Branislava Susnik, en Curuguaty (1958) con miembros de la cultura Ava Guaraní. (Museo Andrés Barbero)
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Branislava Susnik fue historiadora, antropóloga y lingüista; sin duda, una de las personas más valiosas que tuvo la ciencia en Paraguay durante la segunda mitad del siglo XX. Fue la primera investigadora y la primera mujer en ganar el Premio Nacional de Ciencia en 1992 por su gran trayectoria en el área de las ciencias humanas y sociales.

Por ello, y por el centenario de su nacimiento, Ciencia del Sur le rindió un homenaje durante el ciclo “Conversaciones de ciencia, tecnología y filosofía”, el pasado jueves 14.

Este homenaje fue posible gracias a la participación de Adelina Pusineri, historiadora y directora del Museo Etnográfico Andrés Barbero. “Su vida fue eso que dice ahí: Sin lucha, yo me muero. La victoria no importa, y está fechada en San Bernardino 1968, donde ella solía pasar, no unos días de descanso, sino de trabajo de calidad”, dijo.

“Esta es una foto que quiero ponerla en contexto, porque es muy importante como ella se sentía, como trabajó en el Paraguay. Ella era una mujer luchadora y muy trabajadora en el tiempo que le tocó vivir: tener que salir de su patria, como una emigrada por causa de la Segunda Guerra Mundial”, continuó la historiadora.

Cuando llegó al país, el doctor Andrés Barbero ya había fallecido, pero las hermanas María y Josefa Barbero la acogieron, siendo invitadas por las hermanas franciscanas educacionistas, que estaban en la Cruz Roja paraguaya.

Pusineri compartió un fragmento de un reportaje que la Dra. Branislava había concebido al periodista Julio Peña Gill, del entonces Diario Noticias, que dice así:

“Yo vine al Paraguay al terminar los horrores de la Segunda Guerra Mundial y al comenzar el dominio del comunismo en los países del este de Europa. En el Paraguay encontré la quietud de la vida sencilla y también la oportunidad de trabajar científicamente, lo que para mí significaba “revivir” intelectualmente”.

Esta es una de las frases más importantes. Además, pudo trabajar tranquilamente con los pueblos autóctonos de nuestro país, porque encontraba entre los indígenas mucha tranquilidad, quietud y reciprocidad de trabajo.

Se nacionalizó paraguaya. «Aunque su nombre de bautismo haya sido Branislava Susnik, algo que para nosotros sigue siendo una incógnita, porque en su documento de identidad paraguaya dice Branka Susnik”, aseguró la directora del Museo Barbero.

Pusineri comentó que la Dra. Branislava es de origen esloveno, porque así lo indica el documento del Ministerio del Exterior de Italia y que, al desembarcar en América, cambió totalmente su panorama de donde ella quería ir. Aunque tenía los títulos en Eslovenia de doctora en prehistoria e historia, también se relacionada con la lingüística.

“Su llegada al Paraguay se dio en mediados de marzo de 1951. El Dr. Andrés Barbero había fallecido el 14 de febrero de 1951 y posiblemente no se conocieron. Para continuar la obra de Max Schmidt, primer director del Museo Barbero que falleció en octubre de 1950, la Dra. Branislava toma como primer trabajo el de recepcionista del Instituto de Cáncer, fundada por Andrés Barbero. El 23 de junio de 1951, crean la fundación La Piedad que viene a ser la continuadora de toda la gran obra de beneficencia y cultural de este gran filántropo y su familia, que continúa hasta hoy. El Museo, obra del Dr. Barbero, está dentro de las instituciones amparadas por la fundación La Piedad”, explicó Pusineri.

Se puede decir que se debe al Dr. Barbero que la Dra. Branislava haya llegado al país, además que se tengan instituciones de beneficencias como la Cruz Roja y museos. Además, se conectó con las primeras personas relacionadas con la problemática indígena, sobre todo con la Asociación Indigenista del Paraguay, específicamente con el Gral. Juan Belaieff, gran héroe de la Guerra del Chaco, con quien ella tuvo contacto para trabajar. Ya en 1955 publica una obra sobre la lengua de los Maká.

“Luego de este trabajo ella viaja a la Misión Esteros, entre los Chulupí, como se le decía en ese momento, y que era dado, por ella, el nombre de Niwaklí. Tuvo dos trabajos a los que los llamó Estudios Pampeanos 1 y 2 donde estudiaba la lengua de los Maká y los Chulupí o Niwaklí como ella los llamaba», relató.

Según Pusineri, apenas se organizó el museo en el año 56, en el edificio de la calle España, comenzó a embarcarse en un gran viaje: se fue hasta Bahía Negra por Puerto Guaraní, Puerto Leda, y otros, contactando con diferentes grupos indígenas. Allí concreta uno de sus grandes primeros trabajos, donde ella comienza a tener algunas grabaciones en hilos de metal, que fueron algunos recuperados.

Uno de los momentos más importante fue que en el año 56 tomó algunas fotos del ritual Chamacoco. Elaboraba todas sus investigaciones, entre ellos, los mitos Chamacocos. En ese momento comenzó también a hacer algunas publicaciones a nivel americano.

La Dra. Branislava exploró gran parte del departamento de Alto Paraguay, investigó la zona de los Chiripá, como se les conocía todavía Guaraní, grabando y capturando imágenes, con su réflex. Trabajó entre los Avá Guaraní.

“Muchos objetos iba para la colección del museo. Incluso ella dibujaba a mano como era para poder replicar y montar en el museo. Eran expediciones de trabajo de campo para recolección de los mitos para la etnografía para la colección del museo”, agregó Pusineri.

La antropóloga Susnik publica sus trabajos con el nombre del Boletín de la Sociedad Científica y del Museo desde 1957. La ayudaban algunos estudiantes a imprimir sus libros y para luego encuadernar, eran tiradas pequeñas, no más de 100, 150 ejemplares. Sin embargo, con todo eso ella igual enviaba al exterior, a las instituciones relacionadas con la antropología en el mundo, hasta la biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.

Entre las fotografías que compartía la actual directora del Museo Andrés Barbero, está la de la Dra. Branislava con un tapuakú, parte del ritual con el que las mujeres Chiripá danzan, golpeando y donde los hombres acompañan con sus maracas, en Curuguaty, en la casa de un campesino.

Sus publicaciones, y largo trayecto de trabajo con tantos pueblos indígenas, abarcaron la totalidad de 77, entre libros y artículos solamente, pero hay que contar también que hay publicaciones en esloveno y las muchas conferencias que no han sido publicadas, algunas de ellas fueron traducidas al alemán, por ejemplo. En 1984 fue nombrada, como Miembro de Número de la Academia Paraguaya de la Historia.

“En este artículo le preguntan si cree que la antropología está en crisis y ella dice “sí, la antropología como ciencia está en crisis. Generalmente se piensa que la antropología es el estudio de los pueblos primitivos, pero este es un concepto falso porque en realidad es el “estudio del hombre”, rememoró.

«Antiguamente resultaba fácil estudiar comunidades cerradas, pero actualmente el hombre moderno recibe influencias socioeconómicas y políticas que llevan a la antropología a una verdadera crisis porque no hay metodología para enfrentar esos cambios. Si se piensa que la antropología  es sólo el estudio de comunidades “primitivas”, deberíamos decir “etnografía” y descartar de su campo de estudio al hombre moderno. Personalmente me preocupa la crisis de la antropología en una época tan materialista, tan mecanizada, el hombre se pierde. Los medios de comunicación masifican al individuo fijando pautas universales y la antropología que es esencialmente humanismo, debe ver al hombre con sus debilidades, antecedentes históricos y aspiraciones…”, compartió Pusineri.

Comentó que la Dra. Branislava llevaba 21 años como profesora en la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción. Enseñó etnología y arqueología americana. Además, dictaba clases, cursos y seminarios en el museo, con apoyo de la misma institución.

El 2 de abril de 1993 recibió el Premio Nacional de Ciencia 1992 y entonces ella dijo: “… Señor Presidente –Andrés Rodríguez–, permítame agregar mi agradecimiento personal; vine al Paraguay hace 42 años, después de las violencias de la Segunda Guerra Mundial, gracias a la colaboración del Patrimonio familiar del filantrópico intelectual paraguayo Dr. Andrés Barbero, fundador de la Sociedad Científica del Paraguay y del Museo Etnográfico, pude dedicarme íntegramente a las investigaciones antropológicas y con mis trabajos agradecer al Paraguay que me acogió tan generosamente”.

Con esto, nos hace entender que ella sintió que este fue el máximo galardón recibido del Paraguay, “luego póstumamente recibió una condecoración, lo supo, porque le fueron a visitar el viceministro de cultura de entonces, el doctor Gerardo. Justo recibió este reconocimiento antes de morir”, sumó.

Soledad y fallecimiento

Adelina Pusineri (der.) junto a la Dra. Branislava Susnik. (Archivo Museo Barbero)

En 1995 estaba muy alejada, debido a su enfermedad. “En todos los lugares estaba escrito en esloveno “Zakaj, Gospod!” (Por qué señor!), “ Kaj je uzirati?” (¿Qué es muriendo?), “Samota je tezka” (Estar sola es difícil) y repetidas veces “Hvala, B” (Gracias Baraga), “Zoravje: Gospod” (Salud Señor), “Blagoslov B”(Bendiciones Baraga). Gracias a un joven esloveno que pasó por el museo en el 97 pude traducir y allí pude entender cuánta soledad y tristeza sentía ese último año de su vida”, describió Adelina.

La Dra. Branislava falleció el domingo 28 de abril de 1996, asistida por un sacerdote. Sus restos reposan en el Paraguay, país que le dio “paz y quietud para escribir”, en el panteón de la Fundación La Piedad del cementerio de La Recoleta.

El 14 de mayo de 1996, a solo dos semanas de su fallecimiento, el Gobierno Nacional le otorgó la Condecoración póstuma en el Grado de Gran Oficial, otorgado por el Presidente Juan Carlos Wasmosy. Sin dudas, el Dr. Andrés Barbero fue su gran mentor y gracia a ello tenemos valiosas publicaciones, pero principalmente por la dedicación y entrega de la Dra. Branislava.

Continúa ciclo por todo mayo

El ciclo Conversaciones de ciencia, tecnología y filosofía continúa el lunes 18, con una charla de la Dra. Fabiola Román Maldonado. La conferencia se titula «Reservorios de microorganismos infecciosos transmisibles al humano: zarigüeyas y murciélagos».

El encuentro seguirá el jueves 21, el lunes 25 y el jueves 28. El primer conferencista fue el Dr. Antonio Cubilla, quien habló sobre la ciencia acorralada. El evento es gratuito y no se necesita inscripción previa.

 

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