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Una de las dudas que más se repite cada año en nuestras universidades o institutos es si seguir o no una carrera de investigador en el Paraguay. Por desconocimiento, mayoritariamente, tanto profesionales como legos ignoran que en el país se hace ciencia de diferente tipo de envergadura. Actualmente, según los datos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), tenemos alrededor de 2.000 investigadores activos en el territorio nacional, de los cuales 742 forman parte del Programa Nacional de Incentivo al Investigador (PRONII).

Varios de los científicos de diferentes áreas se declaran como «investigadores independientes», ya que no forman parte de ningún plantel científico de universidades, centros o instituciones de I+D del país, lo que demuestra el problema general de la ciencia en diversas disciplinas.

Por su parte, los seleccionados del PRONII, luego de un concurso, son puntuados y reciben dinero estatal para realizar su labor, ya que se pretende que el acceso a recursos no sea un impedimento para hacer ciencia. Sin embargo, el país necesita al menos contar con 5.500 investigadores para alcanzar la media regional, por lo que incluso pide científicos que están en el extranjero. Un déficit que no se podrá paliar a muy corto plazo.

Otros esfuerzos como el programa Becas de Posgrado Carlos Antonio López (BECAL) ayudan a contar con una masa más amplia de recursos humanos altamente capacitados para una sociedad del conocimiento.

Por su parte, la Universidad Nacional de Asunción (UNA), la más grande y antigua del país, desarrolla desde hace más de una década el Programa de Jóvenes Investigadores para iniciar a los estudiantes o graduados en el mundo de la investigación, con unas jornadas nacionales, capacitaciones, actualizaciones y un evento internacional donde se presentan trabajos de jóvenes investigadores de Sudamérica.

Anualmente, la UNA organiza sus Jornadas de Jóvenes Investigadores, que cada año convoca a decenas de universitarios y egresados de las diferentes facultades, centros, institutos y filiales de todo el país. Durante estos días se presentan las investigaciones preseleccionadas y se las defienden ante un jurado.

El Programa Jóvenes Investigadores de la UNA es gerenciado desde la Dirección General de Investigación Científica y Tecnológica y posee como indicador de resultados 40 premios internacionales en las Jornadas de Iniciación Científica de la Asociación de Universidades Grupo Montevideo (AUGM).

La UNA participa de las Jornadas de Jóvenes Investigadores de la AUGM desde hace más de una década. (DGICT-UNA)

UNA, pionera en investigación

Generalmente, casi todas las facultades, centros e institutos de la UNA tienen sus departamentos o grupos de investigación. La UNA fue pionera en cuanto a darle importancia a la ciencia. En 1991, se creó el Fondo Central de Investigaciones (FCI), que años después se rediseñaría bajo el nombre de Dirección General de Investigación Científica y Tecnológica (DGICT).

Unos años antes, en 1987, se había conformado el Centro Multidisciplinario de Investigaciones Tecnológicas (CEMIT). Ya en 1980, se había fundado el Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Salud (IICS), de marcada trayectoria en el ámbito de las ciencias biomédicas.

Para el Dr. Antonio Cubilla, investigador y Premio Nacional de Ciencias 2002, el ethos universitario paraguayo da mayor énfasis a la profesionalización que a la investigación y esto representa un problema para el avance de las ciencias:

«Las causas de la falta de científicos paraguayos pueden atribuirse a cuatro factores principales:
1. Exclusión histórica de la investigación en la universidad;
2. Creencia falsa del elevado costo de la actividad investigativa;
3. Facilidad inmediata de transferencia o copia de tecnología externa y,
4. La creencia de que la investigación científica solo es patrimonio de los países más ricos y desarrollados» (Quintana, 2016).

«La ciencia paraguaya posdictadura impulsó el debate sobre la importancia de la investigación y la ciencia en nuestro país. Además, se posicionó en la política interna y está logrando la institucionalización con diversos programas académicos, redes, colaboraciones, concursos y competencias. Aún así, es todavía una ciencia de transición y en auge, ya que la tradición recién se está forjando», según una investigación de la Universidad Iberoamericana (Quintana, 2016). 

Hoy en día no debatimos sobre si debemos o no invertir en ciencia en Paraguay, sino qué modelos nos ayudan a mejorar nuestra situación en el ámbito de la investigación. Según diversos trabajos y fuentes, la UNA es la principal universidad que produce ciencia y forma científicos en el Paraguay. De hecho, en un trabajo realizado por Ciencia del Sur, pudimos ver que el principal centro de creación de conocimiento de Paraguay es esta institución, originada en 1889.

¿Qué es lo primero?

Generalmente, algunas facultades ayudan a sus estudiantes y egresados con módulos o talleres de producción científica, ya que no siempre se abordan estos temas en el currículo general. O si se lo hace, se obtiene apenas una mirada histórica o generalista. Por ello, es importante contar con un tutor o guía para hacer el trabajo. A veces las facultades presentan tesinas de grado, tesis de maestría o trabajos prácticos de investigación.

Para este caso, se debe tener en cuenta el modelo a presentar. El trabajo para las JJIUNA debe ser original, no haberse enviado a otro concurso o programa y debe ser realizado en Paraguay o en la región. Puede abarcar diferentes áreas, desde la biología, medicina hasta la botánica o ciencias sociales. Cada uno con sus requisitos específicos. En total hay 31 temas de diferentes ramas del conocimiento que concursarán.

El trabajo de investigación debe tener: título, introducción, resumen, materiales y método utilizados, experimentación, ensayos, pruebas o verificaciones, resultados y conclusión o discusión. «El cuerpo del texto: Máximo 15.000 caracteres, sin espacio, sin incluir referencias bibliográficas. Las referencias bibliográficas deben ceñirse según las normas APA – Sexta edición, a continuación del cuerpo del texto y se redactan al final del documento», señaló la UNA en un comunicado.

¿Qué se tendrá en cuenta?

El trabajo debe ser original y consignar el método utilizado, de manera clara. El jurado tendrá muy presente la transparencia, la cantidad de la información procesada, los datos basados en evidencia, la rigurosidad del método empleado y el contenido acorde al tema. Se sugiere evitar interpretaciones u opiniones que no se sostienen mediante las evidencias. No se debe forzar una investigación ni manipular datos.

El puntaje del trabajo escrito es de 60% del total, mientras que la presentación oral equivale al 40% de la calificación.

Se debe presentar en formato de artículo científico y resumen. Los mejores trabajos representarán a la UNA en las XXV Jornadas de Jóvenes Investigadores de la Asociación de Universidades del Grupo Montevideo (AUGM), que este año se hará en la Universidad Nacional de Cuyo, en la ciudad de Mendoza.Todos los clasificados deberán confeccionar sus pósteres una vez que hayan sido notificados por la universidad. El cierre de la convocatoria vence el próximo 5 de junio.

Puertas abiertas a otras universidades

Este año, las JJIUNA se harán el 27 y 28 de junio, en las aulas de la Dirección de Posgrado del Rectorado en el campus universitario de San Lorenzo. Para ese día, todos los autores deberán defender sus investigaciones ante un jurado de la universidad.

Tendrá en total 10 minutos para condensar principalmente los aspectos destacados de la investigación realizada. Para esta ocasión, la Dirección General de Investigación de la UNA informó que se mantendrá la política de puertas abiertas, para que las otras universidades y centros de investigación de Asunción y el resto del país puedan participar.

«A lo largo de más de una década, este evento ha demostrado su éxito, con participaciones en eventos internacionales y conquistando premios. Actualmente, lo que buscamos es que las Jornadas de Jóvenes Investigadores no sean solo de la UNA, sino que se conviertan en una fiesta científica abierta a la sociedad. Las instituciones de educación superior pueden ser partícipes de las presentaciones que con tanto orgullo presentan los jóvenes de esta universidad», afirmó la Dra. Inocencia Peralta, científica y directora general de la DGICT.

Mostrar la ciencia

En un reciente artículo publicado en Nature, el profesor Philip Stark, estadístico de la Universidad de California, Berkeley, hace mención a la necesidad de comunicar mejor la ciencia para que los experimentos puedan ser repetidos por investigadores en diferentes partes del mundo.

En la columna, el especialista en inferencia señala que comunicar ciencia hoy significa enumerar, registrar e informar de aquello que no puede ser omitido en un artículo científico con cierta ventaja. Lo que se pretende al divulgar las investigaciones a los pares, dice Stark, es crear ciencia a partir de la experimentación cuidadosa, pero que gran parte de la comunidad científica no siempre cumple este rol.

«La mayoría de los artículos no informan muchos aspectos del experimento y el análisis que no podemos omitir con ventaja: aspectos cruciales para comprender el resultado y sus limitaciones, y para repetir el trabajo», señala el investigador. Para Stark, la ciencia debería consistir en «mostrarme», no «confiar en mí»; debería ser «ayudame si podés», no «tomame si podés». Es tiempo que la nueva generación de investigadores sea consciente del gran aporte que puede hacer desde cualquier área del conocimiento y desde cualquier lugar.

Para mayores detalles de las bases y requisitos para participar en el evento de la UNA se puede acceder al siguiente enlace: «XII Jornadas de Jóvenes Investigadores de la UNA».

Durante las Jornadas de Jóvenes Investigadores, los estudiantes y egresados conocen a sus pares y a científicos de gran trayectoria, como el Dr. Benjamín Barán, informático y Premio Nacional de Ciencias 1996. (Gentileza)

Referencias

  1. Quintana, E. (2016). Caracterización de la ciencia en el Paraguay de la democracia (1989 – 2015). Aproximación a la construcción de la historia de la ciencia paraguaya. Revista Científica. Estudios e Investigaciones, Universidad Iberoamericana Vol. 5 pp 18-31.
  2. Universidad Nacional de Asunción (UNA). Programa de Jóvenes Investigadores. Diferentes ediciones.
  3. Philip B. Stark.  Before reproducibility must come preproducibility. Nature 557, 613 (2018) doi: 10.1038/d41586-018-05256

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