Investigadores y científicos de todo el mundo están realizando estudios sobre el COVID-19 y SARS-CoV-2 para entender la pandemia. (Pixabay)
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¿Puede realmente Paraguay llegar a 500.000 contagiados por COVID-19? ¿Es probable tener 5.000 hospitalizados? Un reporte técnico de un candidato a doctor de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) utilizó modelos matemáticos y métodos estadísticos para entender la evolución del COVID-19 en el país. ¿Cuáles son los alcances y limitaciones del estudio?

Antes de alarmar o asustar a la población, es conveniente –por el contrario- mantenerle muy informada sobre lo que realmente ocurre en medio de una pandemia y con datos o informes basados en evidencia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene reportes científicos y actualizaciones sobre los estudios en torno al COVID-19. Varias universidades y centros de investigación del mundo liberaron los accesos a sus trabajos científicos y el número de papers sobre el tema también se ha disparado. Tanto en revistas bien posicionadas como en publicaciones depredadoras. ¿Cómo elegir entonces entre tanta información y generación de conocimiento?

Paraguay no se queda atrás y algunos investigadores ya comenzaron a publicar informes o proyecciones. Ejemplo de ello es el trabajo “Efecto de la cuarentena en la dispersión del COVID-19 en Paraguay mediante la simulación del modelo SEIR”, del Dr. Shin Hyun Ho, del Núcleo de Investigación y Desarrollo Tecnológico, de la Facultad Politécnica de la UNA.

El investigador utilizó bioestadística y cálculos matemáticos, que le llevaron a concluir que el único efecto de la cuarentena en Paraguay es retardar el pico de infectados, por lo menos 20 días y que la medida más beneficiosa es mantener el distanciamiento social, aún después de la cuarentena.

“Para vencer la epidemia, todos los miembros que conforman esta sociedad deben ser sinceros y solidarios ante todos. El Estado debe proveer los datos reales de forma confiable e indicar las directrices adecuadas en los momentos precisos, y la población debe seguir las pautas del gobierno. La lucha contra la epidemia, puede que no sea la lucha contra un virus, podría ser una lucha contra los males de la sociedad”, dijo el reporte del doctor en ciencias de la computación.

“Hay que enfatizar que la tendencia de los datos de otros países es realmente alarmante, pero que las cosas pueden ser diferentes si todos aportamos en lo individual y en lo colectivo. Creo esencial dos componentes:  (i) la realidad es que puede llegar a ser devastador, pero (ii) si todos colaboramos (me refiere a todos y cada uno de los miembros de esta sociedad) podremos minimizar y sobrellevar esta epidemia”, afirmó el Dr. Hyun Ho a Ciencia del Sur.

Un reporte técnico o informe no es lo mismo que un artículo original, pero de igual manera ayuda a la comunidad científica a tener información relevante y procesada, en medio de una situación de emergencia mundial. El trabajo “Dinámica temprana de COVID-19 en Paraguay. Reporte técnico, semana 1” aporta una visión amplia de la enfermedad en este país.

Fue elaborado por el biólogo Pastor Pérez-Estigarribia, candidato a doctor en ciencias de la computación de la UNA, que tiene líneas de investigación en bioestadística. Su estudio incluyó modelos matemáticos y métodos estadísticos que concluyeron que Paraguay –sin medidas de mitigación-  podría tener hasta 500.000 infectados con COVID-19 de una población susceptible de 3 millones de personas. Además que unos 5.000 serían hospitalizados.

Además, se proyecta que el pico de la enfermedad se daría recién entre abril-mayo y que mermaría aproximadamente a finales junio y julio. Esto si no se toman las medidas necesarias para frenar la propagación. Ciencia del Sur conversó con Pérez, para explicar más de su investigación.

Casos infectados modelo SEIR aplicado al trabajo de Pastor Pérez-Estigarribia. (Informe técnico)

¿De qué trata el estudio sobre COVID-19 en Paraguay?

El trabajo que se publicó en los últimos días es un reporte técnico, corregido hasta donde se podía dado el tiempo con la colaboración de algunos colegas investigadores. Inició con los análisis el viernes pasado, por la noche y el reporte estuvo listo el domingo. El estudio integra estimaciones y proyecciones »tempranas» que cumplen básicamente dos propósitos:

  1. Establecer una línea de base de conocimiento sobre la llegada de COVID-19, de modo que podamos hacer un seguimiento a la evolución de una eventual epidemia, y; 
  2. Responder a algunas preguntas que todos los paraguayos nos hicimos desde un principio y seguimos cuestionando. ¿Cuál podría ser el impacto de la pandemia de COVID-19 en Paraguay? ¿Un impacto inusual y trágico en comparación a otras epidemias comunes? En esencia, si debíamos poner nuestro mayor esfuerzo en prepararnos o si en pocos días podríamos salir de fiestas. 

Métodos y limitaciones

El investigador utilizó los pocos datos de la primera semana, antecedentes de otros países, métodos estadísticos (específicamente métodos de ajuste de curvas) y dos modelos de epidemia. Recurrió a los modelos SIR y SEIR para realizar las simulaciones y evaluar parámetros que sirven para entender la epidemia.

“Para entendernos mejor, si quiero anticipar dónde caerá una bala de cañón antes de disparar puedo usar las leyes de la gravedad, las ecuaciones de Newton y de ese modo realizar un cálculo. Que en la práctica inevitablemente tendrá algún error. De igual manera, si quieres anticipar la dinámica de los astros (planetas y estrellas) puedes usar la teoría de la relatividad y las ecuaciones de Einstein. Los epidemiólogos también tienen sus ecuaciones fundamentales», dijo Pérez.

«Los modelos que utilicé son básicos para entender epidemias. Son simplificaciones de la realidad, escrita en ecuaciones y sirven para poder hacer simulaciones y experimentos in-silico en un computador. Como son representaciones de la naturaleza, nos permite hacerle preguntas, dialogar con la naturaleza como lo diría Galileo”, aseguró a Ciencia del Sur.

En cuanto a los alcances del reporte técnico, se puede afirmar que la teoría que usó está bien probada, irónicamente –según el biomatemático- son modelos que tienen casi 100 años y aún así siguen siendo la base teórica para entender epidemias. “El hecho de que se sigan usando al igual que las ecuaciones de Newton, que tiene más de quinientos años, para los científicos significa de que son teorías útiles”, comentó.

Al hablar de un estudio científico es necesario conocer, además, las limitaciones, sean estos académicos o no.

“Una limitación fue el punto en el que nos encontrábamos la primera semana, de total incertidumbre. Pero ya con las advertencias de la situación en otros países, respuestas del tipo, mucho, moderado o poco eran claves en función a nuestra capacidad como país de atención hospitalaria. Por dar un ejemplo, los antecedentes de Italia daban un panorama desalentador. Pues bien, la idea con el reporte era evidenciar si necesitábamos ponernos en alerta. Predecir algo que la mayoría de las especies de primates como nosotros puede entender: poco, moderado o mucho”, sostuvo.

Para Pérez, a la mayoría de los medios tradicionales de comunicación le llamó mucho la atención la proyección de 500.000 casos en el pico de COVID-19, pero este es el resultado que arrojaron las simulaciones en función a los supuestos del modelo y ajuste de parámetros, pero -insistió- eso todos pudimos leerlo como mucho (alerta, malo).

“Algunas salvedades a ese número son necesarias. Es que hay evidencia de que al menos el 80 % de los infectados tienen síntomas leves. Del 20 % restante tomé un número hipotético ilustrativo de un 1 % que requiera hospitalización, entonces hablamos de 5.000 casos en el pico, una cifra que -siendo prácticos- podemos leer como mucho. Estos modelos también nos ayudan a anticipar la ventana de tiempo en la cual la situación podría ser más crítica, y cuándo podría terminar esta pesadilla”, dijo a Ciencia del Sur.

En términos ilustrativos, dado a conocer las cifras que publicaron los medios, ahora mucha gente en Paraguay sabe que debería existir un pico y un periodo crítico.

 

¿Por qué necesitábamos anticipar de forma temprana escenarios de tipo: poco, moderado o mucho a nivel país? Tomando como ejemplo el caso de Wuhan, China, a diferencia de países como el nuestro que estábamos en alerta a la llegada del COVID-19, allí tuvieron una aparición sorpresiva.

“Y aún que se trata de una superpotencia económica y tecnológica, los brotes rápidamente se convirtieron en ‘muchos’ casos. Es probable que esa sea la razón por la cual se vieron obligados a sostener una prolongada cuarentena y un estado de alerta que sigue hasta ahora. Nosotros como país lo estábamos esperando y el Ministerio de Salud tomó decisiones inmediatas. A mi criterio, acertadas”, expresó el biológo.

Pensar rápido

¿Cómo se puede actuar con datos en medio de una pandemia como esta?

Para el candidato a doctor de la Politécnica, el escenario de un brote en una pandemia es bastante particular, ya que obliga a pensar rápido, y -como dice Daniel Kahneman (Nobel de economía)- en su libro «Pensar rápido y pensar lento”, en situaciones de supervivencia donde se tiene que pensar rápido el riesgo de equivocarse es alto. Sin embargo, uno puede anticipar el tipo de error que es más conveniente cometer: Ser prudente o imprudente.

Según el investigador, con los primeros casos positivos detectados, el Ministerio de Salud Pública y el Gobierno nacional en general tuvieron que pensar rápido. Por fortuna, existe un criterio en los libros de epidemiologia donde asumir una población potencialmente positiva es más conveniente, en epidemias los falsos positivos son errores felices, ya que al ir a cuarentena o tomar las medidas necesarias aún que se trate de un error se protege a la población de una amenaza vital.

“Es por eso que nos mandaron a todos a cuarentena, fue una buena decisión. Por el contrario, asumir una mayoría potencialmente negativa, tal que varios casos sean falsos negativos implicaría la diseminación del virus en la población. En este sentido, el número de pruebas para diagnóstico es clave, ya que ayudan a hilar fino y reducir esas tasas de falsos positivos y falsos negativos; situación que a la larga puede tener un impacto económico positivo”, expresó Pérez.

“Resumiendo, el gobierno tuvo que pensar rápido y por fortuna asumió el riesgo de protegernos. Por ahora podemos darnos el lujo de reflexiones más extensas, ‘con el diario del lunes’ aunque apenas podamos decir que dimos un buen inicio al partido. Todavía queda mucho por jugar. Debemos luchar juntos y apoyarnos, sería un sueño que salvaría muchas vidas”, puntualizó.

En relación al manejo de datos públicos, Pérez manifestó que hay datos sensibles. Sin embargo, siguiendo criterios éticos claros de manejo de datos personales, podrían ser útiles para lograr evaluaciones tempranas y asertivas.

“Queremos usar lo que aprendimos en la academia, no para estudiar las cosas malas que sucedieron y por qué sucedieron. Sino que queremos anticipar soluciones, aunque eso nos cueste en este momento algunas trasnochadas o incluso insultos en algunos comentarios de miembros de la sociedad en medios de prensa. De cualquier modo, confiamos en lo que estamos haciendo con rigor y esfuerzo, confiamos en la ciencia. Puedo decir que nos hubiera encantado hacer todo esto en otro contexto y con otra estructura institucional, pero por el momento es lo que tenemos y tenemos la obligación moral de hacer lo que podemos”, sentenció.

Iniciativas de jóvenes investigadores

Actualmente, el Ministerio de Salud es el que dirige y lidera los trabajos en torno al COVID-19. Un grupo de investigadores de la Sociedad Científica del Paraguay y de la Asociación de Investigadores Científicos de Paraguay se convocaron hace unos días y ya están trabajando divididos en comisiones. Pero también surgen otras iniciativas, como las de Pérez o del profesor Hyun Ho.

“Vale mencionar que en este momento hay un grupo de docentes jóvenes investigadores del cual formo parte, de la Universidad Nacional de Asunción, que por iniciativa propia está realizando simulaciones para explorar estrategias de mitigación, que incluso pueden ayudar a mitigar el impacto económico. Es una iniciativa todavía modesta que se está realizando a pulmón, esperamos ser de utilidad a las personas que amamos aportando nuestro grano de arena para protegerlos íntegramente”, resaltó.

El efecto de la cuarentena, resuelta por el Gobierno de Paraguay, es retardar el pico de infectados. Un reporte técnico de la UNA asegura que la medida más beneficiosa es mantener el distanciamiento social, aún después de la cuarentena. (Presidencia Paraguay)

Referencias

-OMS, 2020. Documentos técnicos de la OPS – Enfermedad por el Coronavirus (COVID-19). (Online)

-Pérez-Estigarribia, Pastor Enmanuel. (2020). Dinámica temprana de COVID-19 en Paraguay. Reporte técnico, semana 1. 10.13140/RG.2.2.30706.86727.

-Shin, Hyun & Pérez-Estigarribia, Pastor Enmanuel & De Los Santos, Eduardo & Vazquez Noguera, Jose & Colbes, Jose & Sauer, Carlos & Torres, Pedro & Colman, Karen. (2020). Efecto de la cuarentena en la dispersión del COVID-19 en Paraguay mediante la simulación del modelo SEIR. DOI http://dx.doi.org/10.13140/RG.2.2.27566.05447

 

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Director de Ciencia del Sur y fundador de la ASINCYT. Estudió filosofía en la Universidad Nacional de Asunción, UNA. Pasó por el programa de Jóvenes Investigadores de la UNA. Tiene diplomados en filosofía medieval y en relaciones internacionales. Condujo los programas de radio El Laboratorio, con temática científica (Ñandutí) y ÁgoraRadio, de filosofía (Ondas Ayvu). Fue periodista, columnista y editor de Ciencia y Tecnología en el diario ABC Color y colaboró con algunas publicaciones internacionales. Fue presidente de la Asociación Paraguaya Racionalista (APRA), secretario del Centro de Difusión e Investigación Astronómica (Cedia) y encargado de cultura científica de la Universidad Iberoamericana (Unibe). Periodista de Ciencia del Año, por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Conacyt -2017. Tiene cinco libros publicados.

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