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De una universidad que ofrecía una maestría en astronomía a 24 instituciones que hoy enseñan desde licenciatura hasta el doctorado, Chile experimentó un salto exponencial en materia científica. Hoy concentra el mayor número de observatorios del mundo y tiene las puertas abiertas para que más estudiantes extranjeros vayan a estudiar la ciencia de los astros.

Esa es la visión de la doctora Mónica Rubio, astrónoma de la Universidad de Chile, que protagonizó el evento Ciencia Abierta, en su edición XIX.

En una conversación de más de una hora, la investigadora, que ganó el Premio Nacional de Ciencias Exactas 2021 de su país, habló de sus líneas de investigación (formación estelar), del papel principal de esta nación andina en la astronomía y de cómo hoy las mujeres toman los espacios científicos que se pensaban eran solo para hombres.

“Los jóvenes deben aprovechar que la ciencia es internacional, nos decía el Dr. Barry Barish, Premio Nobel de Física 2017, en una entrevista publicada por Ciencia del Sur. Y sobre todo, en astronomía que es junto a la paleontología, la ciencia introductoria al fantástico y rico mundo del conocimiento. Por eso hoy, en el espacio de Ciencia Abierta estamos con una invitada excepcional, la Dra. Mónica Rubio”, dijo el periodista Eduardo Quintana, director de nuestro portal.

Rubio comenzó hablando de la conexión que tenemos, a nivel científico, con las estrellas, el proceso de formación estelar y los últimos descubrimientos en la materia. Para luego comentar sus aportes a la ciencia, los cuales le llevaron al Premio Nacional hace poco tiempo. El video completo puede verse aquí o en nuestro canal de YouTube.

Después, se centró en el papel de Chile en la astronomía internacional. “Lo que hizo un cambio fundamental fue que, en los años 60 del siglo XX -cuando se comenzaron a construir los grandes telescopios-, las universidades estadounidenses decidieron que habría que explorar el hemisferio Sur. Todos los grandes telescopios estaban en el hemisferio norte. En Chile ya se sabía que las condiciones del norte eran adecuadas para la observación”, indicó.

Relató que se comprobó que las noches despejadas eran muy superiores al hemisferio norte. De hecho, resaltó que de los 365 días anuales, 330 contienen noches despejadas en el norte del país. Además, la calidad del cielo también era muy buena, ya que no había turbulencia. Contó que también Europa se mostró muy interesada en apostar por Chile.

Así fue que se idearon proyectos de clase mundial con costos entre 300 y hasta 800 millones de dólares estadounidenses.

Posteriormente, se acordó que el 10 % del tiempo del uso de los observatorios corresponderían a instituciones chilenas. Pero no solo eso, sino que también se establecieron fondos de desarrollo de la investigación astronómica, por parte del mismo Gobierno de Chile. Esas condiciones permitieron el despegue y que el país sea atractivo para otros científicos latinoamericanos.

“Hoy tenemos 24 universidades chilenas que hacen astronomía. De 30 doctores que existían en el año 2000, hoy tenemos 300 doctores en astronomía repartidos en todas esas universidades. Se crearon carreras de licenciatura, maestría y doctorados (unas cinco tienen doctorado). La juventud cada vez tiene más interés. Hay unos 800 alumnos en las carreras de astronomía. Tenemos muchos estudiantes extranjeros. Estamos muy contentos de recibir a estudiantes de afuera y queremos que sigan viniendo”, destacó Rubio López.

La Dra. Mónica Rubio profundizó el alcance de la ciencia chilena, especialmente en astronomía, durante el evento Ciencia Abierta, de Ciencia del Sur. (Zoom)

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