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La Universidad de Upsala, en Suecia, es una de las mejores del mundo y una de las principales en biotecnología aplicada. (Fotografía: Silvia Trigüis)

Silvia Trigüis Vargas (1988) es una bioquímica paraguaya que se encuentra actualmente cursando una maestría en Biotecnología Aplicada, en la Universidad de Uppsala, Suecia. Divulgadora desde hace algunos años, Silvia fue coordinadora nacional de la Semana Mundial del Espacio y miembro del Centro de Difusión e Investigación Astronómica (Cedia).

Estudia en Suecia, país que lidera rankings internacionales en ciencia y tecnología. La nación escandinava invierte el 3,1% del PIB en Investigación y Desarrollo y es el país donde se otorgan el Premio Nobel, galardón académico más prestigioso en las ciencias, que se otorga cada año a los científicos más destacados del mundo, en honor al científico e inventor Alfred Nobel.

De hecho, el país tiene 29 galardonados en las diferentes categorías. Ocupa el quinto puesto, luego de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y Francia de Premios Nobel por país.

Suecia invierte muchos recursos en Investigación y Desarrollo. Las empresas son las que más invierten en ciencia y tecnología, según el Instituto de Estadística de la Unesco. (Fuente: IEU)

Trigüis es columnista de Ciencia del Sur y fue la primera sudamericana en participar del International Astronomical Youth Camp, en Europa y actualmente es beneficiaria de una beca Carlos Antonio López (Becal).

La bioquímica ofrecerá este martes 27 una charla sobre las ventajas de estudiar o investigar en el país escandinavo, en el marco del Ciclo Ciencia Abierta, de nuestro diario.

-¿Te fue difícil acceder a una beca Carlos Antonio López?
No diría difícil, pero sí estresante. Cualquier becario te dirá que hay muchas mejoras que se deben incorporar al sistema. Sin embargo, es normal que por tratarse de un proyecto nuevo, las cosas no salgan bien desde el principio.

El éxito y grado de dificultad para acceder a la beca también depende del año de la convocatoria (si fue la primera, segunda o tercera, etc.) y qué tipo de convocatoria haya sido (las de convenio de BECAL con otras instituciones, por ejemplo Fulbright, las de Francia, o autogestionada).

Creo que con cada convocatoria Becal ha intentado ajustar las bases y condiciones de las becas, lo cual es bueno, pero todavía hay mucho por mejorar. 

-¿Qué ventajas tuviste?
También depende de qué tipo de convocatoria sea. Yo soy de la tercera convocatoria autogestionada, lo que significa que postulé a varias universidades del extranjero antes de postularme a una beca de Becal. La ventaja así es que uno puede elegir la universidad a la que quiera ir, siempre y cuando la universidad a la que aplique cumpla con los requisitos de Becal.

En términos monetarios, puedo estimar que la beca de Becal es mejor que la beca ofrecida por el Swedish Institute, que es la institución sueca encargada de ofrecer becas a los estudiantes internacionales.

-¿Cumple el Gobierno de Paraguay con los becarios?
En este caso ya depende de las regulaciones de cada país de destino. Encontrarás casos muy variados entre los casi 1.000 becarios que estamos estudiando en varias partes del mundo.

-¿Tuviste complicaciones?
Algunos. Principalmente antes y durante la postulación, ya que hasta ese entonces Becal no conocía el sistema de admisión sueco.

¿Cómo es el sistema de admisión?
En Suecia existe una organización gubernamental llamada Consejo Sueco de Educación Superior, que se encarga de administrar a nivel nacional las aplicaciones a universidades. Cuando uno postula a universidades suecas, uno puede aplicar hasta a 10 universidades diferentes en caso de carreras de grado, y hasta a 4 universidades diferentes en caso de programas de posgrado, pagando un solo arancel. De esta forma no se tiene que pagar un arancel diferente por cada universidad a la que uno postula.

Como es el Consejo Sueco el que te notifica si fuiste admitido o no, y no la universidad, Becal consideraba a este documento como no válido. El documento emitido decía que yo había sido admitida a la Universidad de Uppsala, pero aun así era considerado inválido.

-¿Cómo se solucionó el problema?
Los que nos postulamos a universidades suecas y fuimos admitidos solicitamos a nuestras respectivas universidades suecas el envío de otro documento que constara nuevamente nuestra condición de alumnos admitidos. Por suerte las universidades suecas respondieron favorablemente a nuestro pedido.

-¿Estás entre los primeros paraguayos de Becal en Suecia?
Sí. Somos tres los becarios que fuimos admitidos a universidades de Suecia.

-¿Por qué elegiste Suecia?
Mi interés por Suecia data del año 2011, cuando la educación universitaria todavía era gratuita para cualquier alumno del mundo. En aquel entonces estaba a uno o dos años de terminar la carrera de Bioquímica y tenía en mente aplicar a universidades en Suecia y conseguir una beca para gastos de manutención.

En general, Suecia me parecía el mejor lugar para estudiar. Tenía esa sensación de que la educación era muy buena, el país muy seguro, la población muy educada y los niveles de discriminación bajos. Me atría mucho la idea de que los profesores te trataban como una persona que puede colaborar y no como alguien que no sabe nada y no tiene algo que aportar. En Suecia un profesor aprende contigo.

En especial, la Universidad de Uppsala es muy buena haciendo publicidad de su oferta educativa. Había visto varios videos en YouTube, donde mostraban su estilo de vida y su sistema académico, muy diferente, por ejemplo al de Estados Unidos.

También descarté otros destinos por el idioma. A España no quería ir porque invertí mucho en estudiar inglés. Así que apliqué a universidades de Australia, Reino Unido y Suecia. Recibí aceptaciones en los tres países, pero finalmente opté por Suecia.

Entrevista a Silvia Trigüis, bioquímica y divulgadora que estudia en Suecia
Uppsala es una ciudad sueca universitaria. (Fotografía: Silvia Trigüis)

-¿Las clases de la maestría están en inglés?
Sí, es un programa internacional. La mayoría en la clase es extranjera. Las clases y exámenes se dan en inglés.

-¿Por qué elegiste biotecnología aplicada?
Elegí esta maestría porque las materias del programa incluyen capítulos muy similares a lo que yo estaba haciendo en el Laboratorio de Biotecnología de la Facultad de Ciencias Químicas de la UNA. Cuando terminé la carrera de bioquímica me había entusiasmado la modificación de proteínas, entonces opté por estudiar algo similar.

-¿Pero la educación es muy diferente allá?
Sí, muy diferente. Sobre todo por los recursos y la manera de pensar. En Suecia el profesor te considera un amigo, un igual. No existe esa distinción entre alumno y profesor. Además, invierten mucho tiempo en averiguar cómo te sentiste durante una clase, si te pareció que el contenido o los materiales cumplieron con tus expectativas, si te pareció que faltó algo, cuál es ese problema y buscan o hacen todo lo posible por mejorar.

Yo no puedo sentirme más satisfecha. El acceso a la información es increíble. Las bibliotecas son espectaculares, uno tiene acceso a internet desde cualquier lugar, a cualquier hora. Todas las facultades apoyan a tu formación de manera transversal, por ejemplo, la facultad de lenguas ofrece talleres para mejorar tu escritura y presentación de trabajos sin importar de qué área seas.

Tenés clases sobre plagiarismo con filósofos, clases de inglés, sueco o cualquier idioma con la gente de idiomas, el personal de la biblioteca está disponible por cualquier medio, en fin. Se nota mucho trabajo en equipo.

-¿En los laboratorios hay diferencias?
Sí, pero sobre todo en recursos materiales. Hay mucha inversión en infraestructura y equipos de laboratorio de última generaión.

-¿Ya tenés temas de tesis?
No. El desafío aquí en Suecia es elegir no sólo el tema de tesis, sino en qué lugar, ya que la universidad te permite realizar la tesis no solo en los laboratorios de la universidad, sino también en instituciones del gobierno (para la gente que gustaría ser consejero) o compañías biotecnológicas ubicadas en los alrededores.

En los alrededores de Uppsala (que incluye Estocolmo) hay cerca de 500 compañías. Mi decisión dependerá de lo que quiera hacer en el futuro. Si deseo dedicarme a lo comercial, iré a una compañía, y si deseo quedarme en ciencia básica, estaré por los laboratorios de la universidad.

Silvia Trigüis ofrecerá una charla sobre la ciencia y la educación sueca el martes 27 de junio en la Sociedad Científica del Paraguay. (Fotografía: CdS)

-Esta no es tu primera experiencia europea. Años atrás participaste en el International Astronomical Youth Camp (IAYC) en 2011, cuando se celebró en República Checa.
Fue una experiencia muy diferente, era un campamento de astronomía, algo que está muy alejado de lo que actualmente estudio. Sin embargo, haber participado me permitió conocer gente interesante y hacer amistades que perduraron en el tiempo. En aquella ocasión, fue la primera vez que contaban con un participante de Sudamérica.

-¿Qué te sorprende del primer año que estás conviviendo en la sociedad sueca?
Lo aislados que pueden ser los suecos, muy diferente a la cultura paraguaya. El concepto de familia y de parientes cambia radicalmente. Es una sociedad muy solidaria, pero su concepto de solidaridad también es diferente.

-¿Falta invertir más en ciencia y tecnología en Paraguay?
Sí, falta mucho. Sería bueno estudiar a los países escandinavos y ver qué podemos aprender de ellos. En el pasado ellos también tuvieron problemas como nosotros, pero salieron adelante. Esta es una buena oportunidad para aprender estrategias e intentar superar el subdesarrollo.

También es sumamente importante que exista Becal y que los becarios regresen al país tras finalizar sus estudios. Eso es justo y también necesario. Pero así también sería bueno que los becarios tengan la oportunidad de compartir conocimiento en puntos estratégicos desde donde van a poder trabajar por el progreso de nuestro país.

Entrevista a Silvia Trigüis, bioquímica y divulgadora que estudia en Suecia
Silvia Trigüis, bioquímica y divulgadora que estudia en Suecia.

Ciclo Ciencia Abierta

Trigüis participará del Ciclo Ciencia Abierta organizado por Ciencia del Sur y ofrecerá una ponencia en la Sociedad Científica del Paraguay (SCP, Avda. Artigas esq. Andrés Barbero). La charla  de hoy, que se llevará a cabo a partir de las 19 horas, se titula «Educación e investigación en Suecia. Oportunidades en el país escandinavo». El evento es libre y gratuito.

La conferencia cuenta con el apoyo de la SCP, la Universidad de Uppsala de Suecia y la Agencia Sudamericana de Informaciones y Noticias Científicas y Tecnológicas, ASINCYT.

En la oportunidad se presentará, además, el portal Ciencia del Sur a la comunidad científica y al público en general.

 

 

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Director de Ciencia del Sur y fundador de la ASINCYT. Estudió filosofía en la Universidad Nacional de Asunción, UNA. Pasó por el programa de Jóvenes Investigadores de la UNA. Tiene diplomados en filosofía medieval y en relaciones internacionales. Condujo los programas de radio El Laboratorio, con temática científica (Ñandutí) y ÁgoraRadio, de filosofía (Ondas Ayvu). Fue periodista, columnista y editor de Ciencia y Tecnología en el diario ABC Color y colaboró con algunas publicaciones internacionales. Fue presidente de la Asociación Paraguaya Racionalista (APRA), secretario del Centro de Difusión e Investigación Astronómica (Cedia) y encargado de cultura científica de la Universidad Iberoamericana (Unibe). Periodista de Ciencia del Año, por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Conacyt -2017. Tiene cinco libros publicados.

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