Alfonsina, la depresión y un mar de silencios para combatir

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Escultura en homenaje a Storni en Mar del Plata, por el escultor Luis Perlotti. (WikiCommons)
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«Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación; la que te guste;
todas son buenas: bájala un poquito.

Déjame sola: oyes romper los brotes…
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides… Gracias. Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido…

         Alfonsina Storni, 1938

El 25 de octubre de 1938, América Latina y especialmente Argentina enmudecían y se entristecían con la noticia de la muerte de Alfonsina Storni, poeta y escritora prolífica que se inscrustó dentro de las grandes letras del modernismo tardío, posmodernismo y vanguardismo del siglo pasado. Su obra, muy poco alejada de su vida, refleja la visión de una literata que luchó contra el machismo, la pobreza y todas las limitaciones culturales de una época donde los roles de género no debían discutirse.

Defendió al feminismo, la igualdad de los seres humanos y la libertad de crear. Se animó a tratar la sexualidad femenina y a escribir con ironía. Su trabajo representa un gran legado para la poesía latinoamericana, pero también para la literatura femenina, que la posiciona como una intelectual comprometida con los derechos de la mujer.

Storni no solo representa un símbolo para la liberación femenina o para la poesía misma, también fue una luchadora contra las enfermedades mentales. Padecía depresión, una enfermedad que la acompañó prácticamente toda su vida.

Para la Organización Mundial de la Salu (OMS) la depresión es una enfermedad que se caracteriza por una tristeza persistente y por la pérdida de interés en las actividades con las que normalmente se disfruta, así como por la incapacidad para llevar a cabo las actividades cotidianas, durante al menos dos semanas.

«Además, las personas con depresión suelen presentar varios de los siguientes síntomas: pérdida de energía; cambios en el apetito; necesidad de dormir más o menos de lo normal; ansiedad; disminución de la concentración; indecisión; inquietud; sentimiento de inutilidad, culpabilidad o desesperanza; y pensamientos de autolesión o suicidio«, según la OMS.

La poeta y escritora Alfonsina Storni (1892 – 1938). (WikiCommons)

La misma agrupación señala que esta enfermedad es la principal causa de problemas de salud y discapacidad en todo el planeta. La entidad calcula que más de 300 millones de personas padecen depresión y que esta cifra va en aumento. «La falta de apoyo a las personas con trastornos mentales, junto con el miedo al estigma, impiden que muchos accedan al tratamiento que necesitan para vivir vidas saludables y productivas», según la organización.

Según datos de la OMS, el 5,2% de la población paraguaya tiene depresión y el 7,6% padece de trastornos de ansiedad, cifras muy altas para América Latina.

Cáncer y depresión

Alfonsina, sufría, además de cáncer de mama, una enfermedad todavía con limitaciones de tratamiento en la época. Le extirparon las mamas, habían muerto sus amigos Horacio Quiroga y Leopoldo Lugones, por suicidio. Estaba devastada.

El 24 de octubre de 1938, desde Mar del Plata, envió una última carta al diario La Nación, donde estaba el poema «Voy a dormir». En la madrugada del 25 de octubre, Alfonsina se lanzó al mar, luego de tanto dolor y sufrimiento, para no volver jamás.

Hoy, testigos de ese dolor de la mujer que se negó a ser un mero adorno en la vitrina del arte y la cultura; que se reafirmó como madre soltera en una sociedad conservadora y aportó su creatividad como humana preocupada por la estética y la reflexión profunda son todos sus libros que quedaron para viajar por su vida, con su propia mirada.

Superar el estigma y los prejuicios

El Día Mundial de la Salud de 2017 trató sobre la depresión. (OMS)

Otros datos de la OMS también merecen ser tenidos en cuenta. Por ejemplo, el costo de la depresión y la ansiedad en la economía mundial, que se acerca a más de US$ 1 trillón cada año. Por otro lado, cerca del 10% de la población total del planeta padece depresión o ansiedad e incluso en países de altos ingresos, alrededor del 50% de los ciudadanos con depresión no recibe tratamiento.

A 79 años de la muerte de Alfonsina todavía es difícil hablar de depresión, todavía los estigmas y los ninguneos siguen firmes y fuertes, mientras los prejuicios consolidan no solo políticas públicas irracionales, sino también una cultura violenta e ignorante de las enfermedades mentales.

La recordación de la muerte de Storni debe ayudarnos a entender que la depresión, en primer lugar, no es una moda o tendencia, es una enfermedad que puede y debe ser tratada por profesionales de la salud. Que si se aplican los tratamientos adecuados, se pueden obtener resultados eficaces.

Tenemos que hablar de depresión, especialmente en nuestra cultura, que tiende a minimizar este tipo de enfermedades o no conoce qué tipo de acciones tomar ante una dolencia mental. El acceso a la información es amplio, abundante y riguroso, y aunque los sistemas de salud pública muchas veces fallen en este aspecto, hoy es más fácil disfrutar de los beneficios de la ciencias médicas para combatir, prevenir o tratar la depresión.

En una sociedad que todavía maneja con tabú a la depresión, que censura los casos de suicidio, no solo es necesario, sino urgente enfocar la problemática desde una perspectiva científica y humanista.

 

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Director ejecutivo de Ciencia del Sur. Estudió filosofía en la Universidad Nacional de Asunción (UNA) y pasó por el programa de Jóvenes Investigadores de la UNA. Tiene diplomados en filosofía medieval y en relaciones internacionales.
Condujo los programas de radio El Laboratorio, con temática científica (Ñandutí) y ÁgoraRadio, de filosofía (Ondas Ayvu).
Fue periodista, columnista y editor de Ciencia y Tecnología en el diario ABC Color y colaboró con publicaciones internacionales. Fue presidente de la Asociación Paraguaya Racionalista, secretario del Centro de Difusión e Investigación Astronómica y encargado de cultura científica de la Universidad Iberoamericana.
Periodista de Ciencia del Año por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (2017). Tiene cinco libros publicados.

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2 COMENTARIOS

  1. Hablar de depresión trata de desestigmatizar este trastorno del estado del ánimo y es interesante que haya surgido la propuesta de hacerlo desde todas las profesiones y actores sociales ya que de alguna manera aumenta la posibilidad de que con ello genere cierta empatía de parte de la gente hacia quienes están afectados por la depresión y por otro lado, a la persona que sufre le sea más tolerable. Sin embargo, esta es una medida informativa pero no aborda directamente qué es lo que se debería plantear para poder hacerle frente a la depresión, sea a nivel preventivo como de intervención.
    Existen en muchos lugares del mundo programas efectivos de cómo abordar la depresión en la población general así como la población clínica. Uno de ellos es la aplicación de programas de tratamiento en forma grupal a las personas que sufren de depresión y que arrojan buenos resultados comparando con el efecto placebo además de otras intervenciones de tipo individual.
    A nivel individual, para los casos de depresión existen al menos cuatro tipos de tratamientos psicológicos puros (sin ayuda de otro tipo de tratamiento) que han demostrado ser muy eficaces y que han dado muy buenos resultados comparando con el tratamiento habitual.
    De estos tratamientos psicológicos, son dos los más conocidos y aplicados. En primer lugar, se encuentra la Terapia Cognitiva Conductual y la Activación conductual para la depresión, un tratamiento novel que tiene mejor evidencia que la apoye para poder ser utilizada para los casos de depresión.
    El hecho de que Hablemos de depresión es positiva pero no resuelve el problema de que las personas con depresión sigan manteniendo la sintomatología. Esto es debido principalmente a que la inversión que debería realizarse en los centros de atención pública no se están realizando. En la mayoría de ellos solo se cuenta con psicólogos generalistas (de esos que atienden todo tipo de casos), cuando en realidad se precisa contar con todo un gabinete especializado para cada lugar del país.
    En este sentido, el Estado debe invertir mucho más en los psicólogos clínicos y sobre todo en generar las condiciones y la infraestructura necesaria para poder tratar a las personas con depresión.
    Una persona que solo habla de su depresión, en realidad está cayendo en algo que se ha estudiado bastante y que es la rumiación en la depresión. En realidad, lo que necesitan las personas aquejadas por la depresión es contar con excelentes profesionales en cada centro y que esto le sea gratuito.
    El tema da para escribir horas y horas sobre el tema pero la cuestión de fondo es sencilla: se precisa de mayor inversión en salud mental, tanto a nivel preventivo pero sobre todo de intervención psicológica. Hablar de depresión tiene sus ventajas pero su alcance es muy limitado por el hecho de que no trata la enfermedad sino que solo habla de ella.
    Por otro lado, no constituye una censura publicar los casos de suicidio en los medios de comunicación. Se ha establecido como una medida de protección en aquellas personas con cierta vulnerabilidad psicológica que por el hecho de ver un caso varias veces en los medios han cometido el hecho. Por esa razón y por otros motivos más que están disponibles en la web, es una medida necesaria de prevención.
    El caso de Storni es uno de los tantos casos que a diario pasan por la clínica por lo que realmente no basta con solo hablar de depresión sino que se necesitan políticas de tratamiento más efectivas y que realmente aborden directamente la depresión, para no quedarnos solo en buenos deseos.

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