Nietzsche, la propuesta para «enamorarse» de la pandemia

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Nietzsche pandemia
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El próximo miércoles 24, la Sociedad Paraguaya de Filosofía, junto con el Instituto Superior de Estudios Humanísticos y Filosóficos (ISEHF), el grupo Filosofía en Movimiento y la editorial Arandurá realizarán el webinario «El crepúsculo de una pandemia. Reflexiones en torno a la filosofía moral de Friedrich Nietzsche», donde se abordará al pensador alemán bajo la lupa de la emergencia sanitaria.

Para el filósofo y profesor César Zapata, magíster en filosofía y especialista en Nietzsche, el pensamiento del mismo tiene más vigencia que nunca y brinda herramientas para aceptar, «enamorarse» y superar la pandemia. Las personas interesadas en el evento pueden inscribirse en este link https://bit.ly/3gbxNm5 para recibir el enlace de la sesión.

En esta breve nota con Ciencia del Sur, Zapata, docente del ISEHF, habla de los alcances de la crisis desatada por la COVID-19 y cómo puede resultar en una oportunidad para la reflexión filosófica.

-El Dr. José Manuel Silvero asegura que el papel de la filosofía en esta pandemia es revisar certezas y formular ideas realizables. ¿Está de acuerdo?

Entiendo perfectamente a lo que apunta; no obstante, discrepo parcialmente en el punto de “formular ideas realizables”, pues lo realizable siempre está en relación con lo que la cultura piensa como realizable. Así, por ejemplo, un sector de la sociedad paraguaya piensa como realizable aquello que básicamente consiste en imponer sus aspiraciones morales.

En lo personal y como profesor de filosofía diría que la acción del filosofar en esta pandemia debería girar en torno a la reflexión respecto a la realidad en sí misma para entender los supuestos desde donde ha sido construida—no necesariamente desde la deconstrucción posmoderna, sino más bien desde la ontoepistemología.

Me da la impresión que a eso también apuntaba [el filósofo Humberto] Maturana en el webinario tan polémico organizado en Paraguay.

Es decir, pensemos cómo estamos pensando antes de tomar partido por lo que directamente queremos cambiar. Si no reflexionamos acerca de cómo hemos venido pensando aquello que queremos cambiar, estamos expuestos a cometer los mismos errores.

-La pandemia, ¿está cambiando el modo de hacer filosofía o del filosofar?

No, la filosofía es un cuerpo en desarrollo que se construye en el devenir de la historia del humano. Una pandemia acciona zonas del filosofar que reclaman urgencia, pero no determina la tentativa inaugural de todo filosofar: explicar la realidad.

-¿De qué trata el nuevo evento que están promocionando?

Es una apuesta por filosofar en la pandemia misma, desde los individuos sociales que la viven. Ponemos entre paréntesis los escenarios pospandemia o la especulación sobre el origen del virus para concentrarnos en ofrecer herramientas para enfrentar esta situación no desde la esperanza, sino desde la aceptación de aquello que ya es inobjetable.

-¿A qué se refiere «el eterno retorno del mismo virus»?

Tiene que ver con lo Nietzsche pregona con el eterno retorno de lo idéntico. A mi juicio, esto se puede definir como un ejercicio de imaginación que propone escenificarse en un tiempo circular, no cíclico. Este ejercicio conduce a una afirmación de la vida y una recalificación del presente. Esto es resumidamente lo que quiero desarrollar en mi ponencia.

-¿Cómo podemos estudiar al nuevo coronavirus desde la filosofía moral nietzscheana, como plantea el Dr. Diel?

Lucas Diel señala que antes de estudiar al nuevo coronavirus hay que aceptarlo como parte constitutiva de un flujo de energías en devenir (como parte del mundo). Podría ser estudiado desde la óptica filosófico-médica, que advierte sobre una enfermedad efectuada a raíz de un modo de vida desordenado, irrespetuoso y descuidado respecto de la naturaleza animal; esto a su vez parte de cierto desprecio respecto de nuestra vida en la tierra, producto de filosofías dualistas.

Nuestro organismo no solo se adapta al entorno sino que también impone cambios en él; y, en este sentido, hay un tipo de responsabilidad en la producción de la enfermedad, en tanto y en cuanto fuimos capaces de absorber un microorganismo maligno. Sin embargo, nuestras fuerzas regenerativas pueden superar la etapa del virus y esto no se dará sino con un cambio rotundo en nuestras valoraciones o —parafraseando a Vattimo— en nuestras relaciones teóricas y prácticas con el mundo.

Hay un llamamiento de Nietzsche hacia el ser humano y a su vez una confianza en el mismo que supone la exploración de nuestras formas de vida en una convivencia más respetuosa con la vida.

-¿Está vigente el pensamiento nietzscheano durante esta pandemia y cuarentena?

Sí, creo que está más vigente que en tiempos pretéritos, no solo por lo que señala Lucas Diel, sino porque la vitalidad que exhala es una auténtica herramienta para vivir la pandemia, incluso para enamorarse de ella y aún sí decirle que pase pronto.

Recomiendo que o sí o sí asistan o vean en diferido el trabajo que estamos preparando, pues ahí se entenderá por qué la enfermedad es salud y por qué un virus puede ser un puente para enamorarse de la vida.

-El viceministro de Culto ninguneó recientemente a la filosofía. Si se habla de una transformación educativa, ¿se puede dejar de lado a la filosofía?

Justamente eso es lo que piensa hacer el Ministerio de Educación y Ciencias: dejar de lado a los que piensan para repetir lo mismo.

Respecto de eso considero muy positiva la reacción de parte de los intelectuales del Paraguay. De hecho, dos centros de estudios se han unido en un comunicado muy contundente con relación al escaso y peligroso aporte del viceministro de Culto. Además, Ciencia del Sur ha colaborado con un artículo muy esclarecedor al respecto. Creo que eso es un apoyo muy importante para los que vivimos en este país y queremos repensar su futuro.

 

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