1 min. de lectura

¿Cuántas vacunas contra la COVID-19 desarrolló Paraguay durante la pandemia? Ninguna. Y es que nuestro país sigue siendo uno de los que menos invierte en investigación y desarrollo. Menos del 1 % del PIB va a I+D. Algo que no nos ayudará a introducirnos real y efectivamente en la sociedad del conocimiento, que planificamos y aspiramos para el 2030.

No podemos valorar lo que no conocemos ni apoyar lo que ignoramos. Por lo que la cultura científica recobra un significado valioso e imprescindible para nuestro presente y futuro. Sin dudas, este año, la ciencia fue la protagonista y tuvimos que aprender términos nuevos de virología, biología, bioquímica, epidemiología, psiquiatría e incluso en filosofía. Ya que la incertidumbre fue lo más constante durante estos meses.

¿Cómo podemos mejorar la situación de la cultura científica en Paraguay? No es tarea fácil ni rápida. Todavía hay que luchar contra prejuicios y preconceptos de la investigación en nuestro país. Primero, hay que terminar con la idea de la investigación como un lujo o algo exclusivo de países desarrollados.

Debemos superar discusiones superficiales como si tenemos que apuntar e invertir en ciencia básica o en ciencia aplicada, o dejar de lado a las ciencias sociales a favor de las ciencias naturales o biomédicas.

Desde nuestros grupos de docencia, investigación y divulgación debemos ser más rigurosos, menos abarcativos y más abiertos. Debemos desincentivar las publicaciones en revistas depredadoras, ya no publicar artículos sin la rigurosidad o sin control correspondiente, terminar con la “fábrica de expertos” cuando no podemos crear conocimiento y hay que reconocer las grandes falencias y huecos en nuestro sistema educativo y científico. Hay que ser intelectualmente honestos y críticos.

Tampoco podemos dejar de organizar y participar de eventos de ciencia, tecnología e innovación. Por el contrario, debemos aumentar el número de actividades de CTI, pero estos deben tener objetivos claros y no buscar simplemente que sean masivos para acudir a un marketing desprovisto de contenido.

La cultura científica implica no solo transmitir información verificada y contrastada de la ciencia, sino que incluye toda una concepción de la misma existencia, que tiene que ver con la vigencia del pensamiento crítico, la defensa de los datos, la evidencia y la razón para entender el mundo. Todo esto bajo el ropaje de un humanismo sofisticado que nos permite reconocer la pluralidad de las sociedades.

Paraguay no puede darse el lujo de salir del tren del conocimiento. Pero apostar por él necesariamente nos llevará a romper con varias tradiciones, algunas culturales, pero principalmente educativas, académicas y hasta científicas.

Este año, la enfermedad COVID-19 nos demostró que la ciencia, con el conocimiento riguroso pero también con algunas incertidumbres, puede marcar la diferencia. Y la diferencia en este caso estuvo entre la vida y la muerte.

Con nuestros diferentes trabajos podemos ofrecer una mirada distinta y edificante para nuestra gente. Tenemos el conocimiento y también la responsabilidad de hacerlo. Paraguay puede y debe hacer ciencia. Ya no podemos perder tiempo.

 

* Mensaje transmitido durante el Foro Cultura Científica, organizado por los participantes del curso de estrategias para enseñar y aprender a investigar: Cultura científica, de la Universidad Autónoma de Encarnación (UNAE).

 

¿Qué te pareció este artículo?

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (6 votos, promedio: 4,67 de 5)
Compartir artículo:

1 Comentario

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here