Despertar la pasión por la astronomía: el legado de Blas Servín

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legado de blas servin
Collage con las fotos enviadas por personas que conocieron a Servín.
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El ciclo “Conversaciones de ciencia, tecnología y filosofía”, organizado por Ciencia del Sur en ocasión de los tres años de vigencia del medio, conmemoró a dos personas que se entregaron a la labor científica y de la divulgación en Paraguay: Branislava Susnik y Blas Servín.

Este evento fue realizado gracias al apoyo y respaldo del Instituto de Patología e Investigación, del Museo Etnográfico Andrés Barbero, de Astronomía Paraguay y de Suindá Ediciones. Dos de los eventos fueron homenajes a Susnik —por el centenario de su nacimiento— y a Servín, quien falleció recientemente.

A diferencia de ciclos anteriores, este no fue presencial. Nuestros lectores y colaboradores pudieron seguir cada presentación a través de nuestras plataformas digitales, en vivo. La grabación de cada conversación está disponible en el canal de YouTube de Ciencia del Sur

El cierre fue el pasado jueves 28 de mayo con el “Homenaje al Prof. Blas Servín, educador y divulgador paraguayo”. Como invitado especial estuvo el astrofotógrafo paraguayo Rodrigo Ríos, la astrofísica Alejandra Fresco y el divulgador de astronomía Nicolás Masloff.

En el arranque, Eduardo Quintana, director de Ciencia del Sur, Ariel Insaurralde Alviso, vicedirector, y Desirée Esquivel, periodista, resaltaron la importancia de un medio dedicado al periodismo y la divulgación científica desde un país con poca tradición en el área.  Destacaron que, más allá de las adversidades, una plataforma digital periodística sobre ciencia desde Paraguay es posible. 

Después del recorrido de los fructíferos tres años de este medio, se dio paso a la proyección de un pequeño fragmento de una entrevista realizada por Quintana al profesor Blas Servín años atrás.

Eduardo: Profesor, algo que se discute mucho es nuestro futuro como especie humana. ¿Estaría nuestro futuro en Marte, por ejemplo?

Blas Servín: Sí, porque estamos destruyendo nuestro ambiente. Está bien, podemos viajar a Marte, pero no podemos vivir en esos lugares; lo único que nos queda es la Tierra. Aquí vivieron nuestros ancestros, aquí van a vivir nuestros descendientes, pero no estamos cuidando. La Tierra se está dañando y es irreversible, y debemos pensar seriamente en unirnos todos y cuidar la Tierra para un futuro.

Eduardo: ¿Qué recomendás a los jóvenes que quieren ser investigadores o científicos? 

Blas Servín: lo primero es que estudien mucho, que se hagan amistades. No hay otra cosa […] tengo casi 70, para mí la vida fue fácil. Hoy es complicada, hay competencia; tienen que estudiar.

Una inspiración para amantes de la ciencia

Rodrigo Ríos, miembro del grupo Astronomía Paraguay, relató que Servín fue la primera persona con la que tuvo contacto acerca de la astronomía, cuando se compró un telescopio hace como 11 años.

“Lo primero que uno hace cuando quiere comprar algo que le gusta es googlear para tener algo de referencia. Compré el telescopio sin saber nada sobre astronomía y al buscar en internet saltaba el nombre de Blas Servín. Aparecía por todos lados. Lo que hice fue llamarle, así como si fuera un amigo. Me tomé el atrevimiento y él me atendió también como si fuese mi amigo, como si me conociera de hace mucho tiempo. Se puso a disposición, a enseñarme cómo usar el equipo”, contó.

Alejandra Fresco, desde Alemania, contó su experiencia.

Alejandra Fresco, astrofísica que actualmente está haciendo su doctorado en Alemania, comentó que cuando tenía 13 años les dijo a sus padres que quería ser astronauta.

Deberías hablar con el profesor de tu abuelo, me dijeron. Entonces voy al planetario con algunos compañeros de colegio y allí el profesor nos explicó un montón. En ese pequeño planetario yo quedé atrapada. Recuerdo que él dijo: ‘Ah, otra más a quien le picó el bichito de la astronomía.’ Siempre decía esa frase. Desde ese entonces fui a todos sus cursos, en verano e invierno. Él fue un mentor súper apasionado con lo que hacía y tenía paciencia. Con mucho amor le recuerdo al profe”, relató. 

Nicolás Masloff recordó que había participado de un curso de astronomía y conoció al profesor.

“Luego de ese curso, quedé ayudándole con las clases, adquirí mi propio equipamiento y tuve la suerte de acompañarle. Compartí mucho con él, fue como un papá para mí, realmente una persona muy excepcional. La habilidad especial que tenía era la de saber llegar a la gente, sin importar su nivel académico. Nunca entraba en tecnicismos. Eso es lo que siempre destaco en él y es tan difícil de encontrar”, resaltó. 

Los expositores recordaron que gracias a la ayuda del Gobierno japonés y el trabajo de divulgación de Servín se pudo tener el primer planetario en Asunción en 2001. Estuvo ubicado sobre la calle Oliva e inicialmente era muy pequeño. 

Luego de ello se crearon clubes de astronomía en varios colegios y el Centro Astronómico Bicentenario en Sajonia. El apoyo de personas, de instituciones públicas y privadas, tanto nacionales como internacionales, permitieron que la astronomía fuera más divulgada en Paraguay.

“El profesor siempre decía que si uno quería estudiar astronomía y nacía en Paraguay, sí o sí había que cruzar la frontera. Pero también afirmaba que aquí podemos promoverla”, agregó Eduardo.

“El profesor trabajaba principalmente con la Municipalidad de Asunción para hacer las observaciones en la capital y ciudades aledañas. Era cuestión de ver cuando la luna estaba en una fase observable en un horario que la gente pudiera ver y se organizaba. El solo de hecho de que él publicara donde iba a estar con el telescopio ya era motivo de ver aglomeración de personas para observar el cielo todos juntos”, apuntó Rodrigo. 

Labor divulgativa incansable

Desde 2011 Nicolás trabajó con el profesor Servín.

Organizaba actividades con la municipalidad de Asunción, también en el interior, como en Coronel Oviedo, en Canindeyú, en Nueva Esperanza, Ciudad del Este, Encarnación, San Cosme y Damián», explicó.

«Pude recorre mucho el país gracias a él. Con respecto a profundizar en la astronomía fuera del país, el profesor ayudó a muchos a conseguir becas”, explicó.  

Un maestro 

Para Alejandra existe una enorme diferencia entre un profesor en la universidad y un maestro fuera de ella como lo fue Servín.

“Cuando llegué a la universidad, los profesores eran básicamente investigadores. No se encargan de motivar a los alumnos; creo que no tuve un profesor que mostró ni el 10% de la pasión que tenía el profesor Blas, tanto en el masterado como en el doctorado. Cuando fui a Brasil para estudiar astronomía no funcionó, entonces me dijo ‘no importa Alejandra, tranquila, la próxima vez va a funcionar‘. Era tan motivador”, resaltó. 

Calidez y conocimiento

homenaje blas servin
Collage con las fotos enviadas por personas que conocieron a Servín.

Rodrigo resaltó la caballerosidad que lo caracterizaba a Servín.

“Eso sí, en ocasiones no sabía si te estaba bromeando o si estaba hablando en serio. Si recién te conocía, el sí o sí te iba a bromear con una seriedad tan particular. Cuando no se aguantaba, largaba una carcajada. Era muy cálido y sabía tratar con todo tipo de personas”, destacó.

Distintas personas enviaron alrededor de 300 fotografías a Rodrigo para un «video collage» de homenaje.

“Por lo visto no fuimos los únicos que lo apreciamos. Le gustaba tomarse fotos con las personas, le gustaba compartir su pasión con otros. Era muy abierto y nunca fue celoso de sus conocimientos; siempre compartía lo que sabía”, puntualizó. 

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