Cubilla: la medicina y patología clásica se están transformando profundamente

1
La mayoría de los profesores del curso eran médicos e investigadores del Massachusetts General Hospital. (MassGeneral.org)
4 min. de lectura

Para el doctor Antonio Cubilla, investigador y director del Instituto de Patología e Investigación (IPI), la medicina y la patología clásica están sufriendo profundas transformaciones, mientras que la biología molecular está ayudando a entender mejor viejas o nuevas enfermedades, por lo que se requiere de un enfoque sistémico.

Cubilla, Premio Nacional de Ciencias (2002) y columnista de Ciencia del Sur, viajó a finales de 2017 a Boston (EE. UU.) para tomar un curso de patología quirúrgica en la Universidad de Harvard, con el fin de actualizarse en su área. El curso, dictado principalmente por profesores del Massachusetts General Hospital, sirvió al profesor Cubilla no solo para adentrarse en los últimos alcances de su especialidad, sino para tener una visión mucho más amplia del quehacer científico actual en la patología.

Hasta el momento, las ciencias médicas siguen conformando el área más destacada en materia de investigación en Paraguay, ya que es la disciplina científica más productiva que se construyó en el país sudamericano. De hecho, Cubilla es uno de los científicos más productivos que tiene actualmente la ciencia paraguaya.

El IPI, de carácter privado, además de realizar diagnósticos también aboca su tarea a la investigación, estrechando vínculos directos con universidades o centros de investigación extranjeros y colaborando con investigadores asociados.

En esta breve entrevista, el patólogo y divulgador de nuestro portal analiza los cambios que está sufriendo su especialidad, la importancia del docente que hace investigación y el porqué es relevante actualizarse en los principales centros de creación del conocimiento.

-A finales de 2017 fuiste a la ciudad de Boston a tomar un curso de avances en patología quirúrgica. ¿Conociste nuevas técnicas?

Es un curso anual para patólogos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard. El propósito es difundir nuevos conocimientos en varias áreas de la patología. Es una realidad la subespecialización marcada existente en la actualidad y la imposibilidad material para un patólogo general de estar informado de todo lo nuevo.

La mayoría de los profesores del curso forman parte del staff del Massachussttts General Hospital, institución de gran tradición para la investigación médica. Por ejemplo, allí se inventó la anestesia que hizo posible la cirugía.

Todos sus médicos son docentes en la universidad e investigadores de renombre, generalmente líderes del avance del conocimiento en sus disciplinas de especialización. Una profesora de la Universidad de Cornell también fue invitada a participar del curso.

Entonces, buena parte de lo que transmiten estos profesores son los resultados de sus propios estudios; es cierto, basados en estudios previos muchas veces realizados por otros investigadores de otras instituciones. Es la manera de enseñar en las grandes instituciones de investigación de base humboldtiana, donde todos los profesores son investigadores y enseñan sobre sus hallazgos o descubrimientos.

-¿No hay problemas a la hora de enseñar o investigar?

No existe allí la dicotomía o separación entre la actividad del científico y del docente, son la misma cosa. Para el docente es mucho más motivante y contagioso hablar de lo que está haciendo en el laboratorio.

Es un error creer que la investigación perjudica a la docencia, es justo lo contrario, la investigación permite que puedan difundirse los últimos conocimientos, las nuevas técnicas, las nuevas teorías o paradigmas, llevando a la docencia al límite de las fronteras del conocimiento. En este curso pude apreciar el efecto virtuoso de la simbiosis docencia/ investigación.

-¿Van de todo el mundo a actualizarse a este curso?

La mayoría de los alumnos del curso, unas 200 personas, eran norteamericanos o profesionales de varios orígenes geográficos que ya trabajan y viven en Estados Unidos. Había pocos extranjeros. Me llamó la atención la edad de los participantes, o jóvenes de 30 a 35 años o bastante maduros, de 60 a 70 años.

Es que los primeros están terminando su formación como especialistas en patología y aún requieren de conocimientos formativos y los más viejos ya necesitan actualizarse por estar más alejados muchos, como es mi caso, de los centros donde se produce el conocimiento, que no abundan en el mundo.

-¿Alguna técnica aprendida en Boston la estás aplicando ya en Paraguay?

Sí. El curso se refería a la exposición de las características de enfermedades ya conocidas, pero con nuevas reinterpretaciones o de enfermedades recién descubiertas. Un aprendizaje fundamental para mí fue el de observar el enfoque sistémico para catalogar a una afección médica, epidemiológica, clínica, patológica y molecular.

El Dr. Antonio Cubilla, investigador del IPI y columnista de Ciencia del Sur, es uno de los científicos más productivos del Paraguay. (Foto de Ciencia del Sur)

-¿Cambió también el paradigma?

Hoy, una enfermedad no está reducida a un dominio jerárquico del saber solamente sino que es una suma de muchos factores, uno de ellos el que interesa a nuestra especialidad, que es la patología. Aprendí que la biología molecular, con sus nuevas técnicas, algunas que ya se utilizan en el Paraguay y muchas otras que aún no, es a su vez dependiente de otros factores como los clínicos o patológicos en muchos casos y en otros no.

Por otro lado, notamos que la biología molecular de las enfermedades es el nivel jerárquico de investigación de moda y cuyo conocimiento actual está rigiendo los tratamientos, cada más específicos y en relación con los mecanismos moleculares presentes.

Aprendí que la medicina y la patología clásica están sufriendo profundas transformaciones. Que las observaciones morfológicas siguen y seguirán siendo por algún tiempo todavía importantes para comprender, clasificar y tratar una enfermedad pero que las interpretaciones y uso son y serán diferentes. Y, por último, aprendí que existe un cambio gradual de paradigma, de la morfología a la evaluación molecular y esto parece irreversible.

-¿Por qué es importante saber los avances que hay en EE. UU.?

Es importante conocer los avances en la especialidad producidos en Estados Unidos y en otros países. La creación de nuevos conocimientos no tiene fronteras y ocurre en todo el mundo. Pero hay que admitir que un porcentaje importante del nuevo conocimiento se produce en las grandes universidades de investigación, las mejores de las cuales están en su mayoría en ese país del norte.

Y como mi formación fue también en ese país, tengo más afinidad con lo que allí ocurre en el mundo científico y profesional.

-¿Cómo ve el desarrollo actual de la patología en el Paraguay?

Creo que la patología o la anatomía patológica, como se la designa en los países latinos, tiene una tradición histórica muy interesante en Paraguay. Si bien ha habido profesores de histología (la disciplina que estudia las características microscópicas de los tejidos normales) desde fines del siglo XIX, la mayoría de los médicos eran inmigrantes de Europa; Italia y España principalmente.

Es hacia 1930 cuando se inicia la disciplina con una visión más moderna en el Hospital de Clínicas, con la venida de los profesores franceses contratados por el Gobierno de Eusebio Ayala (Primer mandato 1921-1923 y segundo 1932-1936).

A partir de esa fecha se inicia una tradición perdurable hasta la década de los 80 de grandes profesores, como Juan Boggino, Pedro Aníbal Rolón y Juan Carlos Franco. Ellos fueron quienes establecieron la disciplina en el país y le dieron el aura de ser la más científica de las disciplinas o especializaciones médicas en este país.

El legado es que hoy, de acuerdo a los indicadores de ciencia y tecnología del Conacyt, sigue siendo esta disciplina entre todas, no solo las médicas, la más productiva científicamente en Paraguay.

«Es un error creer que la investigación perjudica a la docencia, es justo lo contrario, la investigación permite que puedan difundirse los  últimos conocimientos, las nuevas técnicas, las nuevas teorías o paradigmas, llevando a la docencia al límite de las fronteras del conocimiento»

 

¿Qué te pareció este artículo?

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (10 votos, promedio: 4,80 de 5)
 | WWW

Director ejecutivo de Ciencia del Sur. Estudió filosofía en la Universidad Nacional de Asunción (UNA) y pasó por el programa de Jóvenes Investigadores de la UNA. Tiene diplomados en filosofía medieval y en relaciones internacionales.
Condujo los programas de radio El Laboratorio, con temática científica (Ñandutí) y ÁgoraRadio, de filosofía (Ondas Ayvu).
Fue periodista, columnista y editor de Ciencia y Tecnología en el diario ABC Color y colaboró con publicaciones internacionales. Fue presidente de la Asociación Paraguaya Racionalista, secretario del Centro de Difusión e Investigación Astronómica y encargado de cultura científica de la Universidad Iberoamericana.
Periodista de Ciencia del Año por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (2017). Tiene cinco libros publicados.

Compartir artículo:

1 COMENTARIO

  1. Como siempre el Prof.Dr Antonio Cubilla, en el avance de la ciencia que practica con rigor científico y humanismo.Un científico que honra a su patria.

Dejar un comentario

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí