La vida resiste en sus formas más extraordinarias en el Parque Nacional Médanos del Chaco paraguayo, pueblos ancestrales como los guaraní ñandeva y los ayoreos en aislamiento voluntario habitan en estas zonas. Además, este espacio natural funciona como santuario para especies que se encuentran al borde de la extinción como es el caso de las poblaciones de guanaco salvaje (Lama guanicoe), una especie clasificada como en peligro de extinción a nivel nacional.
La fauna de esta zona es una riqueza biológica. Encontramos también otras especies de animales como: el jaguareté (Panthera onca); el taguá (Catagonus wagneri); el tatú carreta (Priodontes maximus); la tortuga de patas rojas (Chelonoidis carbonaria), entre otros. El área protegida abarca 605.075 hectáreas y comprende los departamentos de Boquerón y Alto Paraguay.
Además de su rica fauna y flora el parque, también es una pieza hídrica fundamental para la Región Occidental, ya que los Médanos resguardan las nacientes del río Timane, un curso de agua cuyo pulso cíclico alimenta los humedales del norte chaqueño y fluye directamente sobre el Sistema del Acuífero Yrenda, uno de los principales sistemas de agua subterránea del Chaco, esencial para la vida humana como para los sistemas de producción.
Esta área es un corredor biológico transfronterizo prioritario para la conservación de la ecorregión del Chaco Seco sudamericano, un gigantesco puente de vida que ignora las fronteras políticas para aumentar la resiliencia del ecosistema.
Pero hoy, el Parque Nacional Médanos del Chaco se encuentra en peligro por la pretensión de modificar sustancialmente los artículos 4° y 6° de la Ley N° 5.723/16 de creación del parque.
La legislación original blinda el territorio declarándose inalienable a perpetuidad y prohíbe taxativamente cualquier tipo de ocupación, así como las actividades de prospección, exploración y explotación de hidrocarburos o minerales dentro de sus límites. Sin embargo, la propuesta impulsada por el diputado cartista José Ramón Rodríguez Maciel (ANR) pretende borrar el blindaje legal eliminando dichas restricciones.
Al “vaciar” el contenido de los mencionados artículos, el proyecto otorgará un marco de legalidad/impunidad para que maquinarias pesadas y corporaciones energéticas ingresen a la totalidad del “área protegida”, subordinando el estatus de conservación de la zona a los intereses extractivistas.
Los representantes de Coalición por los Bosques advierten a Ciencia del Sur que existe un vacío legal, dado que no existe evidencia alguna de que se haya realizado la consulta y consentimiento previo, libre e informado a las comunidades indígenas afectadas. Además, el ingreso de maquinaria pesada podría conllevar el exterminio cultural de los últimos seres humanos en aislamiento voluntario.
El parque alberga un conjunto de mamíferos endémicos del Chaco Sudamericano como el tatú abrigo o tatú ciego (Calyptophractus retusus), el taguá o pecarí del Chaco, mismo que se creía extinto hasta los años 70, y el anguja tutu o ratón de monte (Ctenomys conoveri).
Entre las aves que guarda la zona, encontramos en Médanos al taguato hovy apiratĩ o águila coronada (Buteogallus coronatus), que a pesar de no habitar solo en el Chaco, se encuentra en peligro crítico a nivel global y amenazada a nivel nacional. También habitan en este espacio aves catalogadas como casi amenazadas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como el ñandú (rhea americana), el flamenco (Phoenicopterus chilensis) y el carpintero negro (Dryocopus schulzii).
En este entorno sobreviven especies arbóreas como el quebracho colorado (Schinopsis balansae), una especie emblemática del Chaco que por su alto contenido de taninos y su madera fue sobreexplotada históricamente. Otra especie es el palo santo (Bulnesia sarmientoi), la extracción sin control pone en peligro sus poblaciones naturales. El samu´u o palo borracho (Ceiba chodatii) es otra que cumple importantes funciones ecológicas como refugio para diversas especies de fauna.
Con toda su riqueza natural, el Parque Nacional Médanos del Chaco está en el centro de la conversación por las posibles intenciones extractivistas que comenzaron hace unos años, entre 2022 y 2023 para ser exactos, en donde la “iniciativa” ya intentaba mutilar a los artículos 4° y 6° de la Ley de creación el parque con el pretexto de la “soberanía energética”.
A pesar de las protestas, el archivo de aquella propuesta quedó en una tregua inestable que por figuras políticas alineadas a intereses extractivistas, volvió a presentarse este 2026. Nuevamente se repite la fórmula.
Desde la ecopolítica, esta nueva propuesta no se enmarca en el Plan Estratégico del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, sin mencionar al Acuerdo de París sobre el cambio climático que también colisiona con el proyecto, pues las actividades que propone incrementarían las emisiones globales. Además de vulnerar otras iniciativas que buscan conservar los ecosistemas.
El verdadero motor del proyecto
Existe una conexión directa de los intereses económicos corporativos que se visibilizan en las concesiones y solicitudes previas de explotación que rodea al parque. De acuerdo con datos expuestos en el debate legislativo y publicaciones de medios nacionales, hay firmas privadas específicas cuyas áreas de interés o bloques adjudicados colindan con los médanos, tales como Rivera S.A. (Bloque Garrapatal), Primo Cano Martínez (Bloque Gabino Mendoza) Teuco Mining S.A., Zeus OL S.A. y la estatal Petropar (Bloque Petropar II).
El viceministro de Minas y Energía del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), Mauricio Bejarano, respalda la propuesta de modificación de la Ley 5723/16, que declara al Parque Nacional Médanos del Chaco como Área Silvestre Protegida. Sostiene que el Chaco alberga reservas gasíferas estratégicas que, según afirma, podrían contribuir a mitigar una futura crisis energética en el país y reducir la dependencia de las importaciones.
La justificación de “desarrollo económico” por parte de los impulsores se topa con un bloque que lo rechaza de forma unánime; instituciones, pueblos indígenas, científicos y otros actores sociales denuncian los escasos beneficios reales que el país recibiría en comparación con las ganancias proyectadas para las empresas privadas. Hasta el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES) ratifica su postura en contra emitiendo un dictamen en contra del proyecto de ley.
Investigadores alertan sobre el peligro del extractivismo en los Médanos
Integrantes de la comunidad científica paraguaya advierten que la intervención de este territorio frágil puede dejar heridas imborrables y abrir una peligrosa caja de pandora jurídica. Los expertos alertan sobre las consecuencias críticas que tendrían las intenciones extractivistas sobre el ecosistema del Parque Nacional Médanos del Chaco, y cómo daría paso a más “iniciativas” destructivas en otras áreas silvestres protegidas del Paraguay.
La Dra. Andrea Weiler, bióloga especialista en biología y conservación, explica a Ciencia del Sur la lentitud con la que estos ecosistemas procesan los daños ocasionados por la intervención humana. Por ejemplo al remover la vegetación con maquinaria pesada, el suelo queda expuesto a erosión eólica de los vientos norte que azotan entre agosto y octubre. “Como la mayoría de la materia orgánica está en los estratos superiores, la erosión remueve la capa superficial y vuelve el proceso de recuperación aún más lento”, advierte Weiler.
Para la científica, investigadora del SISNI-CONACYT, el peligro va más allá de la biología local, pues se trata de un “efecto dominó” institucional. El tema más preocupante es el impacto sobre la soberanía jurídica de nuestras áreas protegidas, sostiene.
“Se crean por ley y a perpetuidad. Si abrimos este precedente y se cambia la ley ¿Cuál es la garantía de que nuestros parques no sucumban ante intereses económicos de grupos de personas? Ya pasó en el 2022 con la pretensión de explotar las rocas del icónico Cerro León del Parque Defensores del Chaco para hacer empedrados. Las áreas silvestres protegidas están dando la prueba de que pueden ser explotadas si hay un beneficio económico latente de un grupo”, señala.
Al ser consultada por Ciencia del Sur sobre cómo explicarle esto a un ciudadano que vive lejos del Chaco, la Dra. Weiler fue pragmática, argumentando que el 75 % de los alimentos vegetales que consumimos dependen de la biodiversidad para su polinización. Esa biodiversidad se mantiene en estos remanentes prístinos; esos son núcleos de acción desde donde se expanden y nos traen beneficios a nuestros propios sistemas productivos.
Así, en palabras de la bióloga Fátima Ortiz a Ciencia del Sur, el valor de los Médanos radica en su singularidad única en el Paraguay, siendo el refugio exclusivo del guanaco y de un sinfín de especies adaptadas a condiciones extremas. Enfatiza la existencia de dinámicas imperceptibles al ojo humano pero vitales para la región:
“En el parque ocurren procesos ecológicos fundamentales como la recarga de acuíferos, la dispersión de semillas, la polinización, el reciclaje de nutrientes y la captura de carbono. Aunque no son visibles, aportan al mantenimiento del equilibrio ambiental de todo el país. La pérdida de estos ambientes afecta indirectamente a toda la sociedad, regulando el clima y conservando las fuentes de agua de las que todos dependemos”.
Fátima nos recuerda también el rol ético de la academia y señala que los investigadores deben generar información objetiva, transparente y basada en evidencia científica sólida para comunicar a la sociedad y respaldar las decisiones responsables sobre el ambiente.
Por su parte, el Dr. Alberto Yanosky, investigador referente en conservación en Paraguay, introduce un matiz científico para desmontar los discursos oficiales. Los relatos extractivistas suelen camuflarse bajo semánticas modernas como “gestión flexible”, “mitigación controlada” o “desarrollo sostenible”, sin embargo la realidad es muy distinta.
La literatura científica seria no habla de una “coexistencia armónica o natural” obviamente, sino de una “coexistencia forzada bajo mitigación externa». La ciencia demuestra que la industria puede operar reduciendo significativamente sus daños mediante tecnologías de punta, pero nunca logran un impacto cero. Además, el éxito de esa coexistencia depende enteramente del tipo de ecosistema. Los entornos áridos y arenosos como los médanos son los menos aptos para resistirla.
Yanosky menciona a Ciencia del Sur que para comprender el peso de la realidad actual, la historia y la geografía paraguaya ofrecen cicatrices que no cierran:
«En Paraguay tenemos ya el caso de Campo Iris, o las mismas picadas de la Guerra del Chaco que se abrieron en la década de 1930; han pasado casi un siglo y la vegetación aún no se recupera. El Refugio de Vida Rockefeller, donde yo me formé, puede ser un ejemplo de manejo, pero no es un ambiente árido; por el contrario, son humedales y requiere una inversión gigante para manejar un refugio biológico que, además, no tiene una protección tan restrictiva como un parque nacional. Esta es quizás la categoría más estricta y famosa que Paraguay viene respetando desde la década del 40, y que ahora, por una intención oscura, se busca borrar de un plumazo».
El Dr. Alberto cita una investigación publicada en la revista Ecology and Evolution sobre la Amazonía ecuatoriana, la cual demostró que incluso con planes de manejo estrictos, la superposición de bloques petroleros con zonas protegidas eleva drásticamente la vulnerabilidad de las especies endémicas debido a la suma de pequeños impactos a lo largo del tiempo. Resalta que la ecorregión del Amazonía, con toda su humedad, ni siquiera puede compararse con la fragilidad extrema de los Médanos del Chaco.
Tanto la Dra. Weiler, como la Biol. Fátima y el Dr. Yanosky coinciden en que los Médanos del Chaco constituyen un ecosistema de alta fragilidad y de valor estratégico para el país y alertan que cualquier intervención en este territorio debe ser evaluada con rigor científico y bajo el principio de la precaución, considerando sus efectos ecológicos directos y sus implicancias sobre el sistema de áreas protegidas del Paraguay.
Amenaza sobre uno de los últimos refugios naturales del Chaco
Los Médanos son un espacio en donde convergen la biodiversidad, los recursos hídricos, el equilibrio ambiental y el patrimonio natural. En medio del debate sobre la posible modificación de su protección legal, varios sectores vinculados a la conservación ambiental se pronunciaron en contra y explicaron las consecuencias que podría tener la aprobación de la modificación de los artículos de la ley.
Desde la divulgación ambiental, la ingeniera ambiental Elizabeth Ramos, conductora del programa Paraguay Salvaje, menciona a Ciencia del Sur que flexibilizar la protección del parque implicaría abrir la puerta a la fragmentación y degradación de uno de los ecosistemas más frágiles, únicos e irremplazables del país. Además, cuestiona las ambigüedades existentes en el proyecto de modificación de los artículos 4° y 6° de la Ley 5723/16, al señalar que el texto no delimita claramente las posibles zonas de intervención ni especifica el alcance real de las actividades que podrían permitirse dentro del área protegida.
“Aunque se afirma que solo afectaría una pequeña parte del parque, eso no figura expresamente en el proyecto. En la práctica, toda área protegida queda expuesta”, resalta.
El parque alberga especies emblemáticas y altamente sensibles como el taguá, el jaguareté, el puma (Puma concolor), el tirika (Leopardus guttulus) y el guanaco, cuya presencia en Paraguay se restringe exclusivamente en esta región. También sobreviven especies poco conocidas y difíciles de observar, como el pichiciego (Calyptophractus retusus) y el gato de pajonal (Leopardus braccatus), un pequeño felino silvestre con muy pocos registros documentados en el país.
La fragilidad ambiental de los médanos es preocupante debido a la baja capacidad de recuperación del ecosistema. Incluso hoy todavía pueden observarse huellas de antiguas exploraciones realizadas hace décadas, como picadas abiertas en el monte que no lograron regenerarse completamente.
La incertidumbre sobre la viabilidad real de posibles yacimientos de hidrocarburos en la zona, ya que no existen estudios concluyentes sobre cantidad, calidad y rentabilidad económica que justifique poner en riesgo un patrimonio natural tan importante.
El riesgo humano del extractivismo
El avance del proyecto extractivista también muestra la vulneración directa de los derechos de los pueblos indígenas que habitan y dependen del territorio. Alberto Vázquez, presidente de la Federación por la Autodeterminación de los Pueblos Indígenas (FAPI), comenta a Ciencia del Sur, que el parque es un territorio biocultural donde la biodiversidad está entrelazada con la vida de los pueblos guaraní ñandeva y ayoreo.
Desde esta perspectiva, cualquier modificación legal representa un retroceso en los esfuerzos de conservación del país y una amenaza directa para estos pueblos.
“La FAPI no tuvo conocimiento y creo que mis hermanos ñandeva ni ayoreos fueron consultados al respecto”, señala Alberto, resalta la falta de cumplimiento de estándares internacionales de derechos indígenas. Para Vázquez, la intervención del territorio afectaría la vida de todas las comunidades de la zona, incluyendo a los últimos ayoreos en aislamiento voluntario, cuya proyección debería ser prioritaria en un Estado de derecho.
Por otra parte, desde la Iniciativa Amotocodie, organización que trabaja directamente en la protección de pueblos aislados, advierten que el ingreso de actividades de prospección podría provocar contactos involuntarios y en consecuencia el contagio de enfermedades, la pérdida de autonomía y eventual confinamiento de la comunidad. A esto se le suma la pérdida de recursos vitales como la dispersión de animales de caza y la ocupación de escasas fuentes de agua en un ecosistema ya marcado por la aridez.
Incluso sin contacto directo, la sola presencia de maquinaria pesada altera su forma de vida. Los ruidos y movimientos son interpretados como entidades desconocidas, lo que genera miedo, desorientación y ruptura de su sistema de comprensión del mundo.
El Parque Nacional Médanos del Chaco es un sistema vivo donde convergen biodiversidad, cultura y procesos ecológicos que sostienen la vida más allá de los límites geográficos. Los ecosistemas áridos tienen una capacidad de recuperación muy baja. La experiencia histórica aún muestra las cicatrices en la zona. La posible modificación de la ley sentaría un precedente negativo para todo el sistema de conservación del Paraguay.
Las decisiones que se tomen sobre Áreas Silvestres Protegidas deberían regirse por el conocimiento científico, la participación y escucha activa de las comunidades originarias que serán afectadas y los actores sociales para dejar un tesoro natural a las futuras generaciones.
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Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional de Asunción (UNA). Actualmente, cursando la Maestría en Ciencias Sociales con mención en Desarrollo Social e Investigación en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO, Paraguay). Comunicador y divulgador de ciencia con más de 8 años de experiencia. Además, ha trabajado en iniciativas de apropiación social de la ciencia, incluyendo eventos y actividades educativas. Es reportero de Ciencia del Sur.











