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Para la documentalista Lydia Gil, los investigadores que publican sus trabajos en las redes sociales tienen mucha mayor visibilidad e incluso impacto. A pesar de la reticencia, hoy los científicos aceptan aparecer más en las diferentes plataformas y compartir sus investigaciones.

“Cómo comunicar ciencia en redes sociales” fue el primer taller del ciclo “Hablar ciencia”, que organiza Ciencia del Sur con el blog Quiero ser científico y coordinado por la Dra. Alejandra Recalde, quien, al inicio de la actividad, aseguró que la divulgación científica demostró su gran importancia con la pandemia de la COVID-19.

Docentes, investigadores, divulgadores y comunicadores de Paraguay, Chile, Colombia, Ecuador y España participaron del evento que se extiende hasta este viernes 29. Gil manifestó que por ejemplo Twitter mejora la visibilidad, pero también el número de citaciones.

Puso como ejemplo el trabajo “Twitter promotion predicts citation rates of cardiovascular articles: a preliminary analysis from the ESC Journals Randomized Study”, de 2020.

También señaló que no solo se hace más visible el trabajo científico, sino que se pueden concretar colaboraciones, lograr una mayor difusión y generar impacto. Además, algunos investigadores y divulgadores también hacen activismo en las redes sociales e incluso han conseguido financiamiento para sus investigaciones, como el caso de José Manuel López Nicolás y su blog Scientia («El post del millón de Euros).

Lydia Gil se especializa en el estudio de las redes sociales. (Zoom)

Las cuatro redes más utilizadas por la comunidad científica son: ResearchGate, Twitter, Facebook y LinkedIn. La fuente es el trabajo “How Are Scientists Using Social Media in the Workplace?”, de 2016.

“Si solo se quiere tener gente del área de investigación y ciencia, hacen falta menos de 1.000 seguidores en Twitter. Si queremos llegar a los políticos, periodistas y tomadores de decisiones, precisamos más de 1.000 seguidores. Todavía Facebook alberga a la mayor cantidad de personas en una red social. Le siguen YouTube y WhatsApp. Luego están Facebook Messenger y Wechat. Twitter está en los últimos lugares, pero se diferencia por la audiencia leal”, manifestó.

Lydia también puntualizó que TikTok arrasando y tiene miles de seguidores, principalmente en el público infanto juvenil, pero que muchos adultos también la utilizan, por lo que se puede divulgar ciencia. Insistió en que hay utilizar estrategias originales y recurrir por ejemplo a hilos o juegos para comunicar el conocimiento.

“Sin estrategia no se puede hacer divulgación científica en las redes sociales. Uno debe tener un objetivo, público, canales, contenido y hacer evaluación si quiere tener un marco completo para comunicar”, expresó.

Mostró un ejemplo de plan básico de divulgación, interactuó con los alumnos y ayudó en el diseño de planes. Destacó que lo importante en redes, además de la rigurosidad, está en emocionar a los diferentes públicos.

El ciclo Hablar ciencia finaliza este viernes 29, con un taller sobre “Uso de cómics en la divulgación científica”, a cargo de Miriam Rivera. Todavía hay algunos cupos disponibles para participar.

Comunicadores y docentes de Paraguay y otros países participaron del taller organizado por Ciencia del Sur y Quiero ser científico. (Zoom)

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