¿Objetividad o verdad? Apuntes sobre «polémicas científicas» en los medios de comunicación

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Las vacunas contra la COVID-19 son protagonistas de polémicas que en realidad no existen en el ámbito científico. (Arne Müseler / Wikimedia)
3 min. de lectura

 

En una pandemia como la actual no se debe obviar la controversia científica, pero sí se puede encararla de una forma más rigurosa. Además de señalar, efectivamente, cuando las historias publicadas en los medios son básicamente desinformaciones. No todo es controversial, no siempre hay polémica.

La explosión de los webinarios en el último año hizo que todas nuestras agendas
colapsaran. Clases, talleres, conferencias, entrevistas y tertulias se multiplicaron
gracias a las plataformas online y disputaron la atención de todos. Por eso es
reconfortante que nos inviten a seminarios como el último del Knight Science Journalism Program del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

La charla Editing Controversial and «Controversial» Science reunió a Laura Helmuth, editora jefa de Scientific American, Kendra Pierre-Louis y Melba Newsome. El moderador fue Joshua Hatch.

La primera recomendación de Helmuth fue, obviamente, entrevistar a los verdaderos expertos sobre los temas científicos. Uno de los errores de los medios generalistas durante la pandemia fue darle espacio a cualquier profesional para hablar de temas que iban, por ejemplo desde virología, pasando por epidemiología o biotecnología hasta salud mental y economía.

Entonces, sugiere buscar a los expertos correctos mediante sus publicaciones en revistas prestigiosas, revisadas obviamente, por pares.

Sin embargo, lo más relevante quizás fue la afirmación de que la objetividad es un principio importante en el periodismo, pero que la verdad es un principio más elevado. Esto sobre las coberturas que se dan a falsas controversias. Por lo que también pidió señalar la información falsa como efectivamente falsa y publicar cuando diversas personas u organizaciones se benefician de las teorías de la conspiración.

Además, exhortó a los comunicadores no solo contar lo que saben, sino mostrar. Allí radica uno de los pilares del periodismo científico.

Mientras que Melba cuestionó que muchas publicaciones en diferentes medios informan sobre la COVID-19 y sus «polémicas», pero que el enfoque de «ambos lados» (o dos campanas, como decimos en esta parte del mundo) no funciona. Y , aunque parezca que realmente existe una controversia en el ámbito científico cuando no es así. Puso como ejemplo la cobertura sobre las vacunas.

Laura Helmuth, Joshua Hatch, Melba Newsome y Kendra Pierre-Louis, durante el webinario. (Zoom)

«En los últimos dos años, las historias más importantes del país y del mundo fueron historias científicas. Es por eso que algunas controversias se han vuelto más grandes de lo que realmente deberían. Informar sobre personas que dicen cosas absurdas porque hace una buena historia socava todas las premisas del periodismo y de la ciencia», sostuvo. Matizó con respecto a los artículos o notas que desacreditan las teorías de la conspiración y las pseudociencias, ya que a veces logran el efecto contrario.

Kendra, por su parte, recordó que el trabajo del periodismo es informar al público. Es un servicio a nuestras diferentes comunidades. Y también cuestionó el tratamiento que se le suele dar a los temas de ciencia y ambiente. Puso como ejemplo el cambio climático. Ya que en, en general, los medios de comunicación suelen decir que se hace periodismo cuando se muestra que hay polémica, pero que, cuando se presentan soluciones a los desafíos de la crisis climática, se tacha de activismo al trabajo periodístico.

Una de las cosas más relevantes que mencionó fue que los periodistas deben saber
sobre qué temas no informar. Para no confundir ni divulgar una falsa controversia, por ejemplo, con el origen del SARS-CoV-2. Y pidió que, en lugar de mostrar teorías de la conspiración, es mejor ventilar problemas más urgentes de la población.

Caso paraguayo

El editorial de 5 Días fue suprimido de su portal, pero quedaron los ejemplares impresos.

Sin dudas -lamentablemente- algunos periodistas, comunicadores, locutores y médicos paraguayos destacaron por difundir pseudociencia o desinformación en los últimos meses, sobre la pandemia. El trabajo Desinformantes, de Salud con Lupa, que evidenció la propagación de fake news sobre la pandemia en América Latina, incluyó a un médico del Paraguay.

Y sin dudas, en las redes sociales abundan. Pero el caso que más llamó la atención en las últimas semanas fue el del periódico 5 Días, especializado en temas económicos. Destacó porque esta vez se trataba de un editorial, es decir, la posición del diario.

El material, titulado «Hay que vacunar solo con Pfizer» es una muestra de lo peligrosa que resulta la falta de editores y de asesoría en temas de ciencia. Porque el artículo abiertamente xenófobo, racista y pseudocientífico, también desnudó cómo la falta de rigurosidad puede colarse en los medios tradicionales.

Por las críticas que recibió, el artículo fue eliminado de la web del periódico. Sin embargo,
el impreso quedó, obviamente. La dirección comunicó horas después, a través de sus redes, que -curiosamente- su editorial no reflejada los puntos de vista de los directivos.

Lo cito porque el caso no solo debe unirnos para luchar contra la desinformación y la divulgación de la pseudociencia en los medios de comunicación, sino para recordarnos que nuestra función, como medios, es tratar de informar a la ciudadanía lo más rigurosa y comprobadamente posible. El periodismo científico es un servicio que todavía se aprecia en el mundo. Y más en una sociedad global que cada vez depende más de la ciencia y tecnología. 

Entre la aparente objetividad que pueda haber al entrevistar a los antivacunas para un artículo o nota sobre las vacunaciones y, la búsqueda de la verdad, que no es estática o dogmática, debemos elegir lo segundo. El compromiso siempre es con la verdad, no con las instituciones ni los grupos de poderes. No hay tiempo para difundir pseudociencia y supercherías.

Elegir la información científica analizada, verificada y contrastada, en un periodo en que abundan las falsas polémicas en la ciencia no es heroísmo, sino un reconocimiento a los principios fundamentales del periodismo y la comunicación de excelencia y basadas en evidencia. Y también un acercamiento genuino a la investigación científica.

Apostar por nuevas formas de xenofobia, pseudoescepticismo, periodismo de baja calidad y de desinformación empeoran la pandemia y nos retrasan en la lucha contra la enfermedad. Pero también retrasa a las distintas sociedades en donde la oscuridad no termina de disolverse. Todavía queda un largo camino en la promoción de la cultura científica, pero el buen periodismo puede aportar mucho.

 

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Director de Ciencia del Sur y fundador de la ASINCYT. Estudió filosofía en la Universidad Nacional de Asunción, UNA. Pasó por el programa de Jóvenes Investigadores de la UNA. Tiene diplomados en filosofía medieval y en relaciones internacionales. Condujo los programas de radio El Laboratorio, con temática científica (Ñandutí) y ÁgoraRadio, de filosofía (Ondas Ayvu). Fue periodista, columnista y editor de Ciencia y Tecnología en el diario ABC Color y colaboró con algunas publicaciones internacionales. Fue presidente de la Asociación Paraguaya Racionalista (APRA), secretario del Centro de Difusión e Investigación Astronómica (Cedia) y encargado de cultura científica de la Universidad Iberoamericana (Unibe). Periodista de Ciencia del Año, por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Conacyt -2017. Tiene cinco libros publicados.

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