En la forma extragenital del TVT, aparecerán estornudos, sangrado nasal, lagrimeo, pérdida de dientes, protrusión ocular, deformación facial y agrandamiento de ganglios linfáticos. (Gentileza)
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El tumor venéreo transmisible (TVT) es una neoplasia que se contagia mediante contacto directo entre un perro portador a otro susceptible. Los tumores se desarrollan en el aparato genital, nariz, labios, párpados, sin embargo en individuos inmunodeprimidos pueden proliferar en cualquier localización.

La quimioterapia como única terapia resulta curativa en cerca del 90 % de los casos, siempre que el manejo de los fármacos antitumorales sea adecuado.

La exfoliación y trasplante de células tumorales entre cánidos domésticos es la vía principal de transmisión en mucosas genital, nasal u oral. Esto puede ocurrir durante el apareamiento, mordedura, rascado o lamido de los genitales afectados.

La distribución de la enfermedad es mundial, pero las áreas de mayor prevalencia son zonas tropicales o subtropicales donde hay gran número de caninos deambulantes sexualmente activos. No existe predisposición por raza, género o edad. La edad de presentación más frecuente oscila entre 2 a 5 años. Ocasionalmente, se han visto casos en cánidos salvajes, como zorros, coyotes y chacales.

Síntomas y diagnóstico

El tumor aparece entre 15 a 60 días después de la implantación de células tumorales en tejidos del animal susceptible. El TVT puede crecer lentamente o ser rápidamente invasivo.

Al principio, aparecen pequeñas pápulas rojizas de 1 a 3 mm que progresan al fusionarse en nódulos en forma de coliflor, multilobuladas o pediculadas de hasta 10 a 15 cm de diámetro. El tumor se presenta firme pero friable, con la superficie usualmente inflamada ulcerada. Este a menudo exuda un líquido serosanguíneo o hemorrágico.

Según la ubicación, se presentan la forma genital, extragenital o diseminada. En los machos, se localizan los TVT en parte caudal del pene o en prepucio; en hembras en la parte posterior de la vagina o en el vestíbulo. Puede haber signos crónicos de malestar o secreción hemorrágica peneana o vulvar durante semanas o meses, que ocasiona anemia.

En la forma extragenital, y según la ubicación anatómica del tumor, aparecerán estornudos, sangrado nasal, lagrimeo, mal aliento, pérdida de dientes, protrusión ocular, deformación facial y agrandamiento de ganglios linfáticos.

La forma diseminada se caracteriza por múltiples masas en todas las regiones corporales del enfermo, el cual presenta una enfermedad de base inmunodepresiva, como desnutrición crónica, leishmaniasis visceral, entre otras.

Es necesario una revisión clínica completa para determinar la ubicación de todas las masas, agrandamiento de ganglios linfáticos y complicaciones como infecciones secundarias. En perros jóvenes o con inmunidad suprimida, puede haber tendencia a las metástasis, aunque ocurren en menos de 5 al 17 % de los casos.

La confirmación del diagnóstico se realiza mediante evaluación citológica de muestra obtenida por impronta, hisopado o punción con aguja de la masa. Son necesarias radiografías en pacientes donde haya sospecha de compromiso óseo (cavidad nasal). Se solicitará ecografía de abdomen para descarte de metástasis en linfonódulos o en otros órganos en pacientes con masas de tamaño importante o forma diseminada.

Tratamiento

La quimioterapia es el tratamiento más efectivo, y la droga de elección es el sulfato de vincristina. Este fármaco se aplica a dosis de 0,7 mg/m2 en bolo intravenoso cada 7 días hasta desaparición completa de la masa, la cual puede llevar de 3 a 8 sesiones.

Para maximizar la efectividad de la vincristina se debe respetar la cadena de frío en todo momento. Es necesario además pesar al paciente antes de cada aplicación para ajustar volumen de fármaco. No se recomienda emplear esta droga diluida en suero por goteo continuo, ni diluirla en la propia jeringa o en el macrogotero.

Caninos inmunodeprimidos pueden tener una pobre respuesta a la vincristina o a otros fármacos similares. Antes de cada inyección, hay que considerar la bioseguridad personal utilizando guantes de nitrilo para manipular la droga, delantal, gafas y tapabocas. En lo posible minimizar los aerosoles y goteo del fármaco, y preparar la dosis en una cámara de flujo laminar.

Otros fármacos antitumorales que se pueden emplear son doxorrubicina, ciclofosfamida, lomustina y vinblastina. En caninos con TVT resistentes a vincristina, se opta por protocolos de fármacos combinados.

Terapias antitumorales como electroquimioterapia, electroquimioterapia, radioterapia, criocirugía o ablación por radiofrecuencia o láser se emplean en TVT resistentes a múltiples fármacos de quimioterapia.

Curiosidades biológicas del TVT

La quimioterapia como única terapia resulta curativa en cerca del 90 % de los casos. (Gentileza)

El TVT y la enfermedad tumoral facial del demonio de Tasmania (DFTD) son los únicos cánceres de origen natural transmisibles por clones que se comportan como un injerto de tejido neoplásico parasitario.

Varias características de TVT sugieren que el tumor se originó en lobos o perros consanguíneos hace entre 10.000 y 15.000 años, aproximadamente en la época en que el perro fue domesticado. Posteriormente, el tumor se diseminó por todo el mundo.

El número cromosómico de este tumor es constante en todo el mundo, con 58 ± 5 cromosomas encontrados en el núcleo en división. El número cromosómico canino normal es 78.

 

Bibliografía

-Dobson, J., & Lascelles, B. (Eds.). (2014). Manual de oncología en pequeños animales. Ediciones S.

-Ogilvie, G., & Moore, A. (2008). Manejo del paciente canino oncológico: guía práctica para una atención compasiva. Buenos Aires: Intermédica.

-Withrow, S, Vail, D & Liptak, J. (2020). Small animal clinical oncology (6° ed.). St. Louis, Mo.: Saunders Elsevier.

 

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