eduardo felippo conacyt
El Ing. Eduardo Felippo presidirá el Conacyt por el periodo 2019-2021. (Lili Mendoza/Ciencia del Sur)
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Eduardo Felippo (Argentina, 1945) habló extensamente con Ciencia del Sur para asegurar que lo primero que hará será ponerse de acuerdo con los investigadores paraguayos que rechazan su nombramiento. Prometió transparentar el organismo y poner la casa en orden, tras meses de crisis por trabas a las adjudicaciones, desprolijidades y denuncias de politización del ente.

Felippo, ingeniero industrial por la Universidad Nacional de Asunción y expresidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), es desde este mes el nuevo presidente del Conacyt, con rango de ministro del Ejecutivo, por los próximos dos años. No obstante, expertos en derecho argumentan que su designación es inconstitucional pues para ser ministro la Carta Magna exige la ciudadanía natural. En esta entrevista asegura que el presidente Mario Abdo Benítez tenía en cuenta su candidatura ya desde el inicio de su mandato en 2018.

Felippo tiene especialización en contabilidad, control de costos industriales y sistemas e ingeniería de métodos. Fue también fundador de la Universidad Paraguayo Alemana (UPA) y de varias empresas, entre ellas Trafopar S.A., a la cual renunció recientemente para asumir su nuevo cargo. Sin embargo, en esta entrevista, afirma que no abandonará su trabajo como empresario.

Felippo no solo debe enfrentar la crítica de la comunidad de investigadores, que cuestiona su falta de experiencia científica, también debe lidiar con adjudicaciones de proyectos trabadas desde 2018 y ser tenido como una de las caras visibles de una persecución ideológica desatada contra investigadores por parte del sector agroindustrial.

 

-¿Hace cuánto está en el consejo del Conacyt y cuáles fueron sus primeros proyectos antes de llegar a la presidencia?

La UIP tiene un cariño especial con el Conacyt. Realmente la ley del Conacyt se hizo entre el Ing. Lima [expresidente saliente, n.d.E.], mi hermano [el consejero Ricardo Felippo] y la gente de la UIP-Feprinco. Se trabajó muchos años para conseguir la aprobación con el Congreso. Se hizo un proyecto equilibrado entre el sector público y privado para que pueda servir. Tardamos en conseguir el dinero.

Cuando el Ing. [Guillermo] Stanley termina su presidencia de la UIP lo eligen como presidente del Conacyt. Allí la UIP prestó muebles, aires acondicionados, etc. Con esto resumo en que hay una vocación de la UIP hacia el Conacyt.

Seis años fui vicepresidente administrativo, seis años vicepresidente primero y seis años presidente de la UIP. Cuando uno termina eso espera ir al Conacyt. Esas cosas que quedan en el aire. Bueno, alguna que otra vez se habló. En reuniones, incluso donde estuvo el Presidente de la República, cuando recién asumió. Los distintos sectores le dijeron: ¡Mirá presidente que ya tenemos candidato para el Conacyt!

El presidente dijo: cuando venza (el plazo) vamos a discutir. Así fue. Cuando llegó el periodo de vencimiento y se tuvieron los nuevos consejeros, el consejo eligió la terna y en la terna me pusieron a mí. Y llegamos a la situación actual.

manifestación por la ciencia en paraguay
Investigadores de varias áreas e instituciones se manifestaron por primera vez en Paraguay frente al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. (Ciencia del Sur)

-¿Y cuál es su vocación por la ciencia?

Mi vocación por la ciencia y la tecnología viene desde la universidad. Enseñé en la facultad, fui ayudante del ingeniero Lebrón Boettner, uno de los principales profesores en aquella época. Fui ayudante de cátedra y luego profesor en Electricidad I y Electricidad II en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Asunción, cuando funcionaba frente al Colegio Goethe.

Luego fui profesor adjunto de Centrales y redes eléctricas, la materia que era del Ing. Debernardi. Tengo algo de didáctica por eso.

Pasaron los años y estando en la UIP viajo mucho y tengo buenas relaciones con todos los embajadores. Hablando en Berlín, con el embajador Raúl Florentín –que ahora está en Tokio- dijimos que teníamos que hacer algo por nuestro país, por la educación. Con cada viaje que me quedaba allá, alargaba cinco días más, estudiábamos qué podíamos hacer. Queríamos una escuela de ciencia aplicada.

Pero después se presentó la oportunidad de crear una universidad. “Vamos a hacer”, le dije y fui a Heidelberg. La SRH es una asociación civil que tiene varias universidades y alrededor de 80 mil estudiantes. Me hice amigo del CEO y allí –al estilo Paraguay- dije “vamos a meterle”.

Vinieron a Paraguay, hicieron un estudio de mercado, contrataron una consultora y descubrieron que el primer idioma más hablado, luego de los oficiales, es el alemán. Seguimos adelante con el proyecto y encontramos una traba. Había una ley que prohibía que se instalen nuevas universidades.

Durante todo ese año llevaba a los alemanes al Congreso para hacer lobby. Llegó fin de año, se cambiaron las autoridades y todo mi lobby se iba al diablo.

Entonces fui al Congreso y empecé a hablar con los muchachos. Me dijeron “Traé un proyecto y te aprobamos ya”. Tanto es así, que la ley que aprueba la formación de la Universidad Paraguayo Alemana levanta los efectos de la ley de prohibición, aprueba y reincorpora los efectos de prohibición. Esa ley se sacó en tres días. Un día Diputados y al siguiente día Senado.

Con esa ley en la mano, le dije a los alemanes que arrancaríamos en marzo. Pero ellos me dijeron que no se podía, porque era muy pronto.

-¿Y qué pasó?

Les dije con ustedes o sin ustedes yo arranco en marzo. Y así fue. Arrancamos en marzo. Fue por un revoltijo que yo armé en Alemania. Equipé unas instalaciones que tenía la UIP en San Lorenzo. Inauguré con dos presidentes: Federico Franco, que ya se iba, y Horacio Cartes, que estaba electo. Hemos conseguido [la acreditación] de la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (ANEAES) y las certificaciones de Alemania.

Esa es mi experiencia académica. Para los que dicen que no la tengo, les desafío a ver quién puede instalar una universidad más rápido que yo.

Eduardo Felippo asegura que quiere transparentar el Conacyt. (Foto de Lilian Mendoza/Ciencia del Sur)

-¿Cómo piensa dividir su tiempo entre la presidencia del Conacyt y su labor como empresario?

Tengo una familia maravillosa. Tengo 5 hijos y 8 nietos. A los nietos aún no les hago trabajar, pero sí a mis hijos. Ellos me ayudan, son mi respaldo, al igual que mi esposa. Ellos son los que están en el día a día. La UIP es lo que es hoy gracias al trabajo que hicimos. Y aquí en Conacyt hay menos trabajo.

-¿Pero va a dejar o no su labor como empresario?

No. Yo continúo mi labor como empresario. He pedido a la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas si mi presencia en el directorio de mis empresas me traerá problemas. Una de mis empresas tiene a la ANDE como principal cliente, somos exportadores y todo. Vivo de eso. Ningún problema. Tengo dictamen de la Abogacía del Tesoro para seguir con mis actividades, no tengo ningún problema.

Por supuesto, renuncié al cargo de presidente [de la empresa] para que no se diga nada.

-La ciencia paraguaya se encuentra en plena crisis desde hace ya un año, que tiene al Conacyt como protagonista. ¿Cuál es su análisis de por qué se llegó a esto?

No puedo hacer un análisis de la ciencia, porque no es mi tema y no conozco. Lo que puedo hacer con mi percepción y experiencia es que creo que aquí en el Conacyt no se hicieron bien las cosas. Al principio no había investigadores, nada. De repente tiene plata y no estamos ejecutando.

Se creó un ambiente muy de puertas abiertas. La gente se fue entusiasmando. Allí fue que este año tuvimos más de 1.000 proyectos concursando. Entonces, ahora hay que poner la casa en orden. Nadie pretende descalificar proyectos, van a ser los pares. Yo no tengo capacidad para evaluar los proyectos.

Allí surgió el ambiente argel del consejo, que se dijo que se quiere controlar. Vamos a tener que controlar porque no hay plata para todos.

-¿Cómo lo harán?

Todavía estamos discutiendo algunos aspectos. Pero hay otros que ya no se pueden discutir. Por ejemplo, el conflicto de intereses, que está en la ley. Lo que podemos hacer es reglamentar su aplicación. Hay algunos que dicen que hay conflictos de intereses en varios sectores, por ejemplo, con un representante de la universidad. Pero no tiene sentido cortarle la financiación a las universidades, que son los centros de investigación por excelencia.

Ahora está la rectora de la UNA y un representante de las universidades privadas. ¿Cuál es la idea? El miembro del consejo que sabe que su universidad o que su organización o su pariente está en un proyecto tiene que enviar una carta al Conacyt especificando eso. De esa manera no participará en la discusión o toma de decisión sobre proyectos. Y allí termina el conflicto.

-Uno de los problemas con el reglamento de conflictos de intereses es la dificultad que hay para conformar comisiones evaluadoras, ya que hay pocos pares especializados aún en Paraguay. ¿Cómo se solucionará dicho obstáculo?

No podrá estar ningún miembro entre los pares nacionales. Hay investigadores a patadas.

-Una de las críticas principales a este nuevo sistema es la politización, que ya viene del consejo anterior, pero continúa con este. ¿Existe o no esa priorización?

¿De dónde surge esto? Esto nace con el proyecto que hablaba de los problemas que pueden traer los agroquímicos de la soja. Este es un tema que está en los diarios hace 20 años. Lógicamente, la reacción natural de un sojero es «¿cómo me salen con esto?» Entonces, viene el presidente de la asociación de sojeros a decir que tienen representantes en el Conacyt y a preguntar «¿por qué no nos defendieron?» El Conacyt no se mete en los proyectos. ¿Cómo explicamos eso?

A partir de allí se creó ese ambiente que nosotros tuvimos que manejar aquí para llevar adelante. Entonces, dicen que ahora todos los proyectos que van contra la soja van a eliminarse. No es cierto.

-¿Usted garantiza eso?

Yo garantizo. Lo que vamos a hacer es hablar con los investigadores, si van a hacer un proyecto con resultados conflictivos, como el de SomosGay. Yo no tengo nada en contra de los gays, tengo amigos gays, me divierto con ellos.

-¿Y cómo se manejarán esos proyectos?

Se manejarán antes de que se divulguen. Llamaremos a la gente. Mi característica es hablar con todo el mundo. Las puertas siempre estarán abiertas. En la UIP hacía reuniones con 200 y 300 personas, solito. No tengo miedo a eso. ¿Quién consiguió que el salario mínimo se fije cada año para los sindicatos? Yo, en contra de los empresarios. Mi mayor virtud, que yo me asigno, es que soy creativo. La creatividad y la innovación se pueden hacer incluso sin tener sexto grado.

Gracias a esta mediatez la gente se ha enterado de nosotros. Estos días recibí la llamada de nuestro embajador en Austria, el investigador Facceti, me dijo que quiere que cerremos acuerdos con algunos institutos de ciencia, lo mismo el embajador de Rusia y la Cámara de Anunciantes de Paraguay.

Le ofrezco mi mundo a los investigadores. Es el que yo conozco.

-El Estado es el mayor y principal financista de la ciencia en Paraguay. Poco o nada invierten las empresas. ¿Quiere que los investigadores también se acerquen a las industrias?

¿Qué fue lo primera que hice yo en la UPA? Crear el FabLab (Fabrication Laboratory). Es una licencia del Massachusetts Institute of Technology (MIT) que permite comprar impresoras 3D, cortadoras láser, equipos de laboratorio y se colocan en una pieza. Para que la gente que tiene problemas, como el microempresario, pueda resolver. El FabLab tiene investigadores, profesores y alumnos que trabajan gratis para solucionar el problema junto al empresario.

Yo no inventé eso, sino el MIT. Es una licencia maravillosa. Estoy convencido de que la investigación es así.

Los estudiantes universitarios también apoyaron a los científicos con otra manifestación frente al Conacyt. (Ciencia del Sur)

-¿Cuál es su visión con respecto a la ciencia básica en relación a la ciencia aplicada en Paraguay?

A mí lo que me gustaría es reunirme con los investigadores. Veo que está la Sociedad Científica del Paraguay y otros grupos. Hay algunos que me dicen que la Sociedad es la más antigua, pero despectivamente. Otros me dicen que ni siquiera están agremiados. Luego están las investigadoras de ciencias de la salud de la UNA que tampoco están con esos grupos.

Quiero reunirme con todos ellos, pero en encuentros sectorizados, no lo vamos a juntar a todos porque no quiero que se peleen.

-¿Para usted los investigadores están divididos?

El ser humano tiene conflictos y más en la profesión. Y más en la investigación, porque los investigadores tienen características especiales. No importa eso. Puedo solucionarles el problema a todos. Y allí, retomo lo que yo haría. Vamos a dividir la torta. Esto de investigación dura y profunda. Estoy leyendo a Stephen Hawking y encuentro definiciones maravillosas de la ciencia.

-¿Pero sabe la diferencia entre ciencia básica y las demás investigaciones?

Entiendo de investigación, no la hago, pero la entiendo. Yo sé que son investigaciones profundas, que la gente estudia, a veces no sabe ni para qué, pero profundiza y viene otro investigador de otra parte del mundo y la toma. Es de largo alcance y a largo plazo. Allí vienen las críticas: «¿Qué se aprobó? ¿Cuántas publicaciones? Nadie hace nada, se comieron toda la plata». No entienden, cuesta explicarle eso a todo el mundo.

A mí me gustaría una parte de la torta para esta gente, otra parte para los proyectos que tengan el mayor impacto, mayor pertinencia y el mayor éxito.

-¿Cuáles por ejemplo?

Creo que debemos ir más por las ciencias de la salud porque allí tenemos más problemas. No puede ser que un mosquito miserable le tenga a la población en vilo (como el transmisor del dengue). Tenemos que darle más importancia a las ciencias de la salud y equiparla.

-¿Cree que no hay que financiar las ciencias sociales?

Claro que hay que financiarlas, lo que pasa es que hay que comunicarla. El gran problema del Conacyt es la falta de comunicación. Vamos a ver un sector que quiera investigar las ciencias sociales. El último sector que vamos a priorizar es la novedad, investigación joven o junior. Como creé la UIP Joven, el mayor éxito que tuve como presidente allí, quiero replicar y ayudar a los investigadores jóvenes. Voy a traer a los pendejos, hablando en términos comunes, y les voy a preguntar qué quieren para encontrar soluciones.

Tendremos dinero para los jóvenes. Voy a conseguir la plata.

Con ProInnova vamos a usar parte del dinero para crear incubadoras de investigadores. Ya lo hablamos con el Banco Interamericano del Desarrollo (BID). La investigación está disociada de la empresa. ¿Acaso la empresa no forma parte de la sociedad? Tenemos que trabajar juntos, no en vez de algo.

El Ing. Felippo quiere priorizar las ciencias de la salud durante su mandato. (Lilian Mendoza/Ciencia del Sur)

-¿Qué le dice a la gente que opina que usted querrá beneficiar más a las empresas y a sus intereses antes que a la ciencia?

Que yo no puedo esperar el proceso de una investigación para sacar un producto. Me fundo. Yo en mi empresa tengo que solucionar problemas inmediatos. La reacción es inmediata en una empresa. Aunque fabrique transformadores, como yo, uno tiene que tener la capacidad de reacción. Antes fabricábamos 50 transformadores por mes, ahora hacemos 500. Pero yo no puedo esperar el trabajo de un investigador.

Recorro Europa o China y veo y compro. Voy a todas las exposiciones y aprendo, me actualizo.

-Pero también hay cosas que son de mediano y largo plazos.

Sí. Y también hay que trabajar en ello. Tengo la conexión con toda la industria. Esa conexión ciencia, tecnología, empresa y Conacyt es la que vamos a hacer.

-¿Se mantiene en que las manifestaciones frente al Conacyt fueron intrascendentes?

Propuse reunirme con los que se manifestaron. ¿Para qué se reúnen afuera? Tienen que venir adentro, a reunirse conmigo. No necesitan ir afuera, hace calor. Que entren.

-Días pasados hizo declaraciones que faltaron el respeto a la comunidad indígena. En primer lugar, ¿sabe la diferencia entre indios e indígenas?

Sí. Ya me corrigieron y aprendí. No sabía.

-¿Cree que las condiciones socioeconómicas de las poblaciones indígenas, los alrededor de 120 mil habitantes de Paraguay, no son prioritarios para las líneas de investigación del Conacyt?

Te voy a explicar con una parábola. Proyectos para salvar el Lago Ypacaraí hay cientos. No quiero proyectos, quiero la plata. ¿De qué me sirven los proyectos si no hay quien ejecuta? En los problemas sociales, que no conozco, se me ocurre que debe pasar lo mismo.

Todo el mundo sabe y conoce los problemas que hay, los problemas de salud. Me acuerdo cuando una vez decían, en una inundación, «yo organicé y llevé a los indígenas comida». Me dijeron que no les lleve todo junto porque ellos comen todo en un día. Entonces, allá está el problema.

-¿Qué quiere decir exactamente con eso?

Que hay que hacer un gran trabajo con ellos. Pero, atención. De qué me sirve llegar a la conclusión de que los indígenas tienen necesidades si no tengo atrás un proyecto que financie y lleve eso. Allí es donde el investigador ve su negocio o interés. Su interés es hacer algo, desarrollar algo. Pero, ¿y la ejecución? Ese es el problema, nos llenamos de proyectos, las soluciones no se concretan.

Ese es un tema que no es del Conacyt, pero puedo ayudar muchísimo. El Conacyt está conectado con todo el mundo. Jamás me voy a oponer a eso. Se transmitieron mal algunas cosas.

-La administración también es clave, siendo la burocracia o desprolijidades administrativas los mayores problemas del Conacyt. ¿Cómo piensa combatir u ordenar esto?

No se trabajó bien en la administración. Luis Lima (expresidente del Conacyt) era mi compañero de banco. Él se ocupó de la parte científica, pero la administración estaba mal organizada. Cuando estábamos peleando en el consejo había un señor que hacía lo que quería [Idelín Molinas, n.d.E.]. Y cuando no hay control, va a haber joda, como pasó. Aquí hubo falta de control, no de falta de honestidad.

Eso es lo que vamos a poner en orden. Tengo mucho apoyo. Voy a traer lo mejor que haya en todas las instituciones públicas. Los mejores técnicos, contables, administrativos que estén en la administración pública y puedan venir aquí comisionados. Muchos ya se están ofreciendo.

-¿En qué se va a centrar su gobierno al frente del Conacyt? ¿Tiene algunas prioridades para los próximos dos años?

En cubrir todos los defectos. Lo primero que vamos a hacer es ponernos de acuerdo con los investigadores y ser amigos. Necesitamos estar del mismo lado del mostrador. Segundo, comenzar con el proceso de conseguir ayuda para los fondos, eso es largo. Dentro de dos o tres años no sabremos de dónde sacar fondos. Bueno, para eso necesitamos al empresario, que es el único que sabe hacer esas cosas.

También buscar los campos en donde hay que hacer las investigaciones, sacar los proyectos que están trancados y hacer mejor los reglamentos, para que funcione bien. Que el Conacyt sea la casa de los investigadores, no la caja. Aquí tendríamos que tener laboratorios, equipos.

Hay que demostrar que uno tiene capacidad administrativa.

-Por último, en el proceso de transparencia que quiere implementar en el Conacyt, ¿hay posibilidad de las sesiones del consejo sean públicas y se transmitan por internet?

Ahora mismo. Es más, quiero crear varios grupos de investigadores y que nombren un delegado para invitarlos al consejo. Quiero crear la figura de un invitado permanente en el consejo, que tenga voz, pero no voto. Vamos a hacer abiertas las sesiones, si quiere venir la televisión o el que quiera.

Felippo, que inicia su presidencia con amplia oposición, quiere ganarse la confianza de los investigadores. (Lilian Mendoza/Ciencia del Sur)

 

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Director de Ciencia del Sur y fundador de la ASINCYT. Estudió filosofía en la Universidad Nacional de Asunción, UNA. Pasó por el programa de Jóvenes Investigadores de la UNA. Tiene diplomados en filosofía medieval y en relaciones internacionales. Condujo los programas de radio El Laboratorio, con temática científica (Ñandutí) y ÁgoraRadio, de filosofía (Ondas Ayvu). Fue periodista, columnista y editor de Ciencia y Tecnología en el diario ABC Color y colaboró con algunas publicaciones internacionales. Fue presidente de la Asociación Paraguaya Racionalista (APRA), secretario del Centro de Difusión e Investigación Astronómica (Cedia) y encargado de cultura científica de la Universidad Iberoamericana (Unibe). Periodista de Ciencia del Año, por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Conacyt -2017. Tiene cinco libros publicados.

1 Comentario

  1. Excelente la entrevista y el articulo.
    Con su tenacidad y convicción pienso que el Ing. Eduardo Felippo puede lograr los obletivos para poner orden en la administración del CONACYT y en la de los Programas de financiación de la investigación para un mayor impacto en la sociedad. Tanto en el campo de las investigaciones mas aplicadas como en las fundamentales.
    Para llegar a estas metas se necesitara consenso, reunir y convencer a los investigadores y que el dialogo entre estos y el Consejo del CONACYT se establesca. Tarea dificil en el contexto actual. Pero congregando a todos los sectores que integran el CONACYT en torno a los ideales fundamentales del desarrollo Cientifico y Tecnologico, de la Innovación y la Calidad (los otros componentes Fundamentales del CONACYT, que a menudo se desestiman!), se pueden lograr esos objetivos.
    El Ing. Eduardo Felippo tiene un lenguage accesible, simple (que no quiere decir simplista!) que llega a la mayoria. La gente puede entender y comprender que és esa institución, porque los cientificos generalmente tienen un lenguaje muy alto e incomprensible para la mayoria. Sin ser populista, se necesita mucho del apoyo de la mayoria de la población para tener esa aprobación de las Politicas en ciencia, tecnologia e innovación.
    Por eso se puede decir que no hace falta ser un investigador nato, confirmado, para Dirigir y Administrar una institución como el CONACYT. Alguien que tenga la experiencia necesaria, la trayectoria de la gestion y la administración, el impetu de mejorar las cosas y la voluntad del dialogo y el llamado a esta apertura y transparencia es quoen puede llevar adelante la institución.

    Es el momento de bajar las guardias, de participar en el dialogo constructivo y que cada elemento de ese concenso cumpla con su deber.

    No podemos mas que desear excitos a la administración que inicia este mandato.

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