Becas Carlos Antonio López
Federico Mora (Ciencia del Sur)
9 min. de lectura

 

Sin dudas, las Becas Carlos Antonio López (Becal) marcan un antes y un después en la historia de la educación superior en Paraguay. Desde 2015, más de 900 paraguayos ya fueron beneficiados con ayuda económica para cursar estudios de maestría y doctorado en varias de las 300 mejores universidades del mundo.

Para continuar el debate iniciado en Ciencia del Sur sobre el futuro de Becal, conversamos con Federico Mora, coordinador general del programa. Federico estudió administración en la Universidad de Salamanca (España) y tiene una maestría por la London School of Economics (Reino Unido). A él le tocó la tarea de liderar el primer gran proyecto estatal de financiamiento a posgrados.

Becal trabaja específicamente con cuatro organismos públicos: Ministerio de Educación y Ciencias, Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Secretaría Técnica de Planificación y el Ministerio de Hacienda.

¿Por qué existen las Becas Carlos Antonio López? ¿Por qué se decidió invertir en la formación de altos recursos humanos en ciencia y tecnología?

Necesitamos que un país avance en su desarrollo en la medida que tenga las condiciones que pasan por un capital humano avanzado, a la altura de la globalización, altos recursos humanos que puedan sostener al sistema productivo, al sistema educativo y genere investigación para un uso práctico en el esquema del desarrollo. Por eso existe Becal.

-¿Qué tipo de investigación?

La visión de no investigar por investigar, sino de hacerlo con un propósito que termina en un producto, patente, soluciones alternativas para problemas identificados en diferentes áreas. Existe déficit en capital humano avanzado.

En investigación, el número de publicaciones en el Science Citation Index, por millón de habitantes de la Población Económicamente Activa (PEA), Paraguay tiene 27% menos publicaciones que el resto de América Latina.

Si tomamos el número de patentes por millón de habitantes de la PEA, es 1,25 en Paraguay, mientras que en América Latina el promedio es de 71 o 62 por millón de habitantes.

Si tomamos los datos del Conacyt de 2015, vemos que tenemos 1.839 investigadores y tecnólogos registrados, de los cuales solo el 40% tiene un título de maestría o doctorado. El 60% de los científicos hace investigación solo con su nivel de grado.

La brecha con la región es inmensa en cuanto a investigación y desarrollo.

-¿Cuáles son los datos?

En ciencias agracias, ciencias exactas y ciencias naturales es del 40% menos en comparación con la producción científica de la región. En innovación, que es el segundo componente de Becal, el número de graduados en maestría en áreas de ciencia y tecnología es del 0,078 % por cada mil habitantes de la PEA según datos del 2011, mientras que el promedio de América Latina es del 0,14%.

Solo el 20% de los graduados de Paraguay egresaba de una carrera de ciencia y tecnología hasta hace años. Antes de Becal, de cada 100 paraguayos que iba al exterior a hacer un curso de posgrado, el 80% elegía maestrías en ciencias sociales (economía, derecho, administración, finanzas, etc.).

¿Becal busca revertir esa situación?

Sí. Y es por eso que Becal hace una diferencia y da preferencia a las ciencias duras antes que las ciencias sociales. Pero eso no significa exclusión. A nivel de doctorado, Becal está abierta a todas las áreas de la ciencia.

Sabemos que faltan doctores en patrimonio, en bibliotecología, en derecho así como doctores en ingeniería. No hacemos restricciones.

-¿La restricción solo se da con las maestrías?

Sí, donde existe una mayor demanda y nos obliga a establecer mayores filtros para potenciar o beneficiar a las áreas que históricamente estuvieron relegadas en nuestro país.

-En cuánto al componente de docentes, ¿cómo definieron esas becas?

Encontramos que solo el 25% del total de los docentes posee formación universitaria, el resto fue a algún Instituto de Formación Docente (IFD). Es decir, la mayoría de los profesores tiene nivel de tecnicatura en el Paraguay.

De la franja de los egresados universitarios, solo el 2,6% tiene algún posgrado.

Para nosotros el tercer componente de Becal es el docente de aula. Con dos productos: la maestría para el que tiene nivel de grado y un curso intensivo para quienes no tienen nivel de grado. Ahora hay 125 nuevas plazas en ciencias, matemáticas, lengua y literatura y gestión de la docencia para los profesores.

Existe una necesidad de establecer programas para hacer grandes saltos en educación superior.

Faltan docentes con condiciones para llevar a cabo los programas, por eso hacía falta llevarlos al exterior y potenciar la academia. Capital humano para las universidades que deben renovar cuadros.

-¿Cuál es la postura del Gobierno con respectos a las críticas de que habría que priorizar a las universidades públicas y luego establecer programas de posgrado para el exterior?

Hay que entender que el Gobierno tiene diferentes programas sobre educación y ciencia. Hoy se financia ProCiencia, del Conacyt, que tiene recursos para maestrías locales, para equipar laboratorios, escalafona investigadores, también se financia el programa de capacitación docente y el programa de TICs con USD $50 millones.

Becal es un eslabón más dentro de una serie de mecanismos que existen. Becal captó mayor atención porque el profesional paraguayo encontró una oportunidad para acceder a las mejores universidades del mundo con un financiamiento que de otra forma capaz no lo iba a tener.

-¿Cuántos jóvenes ya pasaron?

Tenemos 905 becados seleccionados. De ellos, 50 ya retornaron. La tasa de reinserción es muy alta. En un plazo de un mes, unos 46 ya pudieron insertarse sin problemas en el mercado laboral. Hay 750 becarios en el exterior en este momento. La diferencia es la que está por salir (firmando contratos o esperando inicios de sus programas).

Tenemos dos convocatorias al año, donde distinguimos diferentes tipos de convocatorias.

-¿Cuáles son las formas?

Primero, la autogestionada. Eso significa que cada postulante selecciona la universidad a la que va ir y sobre eso es evaluado. Luego tenemos la convocatoria conjunta con otras organizaciones o programas (Fullbrigth, etc.) y luego tenemos las convocatorias cerradas para los docentes.

-¿Cómo son los programas cerrados?

Nosotros elegimos los programas de estudios, la universidad donde se va a desarrollar y hacemos el llamado. Tenemos un convenio con el Ministerio de Educación de España. Tenemos ya 100 docentes que egresaron ahora de España con nivel de maestría.

-¿Qué países prefieren los becarios?

Tenemos becarios en 27 países. El alcance es enorme, con alrededor de 60 universidades, todas entre las 300 mejores a nivel mundial. España encabeza la preferencia, principalmente por el idioma. Luego Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Francia.

En cuanto a América Latina, los paraguayos prefieren Argentina y Brasil, además de México y unos cuantos Colombia.

-¿Cuál es el promedio de inversión por cada becario?

En cuanto a doctorado, el promedio de inversión es de USD $100 a 110 mil, por un periodo de cuatro años. Nuestro tope de financiamiento es de USD $180 mil (casi mil millones de guaraníes), al que casi no se llega, porque suele haber descuentos, exoneraciones de matrículas, etc.

En cuanto a maestría, el promedio sería de USD $70 mil dólares. Las de educación son más accesibles, el costo ronda los USD $40 mil por becario.

Estos datos nos ayudan a realizar mediciones y proyecciones.

-¿Qué contratiempos tuvieron en estos dos primeros años?

El primer contratiempo que tuvimos fue canalizar los beneficios de forma rápida, el becario no espera. Hace unos meses firmamos un acuerdo con el Banco Nacional de Fomento (BNF), por el que otorgó a cada becario una tarjeta de débito. Eso ayudó a que ganemos tiempo con el depósito del dinero.

-¿Cómo hacían antes?

Enviábamos el dinero a una cuenta bancaria del becario en Paraguay o en el exterior. Esto tardaba mucho. Esto está subsanado con el apoyo del BNF. Otra limitación se generó con las convocatorias competitivas. Hay un nivel de demanda creciente. La última convocatoria tuvo 627 postulaciones completas.

-¿Cuántos se postularon en total desde la primera convocatoria?

Unos 3 mil postulantes en dos años. Hay algunos casos en los que no fueron adjudicados en los primeros llamados, pero mejoran sus niveles de presentación en los llamados.

-¿Cómo se da el blindaje? ¿Cómo es el sistema de postulación?

Todo el proceso de postulación es online. Becal no recibe un solo papel impreso. Se utliza el instrumento del sistema CVPy del Conacyt, que nos brinda una garantía tanto para el postulante como para nosotros, ya que todo queda registrado para auditoría. Cada postulante tiene una ficha donde queda absolutamente registrado todo lo declarado. Sobre eso se hace la evaluación.

Es imposible agregar, sustraer, borrar información de forma simple. El puntaje otorgado es cerrado. Becal establece los criterios de puntuación.

Se da mejores puntajes a las primeras 50 universidades, otros puntajes a las siguiente 50 y así sucesivamente. Luego se hace una evalución socioeconómica, donde brinda mayores puntajes a quienes tienen recursos limitados relativos y por último se tienen criterios adicionales.

BECAL
Equipo parcial de los funcionarios del programa Becal. (Ciencia del Sur)

-¿Cuáles?

La resolución es matemática.

Si son investigadores del Programa Nacional de Incentivo a los Investigadores (PRONII) del Conacyt tienen dos puntos adicionales, si tienen publicación en revista indexada, otro punto adicional. Luego criterios generales, como si hay convenios con las universidades, si hay becas adicionales, si se realizará un estudio en otro idioma que no sea el español, habrá otro punto adicional, si cuenta con la calidad de docente universitario, otro punto.

-¿Cuáles son los criterios de desempate?

En casos de empate se prioriza la posición de la universidad en los ranking internacionales, teniendo preponderancia el área de especialidad. Cada seleccionado tiene la posibilidad de pedir una revisión de sus resultados, si tiene alguna duda.

Doy garantía de que el proceso es transparente. Puedo poner poner las manos en el fuego y afirmar que no se ha ido una sola persona que no tenga méritos o que no correspondiese y no se ha quedado quien debió haber ido. Es uno de los pilares del programa. No tenemos denuncia formal de que se ha obrado de manera errada.

Es cierto que muchos quedaron fuera y eso puede generar descontentos. Habrá gente que no estará de acuerdo con los criterios que tenemos, pero estos están definidos, podemos discutirlos.

-¿Cualquier paraguayo puede acceder a esta beca?

Te puedo garantizar y dar fe que es así. Tenemos becarios de los 17 departamentos y de la capital del país. Tenemos gente de diferentes niveles socioeconómicos, tenemos casos en donde no había conocimiento del idioma para los estudios y realizaron formación en lenguas. Por ejemplo, cursos de idioma francés, para los que iban a Francia.

Lo mismo con algunas becas a Estados Unidos. En caso de ser necesario, financiamos un año de idioma para cursar un doctorado. No queremos que existan limitantes por el idioma.

Becal tendrá programas de mejoramiento del idioma para futuros becarios.

-En cuanto al retorno de los becarios, ¿qué ofertas o programas existen?

Hay que identificar cinco caminos de retorno o perfiles.

Primero tenemos al que realizará una maestría profesional, esa persona retorna al sector productivo privado, que hará una disputa entre oferta y demanda a ver quién ofrece las mejores condiciones. Ya firmamos acuerdos con la Unión Industrial Paraguay y el Club de Ejecutivos para canalizar el intercambio de nuestros becarios. Cerramos trato con Jobs, con la agencia Jazmín Mendoza, para ver qué ofrece el mercado laboral local.

Asesoramos a nuestros becarios.

-¿Cuál es el segundo grupo?

El que irá a la academia, el grupo que enseñará en las universidades. Firmamos acuerdos con la Asociación de Universidades Privadas del Paraguay (APUP) y recientemente con la Universidad Nacional de Asunción (UNA). Los becarios refrescarán o actualizarán las universidades. Queremos que las universidades contraten a los investigadores.

Por otro lado, están los funcionarios, que deben retornar a sus labores en el Gobierno tras la culminación de las becas. Ellos van con permiso, con goce de sueldo, y están obligados a retornar a sus instituciones. Esto nos servirá para levantar los estándares de calidad de funcionarios públicos.

Luego tenemos a los que quieran entrar a la función pública.

-¿Puede Becal poner a trabajar a los becarios en la función pública?

No podemos. Rige la ley de la función pública. Tampoco podemos diferenciar y priorizar a nuestros becarios, frente a otros que podrían tener la misma formación en el extranjero, pero sin la ayuda del Estado. Los que quieran entrar a trabajar al Estado tendrán que hacerlo por concurso público. Aquí reina el principio de igualdad, que es constitucional. No pueden ser beneficiados solo por tener apoyo del Estado.

Aunque también debemos velar por los estudiantes de Becal.

-¿Cuál es el cuarto grupo?

Los investigadores. ¿Qué pasa con los investigadores cuando llegan al Paraguay? El sector productivo los está absorviendo. Hace unos años decíamos que faltaban ingenieros, que necesitábanos profesionales de afuera. Hoy los ingenieros que van con ayuda de Becal al exterior a su regreso encontrarán empleos. Lo mismo que los médicos.

Los que estudiaron ciencias sociales o políticas públicas van a trabajar con el Gobierno, con las fundaciones, las ONG, etc.

-¿Pero cómo será con los investigadores que se especializan en áreas que en algunos casos no contamos en Paraguay?

Aquí el Conacyt y su programa ProCiencia son claves. El investigador va a ir a la universidad. Esto es una cadena. El estudiante sale de Becal ya graduado y se inserta en el Conacyt con algún proyecto o escalafornarse en el PRONII para recibir ayuda del Estado para hacer investigación.

Pueden acceder a fondos para proyectos, para equipamiento de laboratorios y centros de investigación, ya sea a través de universidades o centros de investigación.

También deben ser catedráticos de los programas de posgrado del Conacyt. Lo que sucede es que Becal aumenta la presión, demanda y mejoramiento de los criterios para acceder a esos beneficios.

-¿El quinto elemento son los docentes?

Es la educación, exactamente. Además de firmar un contrato con Becal, los profesores firman un contrato con el MEC, donde se les compromete a formar a otros docentes. La replicación del conocimiento debe generarse sí o sí en los docentes que van al exterior a perfeccionarse.

-¿Está el Gobierno interesado o preocupado por lo que se viene con la economía del conocimiento?

Está tan preocupado el Gobierno por la situación que hace poco lanzamos la línea de crédito de estudios en el exterior, a través del BNF. Hay mucha demanda ahora. Ese crédito ayudará a muchos jóvenes, que no reciben una plaza en Becal, a estudiar afuera. Queremos que existan altos recursos humanos científicos y técnicos.

-¿Cómo se prevé la sostenibilidad de Becal?

Estamos diseñando Becal 2. Eso significa la construcción de un sistema mucho mejor para delinear instrumentos que permitan un mejor acceso a la educación superior. Hoy tenemos USD $73 millones para becar a 1.500 chicos. Por ejemplo una beca-crédito.

Los investigadores deberían acceder a la beca completa, otros lo harían con becas parciales, dependiendo del área de estudio y nivel socioeconómico. El repago o círculo de crédito ayudará a sostener el programa.

Si ponemos otros USD $73 millones estaremos becando a 1.500 más; 3 mil becarios no son suficientes para Paraguay, nuestra brecha es grande.

-¿Cómo ven el futuro del Paraguay si se invierte más en ciencia y educación?

Hoy existen los instrumentos para apuntar a una educación de mayor calidad, en diferentes instancias.

Los fondos de excelencia tienen USD $500 millones que no se están ejecutando totalmente. Becal tiene una ejecución presupuestaria del 95%, pero el resto de instituciones o programa no tienen ese nivel.

Además, hay otros USD $500 millones de aquí al 2023. Programas como Becal están marcando la diferencia. Yo veo un país muy diferente de aquí a cinco años. Va a cambiar radicalmente.

Habrá transformaciones con la llegada de alto capital humano, que va mejorar la academia y hará un efecto llamada, para que otra generación aspire a lo mismo.

 

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Director de Ciencia del Sur y fundador de la ASINCYT. Estudió filosofía en la Universidad Nacional de Asunción, UNA. Pasó por el programa de Jóvenes Investigadores de la UNA. Tiene diplomados en filosofía medieval y en relaciones internacionales. Condujo los programas de radio El Laboratorio, con temática científica (Ñandutí) y ÁgoraRadio, de filosofía (Ondas Ayvu). Fue periodista, columnista y editor de Ciencia y Tecnología en el diario ABC Color y colaboró con algunas publicaciones internacionales. Fue presidente de la Asociación Paraguaya Racionalista (APRA), secretario del Centro de Difusión e Investigación Astronómica (Cedia) y encargado de cultura científica de la Universidad Iberoamericana (Unibe). Periodista de Ciencia del Año, por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Conacyt -2017. Tiene cinco libros publicados.

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