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Paraguay entra en la era de la ciencia estratégica con proyectos de más de USD 1 millón

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El CONACYT realizó hace unos meses el primer desembolso de fondos de los proyectos multicéntricos y estratégicos. (Foto del CONACYT)
7 min. de lectura

Desde el diseño de antivenenos y plataformas genómicas hasta la bioprospección de la flora nativa y el impulso de la energía hidroeléctrica, las ciencias de la salud, la biotecnología y la ingeniería lideran una nueva etapa de la ciencia nacional. Junto con la transición agroalimentaria verde, el modelado matemático y la investigación criminológica, Paraguay financia por primera vez proyectos multidisciplinarios de gran envergadura para transformar su ecosistema científico.

La actual gestión del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, CONACYT, bajo la presidencia del Dr. Benjamín Barán, se articula en torno a tres ejes fundamentales. En primer lugar, el salto histórico hacia proyectos multicéntricos y estratégicos de gran envergadura (superiores al millón de dólares) diseñados para consolidar centros de referencia e impactar en el conocimiento global, superando la etapa de intervenciones atomizadas.

En segundo lugar, la implementación de un riguroso sistema de gobernanza y transparencia, respaldado por paneles de evaluadores internacionales independientes y estrictas normativas para evitar conflictos de interés; y, finalmente, el desafío de la descentralización territorial y la sostenibilidad financiera, impulsando la participación del interior del país mediante reservas presupuestarias del 30 %.

Mientras se negocian con el Poder Ejecutivo nuevas fuentes de financiamiento para asegurar la continuidad de la ciencia paraguaya más allá del vencimiento de los fondos de PROCIENCIA II en 2030.

Ciencia del Sur conversó con el Dr. Barán, investigador de ciencias de la computación, Premio Nacional de Ciencia y actual ministro del CONACYT, para profundizar estos hitos impensables hasta hace poco.

Dr. Benjamín Barán Cegla, científico de la computación y actual presidente-ministro del CONACYT. (CONACYT)

-¿Considera que los proyectos multicéntricos y estratégicos son históricos para el Paraguay?

Los proyectos multicéntricos y estratégicos son un viejo sueño de los científicos paraguayos, hechos realidad recientemente, en el marco del proyecto PROCIENCIA II. Si bien es la primera vez que se financian proyectos multicéntricos y estratégicos, más que un hito aislado, lo considero el resultado de un proceso de inversión sostenido por el CONACYT durante más de 10 años.

El objetivo central fue, desde su inicio, fortalecer las capacidades nacionales en ciencia, tecnología e innovación, que fueron generadas en los primeros años y continúan siendo fortalecidas. Como estos proyectos solo están iniciando su ejecución, sus resultados solo se verán a mediano o largo plazo, cuando podamos identificar logros concretos que marcarán hitos históricos para el Paraguay.

-¿Bajo qué criterios concretos fueron seleccionados?

La selección fue el resultado de un riguroso proceso de evaluación en etapas. En primer lugar, el equipo de evaluación cotejó la pertinencia de los proyectos respecto a la Agenda Nacional de Ciencia y Tecnología 2030, lo que habilitó el paso a una segunda fase de carácter técnico y metodológico. En esta instancia, se profundizaron criterios como la calidad científica, la capacidad del equipo humano y la coherencia presupuestaria.

El proceso culminó con visitas in situ y entrevistas, fundamentales para verificar de primera mano la infraestructura y el potencial de los equipos de trabajo antes de la presentación del resultado de la evaluación.

-¿Qué indicadores de impacto están utilizando para evaluar estos proyectos más allá de publicaciones académicas? ¿Se tuvo en cuenta, por ejemplo, la transferencia tecnológica, patentes o incidencia en políticas públicas?

El impacto de estos proyectos se mide a través de indicadores integrales. Más allá de la producción científica, se considera también la formación de capital humano avanzado y la creación de activos de propiedad intelectual. De hecho, el presupuesto prevé la inversión necesaria para activar procesos de transferencia tecnológica e intercambio de conocimientos.

Finalmente, el éxito se evalúa mediante la capacidad de divulgar estos resultados, asegurando que los avances lleguen tanto a los beneficiarios directos como al público general, fortaleciendo así la cultura científica en el Paraguay.

 

-¿Existe una evaluación independiente e internacional de estos proyectos o todo el proceso se mantiene dentro del ecosistema científico paraguayo?

Todo el proceso de evaluación fue ejecutado por científicos y expertos internacionales de reconocido prestigio, asegurando una mirada externa e independiente. Para ello, se conformó un panel internacional de especialistas, encargado del seguimiento integral del proceso, desde la selección de los pares evaluadores internacionales para la fase técnica hasta la realización de las visitas in situ.

La rigurosidad del sistema se vio reflejada en la instancia final, donde este panel de evaluadores presentó sus informes directamente ante el Pleno del Consejo del CONACYT, validando así la calidad y pertinencia de los proyectos seleccionados.

Complementariamente a la evaluación internacional, se realizó un análisis administrativo del plan de trabajo y del presupuesto a cargo de un evaluador nacional experto. El objetivo de esta intervención fue garantizar la distribución de los recursos de las propuestas dentro del contexto de los resultados esperados.

Como resultado, se generó un informe de mejoras que los equipos deberán implementar durante la fase de planificación inicial, asegurando así una ejecución eficiente y optimizada de los recursos una vez adjudicados.

-¿Qué porcentaje de estos fondos está concentrado en Asunción y el área metropolitana, y qué estrategias reales existen para descentralizar la ciencia en Paraguay?

Esta pregunta corresponde analizar bajo dos perspectivas:

  • Colaboración y Redes: Aunque el líder del proyecto resida en la capital, muchas instituciones del interior participan como aliadas o asociadas. Esto demuestra la existencia de capacidades locales que se fortalecen al interactuar con grupos de investigación ya consolidados, proyectando un impacto nacional e internacional.
  • Políticas de Descentralización: El CONACYT aplica estrategias para equilibrar las oportunidades. Por ejemplo, en convocatorias de iniciación científica y proyectos de ciencia básica y aplicada, se establece una reserva presupuestaria mínima del 30 % para instituciones fuera del área metropolitana que alcancen el puntaje requerido. Este piso garantiza una inversión territorial sin limitar un porcentaje mayor, según el mérito de las propuestas.

-En los proyectos multicéntricos, ¿cómo se distribuye el liderazgo entre instituciones? ¿Hay cooperación real o predominan estructuras jerárquicas concentradas?

La adjudicación exige la participación de al menos dos grupos de investigación junto con un beneficiario (público o privado), lo que en principio promueve un esquema colaborativo y orientado a la aplicación de resultados.

Sin embargo, al encontrarse los proyectos en una etapa inicial, aún no es posible determinar si el liderazgo será efectivamente compartido o si tenderá a concentrarse en una de las instituciones.

Se busca cooperación interinstitucional con participación de actores usuarios de los resultados; no obstante, la caracterización del liderazgo (colaborativo vs. jerárquico) solo podrá evaluarse con evidencia empírica a partir de los avances reportados.

-¿Qué institución figura como “lead applicant” en cada proyecto de más de USD 1 millón y qué porcentaje exacto del presupuesto ejecuta directamente esa institución frente a las asociadas?

La convocatoria no establece un porcentaje fijo ni solicita una distribución obligatoria. Cada equipo puede optar por la administración centralizada o distribuida de acuerdo con los resultados y actividades previstos en el plan de trabajo.

Los proyectos adjudicados se detallan en las siguientes resoluciones (se incluyen enlaces a los documentos publicados en la web del CONACYT):

-¿Cómo está protegida la transparencia y la eliminación de conflictos de intereses? ¿Hay consejeros vinculados a los proyectos seleccionados?

La transparencia está garantizada mediante evaluación externa por pares internacionales, asegurando criterios basados en mérito y excelencia científica.

En cuanto a conflictos de interés, el reglamento establece que los consejeros vinculados a instituciones participantes no intervienen en la evaluación ni en la toma de decisiones sobre dichas propuestas, absteniéndose cuando corresponde. Además, cabe destacar que los actuales consejeros asumieron en noviembre de 2025, cuando el proceso —iniciado en agosto de 2024— ya estaba avanzado.

El CONACYT, como institución pública, cumple con todas las normativas vigentes de transparencia, con información accesible sobre postulación, adjudicación, ejecución y rendición de cuentas en la página web institucional. Asimismo, sus autoridades están sujetas a las leyes nacionales que previenen conflictos de interés.

-¿Cuál es el costo administrativo total (overhead) permitido en estos proyectos y qué porcentaje real se está ejecutando en gastos no directamente científicos?

El rubro destinado a gastos administrativos está estrictamente limitado a un máximo del 10 % del presupuesto adjudicado. Esto asegura que el 90 % de la inversión se concentre directamente en el componente científico y tecnológico de los proyectos.

Si bien este porcentaje administrativo es marginal en comparación con la inversión técnica, su ejecución es vital para el soporte operativo y el cumplimiento de los estándares de auditoría del CONACYT. Al cierre de los informes, es habitual encontrar que el porcentaje real ejecutado en administración es incluso menor al límite permitido, priorizando siempre la labor de investigación.

-¿Cómo responde a la crítica que indica que en vez de invertir más de USD 1 millón en un proyecto, ese mismo monto podría servir para 10?

La inversión en proyectos de gran envergadura responde a una etapa de madurez en nuestro ecosistema científico. Si bien el CONACYT continúa apoyando la base con más de 700 proyectos de presupuestos menores, la Agenda Nacional nos exige hoy apostar por proyectos estratégicos que requieren una mayor concentración de recursos para generar un impacto real.

No podemos limitar el crecimiento del país a intervenciones atomizadas; necesitamos grupos de investigación consolidados y centros de referencia. Es una combinación de esfuerzos: mientras seguimos fomentando la iniciación científica, estos proyectos de más de un millón de dólares son los que posicionarán al Paraguay en la frontera del conocimiento y la innovación a nivel internacional.

En cuanto a la posibilidad de usar este mismo monto para 10 proyectos menores, o incluso 100 proyectos, corresponde recordar que CONACYT ya viene financiando proyectos de iniciación científica, ciencias básicas y aplicadas hace más de una década, y que estos proyectos continúan siendo financiados, pero el gran salto para lograr consolidar una ciencia paraguaya que impacte el estado del arte requiere de inversiones mayores y tiempos más prolongados.

Por primera vez en nuestra historia, los científicos paraguayos tienen hoy esta oportunidad.

-¿Hasta cuándo están garantizados los fondos de PROCIENCIA para el Paraguay?

El Programa Paraguayo para el Desarrollo de la Ciencia y Tecnología – PROCIENCIA II inició en 2021 y tiene como fecha de finalización junio de 2030. El monto otorgado fue de ₲ 600.699.510.980.
A modo de información, a la fecha ejecutamos el 49 % de este monto y asumimos compromisos por el 70 % del monto otorgado.

-¿Cómo se podrá financiar luego de la finalización del programa?

Nos encontramos trabajando con el Poder Ejecutivo para prever el financiamiento en los siguientes años. La asignación de recursos puede provenir de diversas fuentes: recursos del Tesoro, cooperaciones nacionales o internacionales, préstamos de organismos internacionales, entre otros. Esperamos tener definidas algunas alternativas concretas todavía este año.

En total, fueron adjudicados 7 proyectos estratégicos y 5 multicéntricos. (CONACYT)

-¿Cómo evalúa su presidencia en el CONACYT? ¿Se encontró con sorpresas? ¿Es muy diferente hacer políticas científicas que hacer ciencia?

Asumir la presidencia del CONACYT ha sido un desafío enorme para un científico que no había tenido experiencia en administración pública, acostumbrado a concentrarse profundamente en un único tema de investigación, no en resolver múltiples situaciones simultáneas.

Esta nueva experiencia me ha permitido confirmar que hacer política científica es, ante todo, un ejercicio de gestión humana y estratégica. A diferencia de la ciencia pura, aquí el éxito se mide por la capacidad de formalizar marcos legales como la Ley del SISNI y garantizar la fluidez de programas como PROCIENCIA y PROINNOVA. Superamos coyunturas complejas mediante el diálogo, logrando que el sistema científico paraguayo hoy se encuentre más integrado y con una proyección internacional más sólida.

La ciencia paraguaya tiene hoy oportunidades únicas, como los ya citados proyectos estratégicos y multicéntricos.

Espero que estos años de trabajo ad honorem puedan servir para consolidar un sistema científico de mayor madurez, donde la ciencia paraguaya pueda aportar significativamente al conocimiento global, a la innovación en nuestras fuerzas productivas y a la calidad de este sistema, con un sistema de sostenibilidad financiera robusto, transparente y continuo, que permita a nuestros investigadores e innovadores planificar a largo plazo, permitiendo el florecimiento de su talento.

El Dr. Benjamín Barán, durante la Conferencia Regional de Alto Nivel «Innovación y Propiedad Intelectual para el Desarrollo Productivo y el Crecimiento en América Latina y el Caribe», en Chile. (CONACYT)

 

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Director ejecutivo de Ciencia del Sur y presidente de Ciencia del Sur EAS. Estudió filosofía en la Universidad Nacional de Asunción (UNA) y pasó por el programa de Jóvenes Investigadores de la UNA. Tiene diplomados en filosofía medieval (Universidad Iberoamericana) y en relaciones internacionales (Universidad Interamericana). Se especializó en filosofía científica (Universidad Nacional de La Plata) y en museología (Universidad Autónoma de Asunción-AMUS).
Condujo los programas de radio El Laboratorio, con temática científica (Ñandutí) y ÁgoraRadio, de filosofía (Ondas Ayvu).
Fue periodista y columnista de ABC Color, donde fundó la sección de Ciencia y Tecnología y fue su editor . Fue presidente de la Asociación Paraguaya Racionalista, secretario del Centro de Difusión e Investigación Astronómica y encargado de cultura científica de la Universidad Iberoamericana.
Periodista de Ciencia del Año por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (2017). Tiene cinco libros publicados. También es director de MUPA: Voces de Museos y Patrimonios. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Ambiental 2025.

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