En el II Ciclo de Escritura Científica se aprenderán algunas estrategias y herramientas de publicación de la investigación académica. (Freepik)
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Paraguay todavía es un país con una ciencia emergente y en sus inicios, pero algunos investigadores publican en revistas de alto impacto y sobresalen en sus áreas. Sin embargo, hay mucho que hacer para mejorar los trabajos científicos que se divulgan desde esta nación sudamericana.

¿Es muy difícil publicar desde el Paraguay? ¿Qué herramientas tienen los científicos para promover sus trabajos? ¿Cómo pensar en la estructura de un artículo científico? Estas y otras preguntas las responderá la Dra. Alejandra Recalde, bioquímica, investigadora y divulgadora, durante el II Ciclo de Escritura Científica.

La investigadora es bioquímica y bioquímica clínica por la Universidad Nacional de Asunción y doctora en biotecnología molecular por la Universidad de Chile. Se desempeña como investigadora posdoctoral de la Universidad de Friburgo (Alemania). Trabaja con microorganismos extremófilos y desarrollo de herramientas de edición genética como CRISPR. Como divulgadora es columnista de Ciencia del Sur y creadora del blog Quiero ser científico.

Alejandra tendrá a su cargo el taller sobre ciencias químicas, bioquímica y biotecnología el sábado 23 de octubre. El evento está coordinado por la Dra. Fabiola Román y las inscripciones todavía están abiertas. Las personas interesadas pueden apuntarse en este link.

-¿Considerás muy difícil publicar desde el Paraguay en una revista de alto impacto?

Creo que no, pero la dificultad que hay viene generada por una variedad de factores que no tienen que ver con la calidad de la investigación. En Paraguay hay muy buenos investigadores y grupos que han publicado en revistas muy importantes.

La dificultad provendría de aspectos como la burocracia para el manejo de los fondos otorgados a proyectos o de procesos que entorpecen la investigación como llamar a licitación para compra de reactivos. También es difícil -para muchos investigadores- dedicarse de tiempo completo porque todavía existe precariedad laboral en este sector, desde mi punto de vista.

-Desde tu experiencia de carrera de grado en el Paraguay, ¿se incentiva bien a los estudiantes sobre investigación y escritura científica?

En mi experiencia, durante el grado solo leímos artículos científicos en una asignatura. Igual, yo terminé la facultad en el 2014 y muchas cosas cambiaron desde entonces. En el caso de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Asunción, que es mi alma mater, se incorporaron muchos profesores jóvenes con formación en investigación que creo que marcaron la diferencia.

No digo que los que no sean investigadores son malos profesores, pero creo que depende mucho de la asignatura que se imparte y esa diferencia se nota. Hay algunas cátedras que te exigen estar al día con los avances, y otras como las materias básicas cuyo contenido no cambia.

También fueron ejemplos para muchos de los que elegimos dedicarnos a la investigación, y la mayoría inició en sus laboratorios de la cátedras de botánica, farmacología, biotecnología, fitoquímica, etc.

Sobre escritura científica, tuvimos la cátedra de metodología de la investigación que sé que es un dolor de cabeza para los estudiantes. En mi caso la tuvimos demasiado temprano en la carrera y hubiese sido más útil más adelante, porque en ese punto ni sabíamos qué era un halo de inhibición en una placa, entonces no entendíamos el artículo que estábamos leyendo, nos concentramos en entender lo científico y no en la forma.

En mi opinión, hubiese sido más provechoso tener la asignatura más adelante, como es ahora.

En el caso de la FCQ-UNA muchas cosas cambiaron, creo que para mejor.
Muchas de las tesis que están en los repositorios podrían haber sido pequeñas publicaciones o deberían estar online al menos para que se puedan citar, y eso depende mucho del tutor.

Mientras que en el área de salud pública, más que otra, se podrían aprovechar mucho más los datos que se generan.

-¿Qué estrategias válidas o herramientas existen para promover la escritura científica en el Paraguay?

Si uno no publica no existe. Hay una frase que reza «Publica o perece» que si bien es bastante controversial, es la regla. Si uno hace investigación tiene que publicar y eso de por sí ya es una motivación. Tiene que publicar para poder ganar becas y fondos para continuar investigando y tiene que publicar para que otros científicos conozcan de los avances, porque la ciencia se construye de manera colaborativa y global.

En Chile, por ejemplo, las universidades pagan un bonus por publicación a los PI (deberían incluir a los primeros autores al menos también, pero ese es otro debate). También pagan a veces la publicación en sí (o sea a la revista) y las patentes.

Desconozco si en el Paraguay existen ese tipo de incentivos pero deberían tenerlo en cuenta. También se podría mejorar la calidad de las revistas nacionales, incluyendo procesos de revisión más rigurosos o por expertos (pueden ser nacionales y extranjeros) que ya tengan experiencia. Incentivar a que se publiquen en revistas nacionales de alguna forma también para que vayan ganando prestigio.

Y desde luego velar por la calidad de escritura y contenido desde la tesis de grado. En Alemania vi tesis rechazadas de grado y de máster, que bien podrían pasar de largo en Paraguay. Y es un comentario que va caer pesado a muchos, pero tenemos que aprender a ser críticos de nuestra realidad para mejorar.

La Dra. Fabiola Román coordina el II Ciclo de Escritura Científica de Ciencia del Sur (izq.). La Dra. Alejandra Recalde desarrollará el taller sobre escritura científica en ciencias químicas, bioquímica y biotecnología. (Ciencia del Sur)

-¿Publicar en revistas depredadoras es una práctica común desde el Paraguay?

No tengo conocimiento de qué tan común sea. Los grupos que sigo de allá suelen publicar en buenas revistas, pero sí creo que muchas veces las ganas de publicar hacen que tomemos malas decisiones, en especial si el precio para publicar es menor y el proceso es más expedito, que es lo que suele ocurrir en estos casos.

Lo bueno es que las revistas predadoras no suelen formar parte de bases de datos como Scopus.

-¿Cambió mucho la publicación científica con la pandemia? ¿Los preprints ganaron más protagonismo?

En el área de medicina, ciertamente sí, y eso influyó en otras áreas. La necesidad de publicar más rápido hizo que utilizar preprints sea más aceptado en el área de salud (recordemos que los preprints empezaron con publicaciones del área de las matemáticas). Ahora se pueden citar los preprints, algo que antes ni se consideraba.

Sin embargo, al lado de eso también creció la necesidad de ser más críticos con los trabajos y de monitorear cuáles publicaciones se retractan o cuáles se aceptan definitivamente, que es lo último sobre un tema. Algo positivo también fue que todas las publicaciones sobre la COVID-19 estaban abiertas al público, no se necesitaba pagar por descargar o leer.

-¿Qué aprenderán los participantes en tu taller?

En el taller vamos a abordar diversos temas, desde qué es el factor de impacto hasta cómo hacer que los gráficos sean más accesibles para las personas daltónicas, que es algo que aprendí hace poco y nunca se me pasó por la cabeza.

También abordaremos cómo se piensa un artículo científico o un review, que son procesos totalmente diferentes, y vamos a ver sección por sección qué se tiene que tener en cuenta y cómo eso afecta hasta el diseño de los experimentos. También aprenderemos algunas herramientas de documentación, gestión bibliográfica, para hacer las figuras o de búsqueda de literatura relacionada.

El proceso de escribir es muy personal en verdad y no hay una fórmula exacta. Ojalá los alumnos también traigan ideas y herramientas que ellos conozcan para que el taller sea enriquecedor y participativo.

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