Viveros: pese a todo, en Paraguay se sigue escribiendo mucha y buena literatura

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El escritor Javier Viveros estuvo recientemente en la Feria Internacional del Libro Buenos Aires, junto a Mónica Bustos, Juan Ramírez Biedermann y José Pérez Reyes. (Gentileza)
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Según el escritor y guionista Javier Viveros (1977), en el Paraguay se sigue escribiendo mucha literatura, a pesar de todo, y muestra de ello es que algunos nombres se consolidan, mientras que otros van emergiendo. El también vicepresidente de la Sociedad de Escritores del Paraguay (SEP) ganó este año el Premio Edward y Lily Tuck del PEN Club de Estados Unidos, por su obra “Fantasmario” (Editorial Arandurá).

En medio de diversas actividades por la Feria Internacional del Libro Asunción 2018 (FIL Asunción), Javier, un destacado cuentista y poeta galardonado, comentó a Ciencia del Sur sobre su última obra premiada y las visiones que tiene con respecto a las letras paraguayas.

Viveros es ingeniero informático y tiene una maestría en lengua y literatura por la Universidad Nacional de Asunción (UNA). Entre sus obras, destacan: Por debajo del radar, Urbano, demasido urbano, Manual de esgrima para elefantes, Alonsí, Pólvora y polvo, Dulce y doliente, Ingenierías del insomnio, entre otras. Sus trabajos están incluidos en diversas antologías nacionales e internacionales.

Javier participó recientemente de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, junto a otros colegas locales. Entre sus premios y reconocimientos, se encuentran: Finalista del Premio Internacional de Cuento “Juan Rulfo” (2009); Mención de honor en el Premio Roque Gaona (2013) y finalista del Concurso Regional de Nouvelle organizado por la Editorial Municipal de Rosario (2018).

-¿Esperabas recibir el premio Eward y Lily Tuck que otorga el PEN Club de los Estados Unidos?

No, para nada. Fue una muy agradable sorpresa enterarme de que se lo habían adjudicado a mi libro «Fantasmario – Cuentos de la Guerra del Chaco». Y fue también una hermosa oportunidad para reencontrarme con Nueva York, una ciudad que me gusta mucho y en la que viven algunos escritores que admiro.

-¿Por qué considerás te dieron el galardón? 

El jurado, que lo premió de forma unánime, ponderó en su veredicto el tratamiento no chauvinista del tema bélico, les pareció interesante que se centrara principalmente en el lado humano del conflicto: a fin de cuentas, el monstruo antropofágico de la guerra devoró por igual a hombres de uniforme verde olivo y de color caqui.

Y quiero creer que lo premiaron también por su calidad literaria, porque es una obra donde hay un gran despliegue de imaginación y buen manejo de los recursos retóricos.

El libro «Fanstasmario», ganador del Premio Tuck del PEN Club de EE.UU. fue editado por la editorial Arandurá. (Gentileza)

-¿De qué trata exactamente tu libro Fantasmario?

La obra contiene 18 cuentos relacionados con la Guerra del Chaco, que enfrentara a Paraguay con Bolivia entre 1932 y 1935. El libro lo publicó la editorial Arandurá en el 2015 y este año fue reeditado. Además, «Tiempo – Ediciones y contenido» publicó la versión digital en todas las grandes plataformas mundiales del libro electrónico.

-¿Cómo ves el desarrollo de la creación literaria actualmente en Paraguay? 

Por fortuna existe, tanto en cantidad como en calidad. A pesar de todo, se sigue escribiendo y extendiendo el corpus de obras nacionales. Hay nombres importantes de escritores que se van consolidando y también de otros que van emergiendo y destacándose por el trabajo de su prosa.

-¿Hay nuevas generaciones de escritores?

Las hay. Siempre. Yo puedo ver un grupo de narradores de entre 30 y 45 años años entre los que hay autores que tienen enorme calidad y que constituyen la promesa de obras maestras que alcanzarán la imprenta más temprano que tarde. Los leo con atención y sigo sus evoluciones vertiginosas libro tras libro.

-¿Se está consumiendo más literatura paraguaya en los últimos años?

No manejo los datos de ventas de las editoriales locales, pero espero que así sea, que la gente apueste también por consumir nuestra literatura, que lean a los escritores  paraguayos, porque también hay estupendos autores dentro de nuestras fronteras.

Ramiro Domínguez deja un vacío enorme en la intelectualidad paraguaya, ¿ya no quedan muchos representantes de las grandes generaciones? 

Me parece que, entre los vivos, sobran ya los dedos de una mano para contar los nombres de quienes fueron luminarias de nuestras letras. Se han ido, se están yendo, pero nos queda su legado que es imperecedero.

-A la hora de crear cuentos, ¿qué elementos cobran relevancia? ¿Cómo se da tu proceso de creación literaria?

Particularmente, me importa demasiado la estructura. Una vez que di con la estructura de lo que quiero contar, trabajo en los otros elementos. Son importantes los personajes, la trama, el punto de vista narrativo, la artesanía del lenguaje, entre otros factores.

Cuando voy a escribir un cuento lo tengo primeramente dando vueltas en la cabeza, preciso saber qué ocurre al principio, al medio y al final de la historia. Una vez que cuento con ese esqueleto, lo bajo a la computadora y queda en un archivo hasta que le llegue el turno de recibir los músculos, la sangre y los tendones para pasar a ser un texto más entre los innumerables textos que nos rodean.

-¿Por qué es importante la literatura para la cultura y la educación de un país como Paraguay?

La lectura es lo fundamental, vertebral, ella conduce al individuo a la libertad, permite que el lector forje el pensamiento crítico y una persona así no es solo otra ovejita del rebaño, una presa fácil de engañar, porque es una persona que piensa, analiza, cuestiona y todo ello redunda en beneficio de la colectividad que somos.

-¿Cómo evaluás el viaje a la FIL Buenos Aires?

El viaje que para hablar de narrativa paraguaya contemporánea hicimos con Mónica Bustos, José Pérez Reyes y Juan Ramírez Biedermann fue verdaderamente fructífero. La Feria del Libro de Buenos Aires, que nos cursó la invitación, sigue siendo el gran referente del sector en esta parte del continente y se supera cada año en la variedad de sus propuestas.

-¿De qué manera hoy se puede distinguir la buena de la mala literatura?

Conociendo matices. La buena literatura alcanza la sensibilidad del lector, produce un impacto estético en él, lo altera siempre de algún modo y puede llegar a modificar su percepción del mundo. Y la otra, no.

Javier Viveros durante la firma de sus libro, en la última Libroferia de Asunción. (Gentileza)

 

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