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Para Pedro Acosta Melo, físico y divulgador, la humanidad debe ocuparse más en estudiar a los asteroides y prever como especie algunos mecanismos de defensa a nivel global, en caso que algún cuerpo menor importante impacte contra nuestro planeta. Sin embargo, no se debe caer en un alarmismo pseudocientífico.

Pedro es físico por la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (Facen), de la Univeridad Nacional de Asunción (UNA), estudia actualmente análisis de sistemas y programación en la Facultad Politécnica de la UNA y enseña en la secundaria. Es miembro de la Sociedad de Estudios Astronómicos (SEA) y del Centro Paraguayo de Informaciones Astronómicas (CPIA).

El divulgador ofrecerá esta tarde una charla sobre los asteroides y la probabilidad que impacten contra la Tierra en las próximas décadas.  Esto se da en el marco del Día del Asteroide, que se recuerda en honor al evento de Tunguska.

Los asteroides son cuerpos sobrantes durante formación de nuestro Sistema Solar, de cuerpo rocoso o metálico y se encuentran entre Júpiter y Marte. El cinturón de asteroides nunca pudo convertirse en planeta y quedó orbitando en aquella porción de nuestro vecindario planetario.

Para Pedro es importante estudiar a los asteroides  porque estos contienen información sobre el origen del Sistema Solar y los procesos que intervinieron  en el mismo, además porque los impactos de estos cuerpos contra nuestro planeta suponen una amenaza real para nuestra civilización, pero es una amenza que puede ser evitada por nuestra actual tecnología.
En las últimas décadas varias misiones se han dedicado a la investigación de los asteroides. Actualmente son dos las misiones en ‘activo’: la sonda japonesa Hayabusa 2, que tiene por objetivo recolectar muestras del asteroide Ryugu (1999 JU3) y la misión Osiris-Rex de la NASA que tiene por destino el asteroide Bennu,  un cuerpo de 500 metros que podría chocar contra la Tierra en un plazo de aproximadamente 200 años.
La sonda japonesa Hayabusa 2 está estudiando el asteroide 1999 JU3. (WikiCommons)

«Es la primera sonda enviada a un asteroide potencialmente peligroso. Además de estas, varias otras esperan ser aprobadas en los próximos años, si el presupuesto de las agencias espaciales lo permite», sostuvo el físico.

Una de las principales preocupaciones de la gente, alimentada a veces por películas de ciencia ficción o información pseudocientífica, es el potencial impacto de un asteroide contra la Tierra. Al respecto, Acosta señaló que los impactos de cuerpos menores (tanto cometas como asteroides) son muy frecuentes, como bien pueden atestiguar la mayoría de superficies planetarias y de satélites del Sistema Solar, casi todas ellas llenas de cráteres de todos los tamaños.

«Pero debemos tener en cuenta que son frecuentes en ‘términos astronómicos’. Hay millones de asteroides y cometas, pero sólo una pequeña fracción posee órbitas cercanas a al Tierra. Y de éstos, sólo un número aún menor es potencialmente peligroso. Un cuerpo como el que se piensa que extinguió a los dinosaurios tendría entre 8 a 10 km, un impacto de este tipo se da aproximadamente cada 100 millones de años», indicó el astrónomo aficionado.

«Mucha mala suerte deberíamos tener para que ocurra un evento como este durante nuestras vidas. Por el contrario, los cuerpos más pequeños son más numerosos. El principal peligro son los asteroides de entre 50 a 140 metros, lo suficientemente grandes como para destruir una amplia región y bastante numerosos como para que en promedio ocurra un impacto como este cada 100-200 años», sostuvo Pedro.

Para el divulgador, la humanidad debe ocuparse del estudio de estos cuerpos ya que su prosperidad e incluso su continuidad podría depender de ello. Resaltó que antiguamente los seres humanos vivían muy separados de otros y los acontecimiento ocurridos, por ejemplo, en un reino no tenían por qué afectar las condiciones de otro reino a decenas de miles de kilómetros de distancia, pero el mundo ha cambiado.

«Ya que estamos en un mundo globalizado como el actual, donde todos los países se ven afectados por lo que ocurre en otros lugares, una tragedia como el impacto de un pequeño asteroide o cometa podría desestabilizar nuestra economía, afectar nuestro clima, provocar una catástrofe alimentaría», afirmó .

«Esto podría hacer tambalear o incluso destruir nuestra civilización moderna. Hoy la humanidad está indefensa contra los asteroides pero es una amenaza que puede ser combatida con nuestro actual estado científico y tecnológico», concluyó Pedro.

Evento de Tunguska

El Día del Asteroide es un evento propulsado por las Naciones Unidas desde el 2015. (AsteroidDay.org)

El 30 de junio se recuerda el Día del Asteroide (Asteroid Day), en conmemoración al impacto de un cuerpo menor más potente ocurrido durante la historia registrada de la humanidad, el evento Tunguska.

En junio de 1908, un objeto de unos 60 metros de diámetro colisionó con la Tierra sobre Tunguska, una remota región de Siberia oriental, creando una gigantesca explosión de 15 megatones. Si este pequeño asteroide hubiese impactado contra Europa occidental en vez de caer sobre Siberia habría causado una verdadera tragedia.

Pedro ofrecerá su ponencia sobre los asteroides este sábado 1 de julio, en el salón auditorio Enzo Debernardi de la Facultad de Ingeniería de la UNA, en el campus de San Lorenzo. El evento, que arranca a las 17 horas, es libre y gratuito.

La conferencia, organizada por CPIA, tratará sobre la amenaza que representan los asteroides, la evaluación del peligro real y principalmente sobre las soluciones tecnológicas propuestas para defender a nuestro planeta de aquellos cuerpos menores del Sistema Solar.

 

 

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Director ejecutivo de Ciencia del Sur. Estudió filosofía en la Universidad Nacional de Asunción (UNA) y pasó por el programa de Jóvenes Investigadores de la UNA. Tiene diplomados en filosofía medieval y en relaciones internacionales.
Condujo los programas de radio El Laboratorio, con temática científica (Ñandutí) y ÁgoraRadio, de filosofía (Ondas Ayvu).
Fue periodista, columnista y editor de Ciencia y Tecnología en el diario ABC Color y colaboró con publicaciones internacionales. Fue presidente de la Asociación Paraguaya Racionalista, secretario del Centro de Difusión e Investigación Astronómica y encargado de cultura científica de la Universidad Iberoamericana.
Periodista de Ciencia del Año por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (2017). Tiene cinco libros publicados.

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