El Dr. Herib Caballero protagonizó el 3° workshop del II Ciclo de Escritura Científica de Ciencia del Sur. (Zoom)
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Evitar a toda costa la publicación en las revistas científicas depredadoras fue el pedido unánime del Dr. Herib Caballero y de la Dra. Alejandra Recalde, durante el II Ciclo de Escritura Científica. Ambos investigadores sugirieron apostar por la rigurosidad y la alta calidad en la publicación de las propias investigaciones.

El evento organizado por Ciencia del Sur, en su segunda semana, trató sobre la divulgación en materia de ciencias sociales y humanidades, por un lado, y en ciencias químicas, bioquímica y biotecnología, por el otro. Los alumnos son estudiantes o jóvenes investigadores que se están iniciando.

Caballero, historiador e investigador del PRONII, relató que antes de la institucionalización de la ciencia, la historia era vista como una actividad no remunerada en el Paraguay. Muy diferente a lo que pasó con la sociología, en los años 60, con el Centro Paraguayo de Estudios Sociológicos (CPES).

Destacó que antes de publicar los trabajos de investigación en artículos, se priorizó la publicación en libros y folletos. Pero que también los investigadores en ciencias sociales y humanidades eran muy escasos. Y tampoco había interés en publicar en revistas indexadas, aunque ahora eso está cambiando.

Para Herib, la calidad de los artículos y trabajo se está incrementando, aunque todavía hay mucho que mejorar. Pero los indicios de transformación se ven ya en la temática de las investigaciones, incluso. Según el profesor, sin datos no podemos entender a la sociedad. “No hay análisis de comportamientos sociales y políticos, por ejemplo con las últimas elecciones municipales del Paraguay. Hay opiniones, pero no estudios. Si no se hacen estudios serios, no se van a poder construir estrategias políticas ni sociales”, manifestó.

“No hay receta mágica para escribir ciencia. Aunque el primer requisito sería que te guste la investigación. En ciencias sociales y humanas eso es muy importante. Se precisa una suficiente motivación para hacer investigación y luego la publicación. Debe significar un desafío. Una de sus principales características es la exhaustividad”, puntualizó.

“No podemos regalar el esfuerzo de nuestras investigaciones a las revistas depredadoras. Esto no solo ocurre en el Paraguay y la región, sino todo el mundo. Algunos errores a la hora de divulgar los trabajos académicos tienen que ver con las fallas metodológicas o publicar el nombre de un amigo o jefe en un artículo, aunque no sean sus campos ni hayan realizado el trabajo”, denunció.

Durante el taller, Herib compartió sus experiencias desde su inicio en la escritura científica y algunas herramientas que pueden utilizar los investigadores para mejorar su producción científica. Por último, instó a los jóvenes a consolidar la ciencia en el Paraguay, a través de sus trabajos.

Paraguay ya cuenta con una variedad de publicaciones en ciencias sociales y humanidades. (Zoom)

“Tener clara la historia”

Para la Dra. Alejandra Recalde, bioquímica y biotecnóloga, hay que tener claridad a la hora de escribir los resultados de un trabajo de investigación, ya que no tenerlos se incluye como uno de los errores frecuentes a la hora de compartir hallazgos o estudios.

Introdujo a los alumnos del Ciclo con las figuras, las cuales deben ser autoexplicativas y no repetir los datos que ya están en el paper científico. Compartió algunas herramientas para trabajar con grandes archivos o imágenes e instó a la rigurosidad a la hora de describir los propios trabajos.

“¿Qué tan original es el artículo que hice? ¿Qué tan novedosa es mi investigación? Uno debe plantearse esas preguntas antes de elegir la revista o publicación. El peor error es caer en manos de las publicaciones depredadoras. Las revistas depredadoras no tienen revisión exhaustiva ni detallista, su finalidad no es la divulgación, sino la recaudación de dinero”, manifestó.

Para la también divulgadora, las revistas depredadoras pueden identificarse porque: envían correos electrónicos, están ansiosos por recibir los trabajos, manejan una amplitud y variedad temática (a diferencia de las revistas especializadas), no se puede corroborar el trabajo editorial de sus expertos ni saber si tienen realmente revisores y sobre todo, también tienen muchos errores básicos.

Además, si uno publica en una revista así, es casi seguro que otros investigadores no le citarán ni aparecerá en los principales motores de búsqueda a nivel científico o académico.

Alejandra, que está haciendo investigación posdoctoral en la Universidad de Friburgo, Alemania, compartió su labor como investigadora que publica y los desafíos que existen para conseguir una buena revista. También realizó algunos ejercicios con los alumnos del taller.

La Dra. Alejandra Recalde tuvo a su cargo el 4° taller del II Ciclo de Escritura Científica de Ciencia del Sur. (Zoom)

Últimos talleres

El II Ciclo de Escritura Científica finalizará este fin de semana. El viernes 29, taller de escritura científica en ciencias biomédicas y de la salud estará a cargo de los doctores Andrés Mojoli y Jorge Alfonso.

Mientras que el taller de ciencias físicas, matemática, informática e ingeniería la dictará el Dr. Sebastián Grillo, el sábado 30. Las personas que deseen inscribirse a algunos de los workshops o a ambos lo pueden hacer al email [email protected] o al 0982-236474.

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2 Comentarios

  1. Muchas gracias por la oportunidad, y es necesario que se reitere esa advertencia frente al oscuro negocio e intenciones tras las revistas depredadoras, predadoras o predatory journals.

    Y destacar la charla de Alejandra Recalde, informativa y explícita, además de interesante, y aunque no todos somos de biología, fue muy interesante ver cómo se trabaja en la producción textual desde esa especialidad, además de aprender a tener presente un público con dificultades, para así adaptar la divulgación.

  2. No entiendo cuál es la importancia de publicar o generar publicaciones en un país en donde la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales no posee ni carrera doctoral, no posee investigadores formados o de renombre internacional. Los docentes en la UNA no son full-time solo son docentes satélites precarizados con sueldos paupérrimos.
    Hay que sacarse la máscara de una vez por todas y dejar de soñar. En Paraguay no existen científicos ni investigadores, solo unos pocos que a base de sacrificios van dejando el alma y la salud para un país que junto con el CONACyT prefieren dar beneficios a empresas privadas o hacer reuniones online para hablar de tonterías.

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