

La investigación científica paraguaya atraviesa una transformación silenciosa pero profunda. Asunción ya no concentra de manera exclusiva la producción de conocimiento, mientras universidades e institutos del interior consolidan nuevos centros de investigación capaces de generar ciencia de calidad, formar investigadores y responder a problemas locales.
Ese fue uno de los principales mensajes del Dr. Antonio Cubilla, director del Instituto de Patología e Investigación (IPI) y Premio Nacional de Ciencia, durante la conferencia de clausura del IV Festival Internacional de la Ciencia (FICPY), organizado por Ciencia del Sur en la Universidad Nacional de Caaguazú (UNCA), en Coronel Oviedo.
«La descentralización de la ciencia fortalece al país», sostuvo Cubilla al señalar que departamentos como Caaguazú, Ñeembucú, Itapúa y Alto Paraná desarrollan actualmente capacidades científicas que hace apenas unas décadas estaban concentradas casi exclusivamente en la capital.
Uno de los ejemplos más representativos es el laboratorio de microbiología y biología molecular de Oviedo, dirigido por la Dra. Gladys Estigarribia. El centro desarrolla investigaciones sobre enfermedades de importancia para el Paraguay, forma nuevos científicos y constituye una de las principales infraestructuras científicas del interior del país. Estigarribia recibió el Premio Nacional de Ciencia 2024 por el trabajo «Filogeografía y transmisión de micobacterium tuberculosis abarcado a prisiones y comunidades vecinas en Paraguay».
La ciencia comienza con una filosofía rigurosa
Durante su conferencia, titulada Medicina y ciencia. Las ideas del Dr. Mario Bunge, Cubilla reflexionó sobre los fundamentos filosóficos de la investigación científica y la práctica médica.
Explicó que un diagnóstico clínico de calidad no depende únicamente del conocimiento técnico, sino también del pensamiento crítico, la capacidad de formular hipótesis y una epistemología realista basada en evidencias verificables.
«La grandeza de la ciencia reside en su filosofía y en la humildad con la que intenta comprender la realidad», afirmó el también cofundador de Ciencia del Sur.
Su exposición repasó las principales ideas del filósofo argentino Mario Bunge, uno de los mayores referentes contemporáneos de la filosofía de la ciencia, quien defendió durante toda su carrera una ciencia sustentada en el realismo, el racionalismo y la evidencia empírica.
Cubilla, quien es Asesor Científico de la Presidencia del Paraguay, adelantó también que están buscando la solución a la financiación de la investigación en el país luego del 2027, una preocupación que le manifestó una investigadora de la UNCA.
Al término de la conferencia, el decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNCA, Dr. Pablo Martínez, entregó a Cubilla la distinción de Profesor Visitante de la institución.
Cómo nacen las preguntas científicas

La conferencia internacional de la jornada estuvo a cargo de la bióloga argentina Blumina Romero, quien abordó una cuestión central para toda investigación: ¿cómo surgen las ideas científicas?
La investigadora explicó que la ciencia comienza mucho antes de los experimentos o la publicación de artículos. Todo inicia con la formulación de preguntas relevantes, capaces de explicar fenómenos aún desconocidos o de poner a prueba conocimientos establecidos.
A partir de ejemplos de la biología evolutiva, Romero mostró cómo las preguntas adecuadas orientan el desarrollo de proyectos científicos y pueden modificar la comprensión de los procesos biológicos.
Un festival que continúa creciendo
El IV Festival Internacional de la Ciencia volvió a establecer un récord de participación. En esta edición, 1.669 personas asistieron a más de 30 actividades científicas, entre conferencias, talleres, observaciones astronómicas y encuentros con investigadores, desarrollados en Asunción, Coronel Oviedo y Caaguazú.
La cifra supera la participación registrada en la edición de 2025, realizada en Asunción y Pedro Juan Caballero, que reunió a aproximadamente 1.500 asistentes.
El crecimiento sostenido del festival refleja un mayor interés ciudadano por la ciencia y evidencia el fortalecimiento de las actividades de divulgación científica en distintas regiones del país.
Reconocimiento a investigadores paraguayos

Durante el evento de Coronel Oviedo, Ciencia del Sur también entregó los premios Investigadores Destacados del Festival Internacional de la Ciencia 2026, reconocimiento que distingue a científicos cuya trayectoria ha contribuido significativamente al desarrollo del conocimiento en Paraguay y Sudamérica.
El filósofo José Manuel Silvero Arévalos fue distinguido por sus aportes a la filosofía paraguaya, la filosofía de la tecnología, la bioética y la historia de la ciencia, áreas desde las cuales ha impulsado el pensamiento crítico y fortalecido la producción académica nacional.
Por su parte, la bioquímica Gladys Estigarribia Sanabria recibió el reconocimiento por sus contribuciones a las ciencias médicas, la creación de uno de los principales laboratorios de microbiología y biología molecular del interior del país, sus investigaciones sobre enfermedades de relevancia local y la formación de nuevas generaciones de investigadores.
Ambos recibieron como distinción una obra original del artista y artesano Mainumby, entregada durante la ceremonia realizada en la Universidad Nacional de Caaguazú.

Interés del CONACYT y mascota
El IV FICPY fue declarado de interés institucional por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT). A través de la resolución N° 214/2026, el ministro-presidente Dr. Benjamín Barán evidenció la importancia de este evento que cada año convoca a cientos de personas en varias ciudades del Paraguay.
A diferencia de otros años, el IV Festival Internacional de la Ciencia tuvo una mascota oficial. La perra Vera Rubin Fresco, de la Dra. Alejandra Fresco, acompañó toda la edición de Coronel Oviedo.
Más allá de las cifras y los reconocimientos, la cuarta edición del Festival Internacional de la Ciencia dejó un mensaje claro: la investigación científica paraguaya ya no se limita a la capital. Cada vez más universidades, laboratorios e investigadores del interior participan en la generación de conocimiento, ampliando la capacidad del país para producir ciencia y responder a sus propios desafíos desde múltiples territorios.
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