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El doctor Alberto de la Torre es un reconocido físico nuclear argentino y profesor emérito de la Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina, además de un activista del secularismo y ateísmo. En los últimos años ha trabajado incansablemente en la divulgación de las ciencias físicas en las ciencias humanas, mostrando una actitud abierta y loable a favor de la multidisciplinariedad del conocimiento.

De la Torre hizo su licenciatura en ciencias en la Universidad de Drexel, ingeniería electrónica en la Universidad de Córdoba, maestría en física aplicada en la Universidad de Cornell y el doctorado en física en la Universidad de Heidelberg en Alemania. Sus investigaciones en física de alta energía (partículas elementales), fundamentos de la mecánica cuántica y física general han sido publicados en más de 50 artículos en revistas internacionales.

Ha publicado cuatro libros: Física cuántica para filo-sofos, en el Fondo de Cultura Económica, Física en perspectiva humanística, Universo sin dioses y Meditaciones ateas. Fue vicepresidente de la asociación civil Ateos Mar Del Plata. El doctor de la Torre estuvo en Paraguay en 2011, durante el Primer Simposio Internacional de Pensamiento Crítico organizado por la Asociación Paraguaya Racionalista, APRA.

El profesor impartirá el curso «Física en perspectiva humanista» en la Universidad Nacional de Mar del Plata, por lo que Ciencia del Sur aprovechó para hablar con él de este tema, además de cómo ve a la mecánica cuántica y el desafío de unirla a la relatividad general.

-¿Debe el humanista saber física? 
Pienso que sí, y también el físico debería saber sobre las ciencias humanas, sociología, historia, letras, filosofía, etc. Todas estas disciplinas pertenecen a la cultura, y una formación intelectual que ignore alguna de ellas es inefablemente incompleta.

El pensador inglés C. P. Snow en una conferencia Las dos culturas lamenta el cisma que se ha producido, como consecuencia de una falencia educativa, entre los investigadores de las ciencias exactas y naturales y los intelectuales de las humanidades.

-¿Por qué?
La física puede hacer valiosos aportes a los humanistas: la ubicación del ser humano en la escala espacial y temporal del Universo previene contra aberraciones antropocéntricas; una mínima formación científica ayuda a evitar los engaños de las pseudociencias, y la percepción de la realidad que brinda la física puede evitar algunos delirios posmodernos.

-¿Qué debería manejar el humanista: fórmulas, leyes científicas y ecuaciones?
No necesariamente. El lenguaje natural de la física es la matemática y en algunos casos se requiere niveles matemáticos de gran abstracción que no son accesibles a todos los intelectuales humanistas. Sin embargo es posible transmitir todos los conceptos de la física sin recurrir al lenguaje matemático.

Así, con una física “sin fórmulas” se puede acceder a un buen conocimiento de física pero sin la capacidad para trabajar o investigar como físico. Sin matemática no se pueden hacer predicciones cuantitativas ni analizar las últimas consecuencias de una teoría. Para un humanista el conocimiento de la física conceptual, no formal, es suficiente (y creo que también necesario).

-¿Qué pasa con los humanistas que desechan las ciencias físicas y las ciencias formales?
Además de ser una víctima fácil para engaños esotéricos, los humanistas que ignoran las ciencias formales son como rengos impedidos de moverse ágilmente en el campo de la cultura. Pierden una rica fuente de inspiración y de valiosas metáforas.

El interesante experimento sociológico que realizaron los físicos A. Sokal y J. Bricmont, descripto en el libro Imposturas Intelectuales, demuestra que el analfabetismo científico de los humanistas puede llevarlos a graves errores.

-¿Qué enseñará en su curso que comenzará en setiembre en la Universidad Nacional de Mar del Plata?
Toda la física. Una buena característica del reglamento de posgrado de la Universidad Nacional de Mar del Plata es que obliga a todos los posgrados, en humanidades o en ciencias formales, la inclusión de una formación complementaria. Esto es, los humanistas deben hacer algún curso de ciencias exactas y viceversa, los de ciencias exactas deben hacer algún curso en humanidades.

Respondiendo a ese requerimiento diseñé un curso de física que contiene toda la física, desde la antigüedad, o desde el siglo XVII hasta los últimos descubrimientos del siglo XXI, presentada de una manera accesible al humanista. Este curso me planteó el desafío didáctico de enseñar física sin mutilarla y sin poder usar su lenguaje natural que, ya lo mencionamos, es la matemática.

Este curso ha tenido bastante éxito: lo han cursado cerca de 500 estudiantes de posgrado y me ha motivado a publicar el libro Física en perspectiva humanística (Editorial EUDEM).

-Desde la otra perspectiva, ¿por qué es importante para un científico la filosofía? Algunos colegas suyos descartan a las ciencias humanas.
Por los mismos motivos que los humanistas deben saber ciencia. No queremos tener rengos culturales.

Es triste ver científicos capaces de entender y operar, por ejemplo, con la teoría de campos cuánticos pero que se privan de las emociones que la música o la literatura les puede brindar. El científico debería tener consciencia de la relevancia filosófica e ideológica de sus saberes.

Alberto Clemente de la Torre, profesor emérito de física de la Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina.

-A pesar de su jubilación, ¿sigue trabajando mucho?
Ya jubilado, continúo haciendo lo mismo que antes pero con menor intensidad y sin presiones. Sigo haciendo docencia, en especial con el curso mencionado antes, investigación en fundamentos de la mecánica cuántica y también me estoy interesando en la relación entre la cuántica y la relatividad general.

Un espacio para presentar los resultados de la investigación que ha crecido mucho en las últimas décadas es la base de datos ArXiv. Aquí se publican las investigaciones antes de someterlos a revistas. Es un sitio excelente por su agilidad y difusión pero sin garantía de exactitud debido a la ausencia de referato. Es una herramienta de trabajo muy eficiente para estar al tanto de las novedades en todas las áreas de la física.

-¿Qué falta por resolver en las ciencias físicas?
Hay muchos temas por resolver. Posiblemente el problema teórico más importante es el de conciliar la mecánica cuántica con la relatividad general —la gravedad cuántica. Esta teoría es necesaria para poder entender el inicio del Universo en la primera 10−42-ava parte del primer segundo.

Este tiempo es infinitamente pequeño, pero es una brecha gigantesca para la física teórica y es el principal dolor de cabeza para los físicos. Otros problemas importantes son: entender la rotura de simetría entre materia y antimateria que se observa en el Universo; la naturaleza de la materia oscura y de la energía oscura; las posibilidades de “nueva física” que no esté contenido en el modelo estándar de partículas; y seguramente nuevos interrogantes que aparecerán a medida que progresa la investigación

-¿Qué es realmente y por qué es tan importante la mecánica cuántica?
Los sistemas físicos microscópicos, moléculas, átomos, partíıculas, etc. que deben ser tratados con la mecánica cuántica son muy asombrosos para nuestra intuición adecuada a sistemas mucho más grandes que percibimos con nuestros sentidos. Las características observables de esos minúsculos objetos no tienen valores precisos y están afectadas por una indeterminación esencial, real y objetiva.

Más asombroso aún, es que esas indeterminaciones están correlacionadas de manera tal que si logramos fijar con bastante precisión algún observable, necesariamente otro observable quedará muy indeterminado. Esto es esencialmente el principio de incertidumbre de Heisenberg. Por esto, la mecánica cuántica es antiintuitiva, asombrosa y fascinante. En los sistemas grandes (macroscópicos) que tienen tienen contacto con—y determinaron— nuestra intuición, estos extraños efectos cuánticos no se perciben porque se promedian, se cancelan, y el mundo de nuestra percepción es muy bien descripta por las teorías fíısicas clásicas en excelente aproximación.

-¿Considera que hay mucha seudociencia o chantería alrededor del término cuántico?
La mecánica cuántica tiene el problema de que su nombre es muy atractivo para charlatanerías esotéricas, estafas seudocientíficas y engaños intelectuales. Si se hubiera llamado teoría para sistemas de pequeña acción la habrían dejado tranquila.

Así aparecen infinitos abusos: medicina bioenergética cuántica, psicología transpersonal cuántica, cuántica espiritual, estética cuántica, curación cuántica, sanación cuántica, cirugía cuántica, visualización cuántica, activismo cuántico, política cuántica, metafísica cuántica, etc.

Un notable ejemplo de esas charlatanerías es lo que hace Amit Goswami. En la tristemente famosa película What the blip we know?  (¿Y tú qué sabés?) utiliza un 5% de conceptos correctos de la mecánica cuántica para justificar el otro 95% de engaños y charlatanerías

-Profesor, usted es un reconocido científico militante a favor del laicismo y del ateísmo, ¿qué opina del acercamiento entre religión y ciencia? 
Ciencia y religión son irremediablemente incompatibles. El motivo de esto es sencillo: el criterio de validación de una afirmación en la ciencia es empírico-deductivo y el de la religión es la revelación divina. Casi todas las afirmaciones dogmáticas de las religiones pueden ser sometidas al escrutinio científico y en todos los casos se encuentra un conflicto.

Por ejemplo, la virginidad de María es un dogma que es también tema de la biología y ginecología; la presencia del pueblo elegido al pie del monte Sinai durante 40 años es comprobable por la arqueología; la transubstanciación de la hostia en el cuerpo de Cristo se puede comprobar fácilmente con un análisis bioquímico; la existencia de Cristo como persona es tema de investigación histórica, etc.

Todos los intentos de conciliar religión y ciencia, en especial el de Stephen Jay Gould (NOMA), han fracasado.

Si analizamos la historia de la cultura durante 40 siglos podemos constatar una característica permanente: la ciencia avanza siempre haciendo retroceder los mitos y religiones. Nadie puede asegurar si alguna vez desaparecerán las religiones, pero sí podemos afirmar que las sociedades evolucionan con más ciencia y menos religión.

Información sobre el curso: El curso «Física en perspectiva humanística» se dictará en la UNMP, los días martes y jueves, durante 12 semanas. La preinscripción se puede realizar al email [email protected]

La mecánica cuántica tiene el problema de que su nombre es muy atractivo para charlatanerías esotéricas, estafas pseudocientíficas y engaños intelectuales. Si se hubiera llamado “Teoría Para Sistemas de Pequeña Acción” la habrían dejado tranquila.

 

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Director de Ciencia del Sur y fundador de la ASINCYT. Estudió filosofía en la Universidad Nacional de Asunción, UNA. Pasó por el programa de Jóvenes Investigadores de la UNA. Tiene diplomados en filosofía medieval y en relaciones internacionales. Condujo los programas de radio El Laboratorio, con temática científica (Ñandutí) y ÁgoraRadio, de filosofía (Ondas Ayvu). Fue periodista, columnista y editor de Ciencia y Tecnología en el diario ABC Color y colaboró con algunas publicaciones internacionales. Fue presidente de la Asociación Paraguaya Racionalista (APRA), secretario del Centro de Difusión e Investigación Astronómica (Cedia) y encargado de cultura científica de la Universidad Iberoamericana (Unibe). Periodista de Ciencia del Año, por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Conacyt -2017. Tiene cinco libros publicados.

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