Mario Bunge durante su visita a Paraguay. (Ciencia del Sur)
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El Seminario de Filosofía y Ciencia 100 años de Mario Bunge se realizará el próximo 26 de septiembre en la Universidad Iberoamericana (Unibe). El encuentro, organizado por Ciencia del Sur, reunirá a filósofos, científicos, investigadores y estudiantes para discutir sobre la obra del epistemólogo argentino-canadiense.

Epistemología, ontología, bioética, pseudociencias y filosofía política son algunos de los tópicos de los que se hablará en el evento. Entre los panelistas se encuentran el Dr. Antonio Cubilla, del Instituto de Patología e Investigación (IPI), el Dr. Fernando Tellechea, de la Universidad Nacional de Asunción y de la Universidad Católica, Víctor Oxley, de la Universidad Gran Asunción, Sergio Cáceres, de la Universidad Nacional de Asunción y del Instituto Nacional de Superior de Educación «Dr. Raúl Peña».

Además, estarán Eduardo Quintana y Fabrizio Pomata por Ciencia del Sur. La actividad pretende congregar a investigadores, filósofos, científicos, estudiantes y público interesado en la obra bungeana. La inscripción se realiza desde hoy en este link o debajo de esta nota.

Antes del evento, conversamos con Pomata, coordinador del Seminario, acerca de lo que se hará en la Unibe. Mario Bunge estuvo en Paraguay en 2013, de la mano de la Asociación Paraguaya Racionalista (APRA), para ofrecer charlas y conferencias, además de reuniones con la comunidad científica y filosófica del país. La Unibe le otorgó el doctorado honoris causa en esa ocasión. El 21 de septiembre Bunge cumple 100 años de vida. Sigue residiendo en Canadá.

-¿Por qué es importante un seminario de ciencia y filosofía?

En Ciencia del Sur creemos en la importancia que tienen los filósofos al analizar los supuestos filosóficos de la ciencia, y que practiquen una filosofía científicamente informada. Por este motivo, el medio estuvo abierto desde el principio a la publicación de artículos filosóficos.

A veces, a esta visión se la conoce como «filosofía científica». Con este seminario, queremos brindarle al público la oportunidad de profundizar en este tema, así como también promover la discusión crítica del mismo entre los filósofos paraguayos.

-¿Por qué se centrará en la obra y filosofía de Mario Bunge?

Bunge forma parte de una tradición filosófica que aspira a tener un diálogo constructivo con el conocimiento científico de tal forma que la filosofía y la ciencia se nutran mutuamente. Por este motivo, su obra es fuente de inspiración tanto para filósofos como para científicos. Es más, Bunge es uno de los pioneros y posiblemente el más importante pensador latinoamericano de esta tradición.

Este año es su centésimo aniversario, y hay eventos en todo el mundo en torno a su obra (se lanzó, por ejemplo, un festschrift en su honor). Nosotros no queríamos dejar pasar la ocasión.

-¿Qué aportes tiene Bunge a la ciencia y a la filosofía?

El corpus de Bunge es gigantesco, pues hasta donde sé fue el único filósofo académico del siglo XX que se propuso construir un sistema filosófico completo en lugar de atacar problemas puntuales en forma fragmentada. El sistema está plasmado en su famoso Treatise on Basic Philosophy o Tratado de Filosofía Básica.

Puntualmente su aporte filosófico más importante, a mi criterio, fue haber sido el primero en analizar sistemática y rigurosamente la noción de sistema, proponiendo una ontología de sistemas: la idea de que todo en la naturaleza es un sistema o miembro de un sistema. Esta idea me parece útil para comprender el conocimiento científico, y es además una potente heurística para el científico investigador.

Bunge también tiene muchas publicaciones científicas sobre física, biología evolutiva y ciencias sociales. Por ejemplo, en un paper muy interesante de 1969 propone cuatro modelos matemáticos del fenómeno de la migración humana. En otro paper, del año 2003, propone una solución a ciertas dificultades relativas al operador de velocidad en la mecánica cuántica relativista.

Por último, cabe destacar también su labor como intelectual público. Bunge es un racionalista escéptico militante y eso se refleja en sus constantes denuncias públicas a las pseudociencias y la charlatanería en la academia.

-¿Deben unirse y escucharse más los filósofos con los científicos en Paraguay?

La investigación científica, como todas las actividades humanas, está plagada de supuestos filosóficos, lo aceptemos o no. La elección está en hacer buena o mala filosofía, y la buena filosofía puede facilitar la buena investigación científica. A su vez, la ignorancia científica puede llevarnos a hacer mala filosofía. Por lo tanto, el diálogo entre ciencia y filosofía sería beneficioso para todos. Esto es especialmente deseable en Paraguay, en donde ambas están todavía en sus albores.

Para que esto sea posible, sin embargo, debemos formar científicos con actitud filosófica y filósofos con actitud científica, pues de lo contrario no podrán entenderse mutuamente. Los programas de estudio actuales no reflejan este ideal. Hay todavía una concepción de que las diversas facultades son compartimentos cerrados, los programas son muy inflexibles, y la multidisciplinariedad es una palabra lejana.

En otros países, la realidad es muy distinta. Existe el concepto del double major, por ejemplo. Es posible tener un minor en una disciplina, un major en otra, un máster en otra, etc. También está permitido tomar cursos de otras facultades, siempre y cuando uno cumpla los prerrequisitos. Esto naturalmente fomenta que haya filósofos con formación científica, y viceversa.

El Dr. Mario Bunge (der.) junto al Dr. Antonio Cubilla, durante un encuentro en la Sociedad Científica del Paraguay, en 2013. (Ciencia del Sur)

-¿Por qué es importante la filosofía en un país como Paraguay?

A veces se argumenta que disciplinas «puras» como la filosofía, la astrofísica, o la matemática pura no son importantes en un país pobre pues no tienen consecuencias útiles, y que los recursos deberían invertirse en disciplinas aplicadas como la medicina o la ingeniería.

En el caso de la ciencia pura, esto es falso. La historia de la ciencia muestra que la ciencia pura impacta en la ciencia aplicada y viceversa. Así es como los esotéricos trabajos de un oscuro grupo de lógicos de los siglos XIX y XX dieron origen a las computadoras modernas, por ejemplo. Y viceversa, cómo los técnicos y artesanos medievales, con su conocimiento empírico práctico, contribuyeron a impulsar el nacimiento de la química científica y la mecánica.  El conocimiento humano es un gran continuo.

La filosofía también tiene consecuencias prácticas, pues todas las actividades humanas, desde la política hasta la investigación científica, están plagadas de supuestos filosóficos. Lo racional es hacer explícitos estos supuestos, criticarlos, y mejorarlos. Este es, en esencia, el significado del famoso dictum de Sócrates: «La vida sin examen no merece ser vivida».

Como ejemplo concreto, consideremos el concepto de propiedad privada: en nuestra sociedad, se asume como supuesto filosófico que el sistema de propiedad privada está moralmente justificado y es, por lo tanto, legítimo. No es mi objetivo discutir si esto es correcto o no. Sólo quiero señalar que el problema de la propiedad privada es un problema filosófico (de filosofía moral y política, específicamente) que tiene enormes consecuencias prácticas, lo cual ilustra mi punto.

En un país como Paraguay, que tiene tantos problemas, la importancia de la filosofía se acentúa aún más.

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