2 min. de lectura

 

Por Margit Gehre*

El 22 de abril pasado se conmemoró el Día Internacional de la Madre Tierra. En 1970, su principal promotor, el senador estadounidense Gaylord Nelson (1916-2005), estableció este día para crear conciencia sobre los principales problemas ambientales.

En aquel momento, las preocupaciones se vinculaban a temas como la contaminación, la conservación de la biodiversidad y la necesidad de proteger el planeta.

Las cuestiones planteadas medio siglo atrás siguen más vigentes que nunca, y nos preguntamos como humanidad si siquiera hemos avanzado significativamente. A todos los problemas antes mencionados debemos sumar los grandes desafíos que traerán consigo el cambio climático y el agotamiento de los recursos no renovables que dábamos por hecho que no lo eran.

Probablemente, uno de los mayores logros ha sido el grado de conciencia que adquirimos con respecto al ambiente, ejemplificado en la elaboración de nuevos conceptos como desarrollo sostenible, decrecimiento económico, impacto ambiental, y un sinfín de otros que aún están por definirse.

Sin embargo, esta conciencia a la que llegamos hoy como sociedad global no ocurrió por un despertar divino. Dos factores fueron fundamentales para cambiar radicalmente como percibimos hoy nuestra relación con el ambiente: la ciencia y la educación.

La ciencia nos ha permitido comprender mejor el mundo que habitamos, las interrelaciones biológicas y nuestro impacto en ellas, además de encontrar las posibles soluciones a los problemas ambientales.

En cuanto a la educación, especialmente la ambiental, ha conseguido que las personas aumenten su conciencia y su conocimiento sobre temáticas o problemas ambientales. Al hacerlo, le ha brindado a la población las herramientas necesarias para tomar decisiones informadas y medidas responsables.

En Paraguay, la conciencia ambiental se inició muy tardíamente, especialmente desde el Estado. A modo de ejemplo, recién en el año 2000 se creó la Secretaría del Ambiente (hoy día Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible). Durante los últimos 50 años también se cometieron los mayores crímenes contra el ambiente, como la virtual desaparición del Bosque Atlántico del Alto Paraná por la deforestación y el vertiginoso cambio de uso de la tierra vigente en el Chaco.

Salida en el Jardín Botánico por el Día Internacional por la Fascinación de las Plantas, mayo de 2019 (Foto: CON Paraguay).

Es por esto que la ciencia y la educación son los pilares fundamentales de la Asociación Civil Club de Observadores de la Naturaleza (CON) Paraguay. Nuestros objetivos principales son: ayudar a la toma de conciencia de la sociedad en general de los problemas ambientales a través de la educación y la participación en la ciencia ciudadana, el fomento de la observación de la naturaleza en todas sus formas, la formación de ciudadanos en el conocimiento e identificación de especies y su medio circundante, el acceso a materiales científicos y equipos que ayuden a la observación, entre varios otros. De esta manera buscamos aportar a los Objetivos de Desarrollo Sostenible “Comunidades y ciudades sostenibles”, Acción por el clima”, y “De vida y ecosistemas terrestres”.

El CON surgió a partir del interés común de personas por la naturaleza, aglutinando hoy a técnicos, científicos y empíricos de todas las edades y sectores preocupados por la conservación de la biodiversidad, el manejo sostenible de los recursos y la adopción de políticas nacionales socioambientales.

Cuenta con personería jurídica desde mayo de 2019 y a la fecha ha realizado un sinnúmero de charlas y talleres, salidas guiadas, una exposición fotográfica sobre flora y fauna de Asunción y un campamento naturalista en el Parque Nacional Ybycuí.

Asimismo, el CON está presente en las redes sociales Facebook, Instagram y YouTube. Cabe destacar que, además, en Facebook cuenta con un grupo público de más de 14 mil miembros en donde constantemente se comparten registros de fauna y flora y se solicitan la identificación de especies u otro tipo de conocimiento.

A partir de la presente edición, el CON, a través de sus miembros y colaboradores, contribuirá todos los meses con Ciencia del Sur, acercando a sus lectores temas ambientales de actualidad, divulgación de estudios científicos, opiniones de investigadores y técnicos de áreas ambientales y novedades del tema en general.

 

Margit Gehre es abogada por la Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción” y actual Secretaria General de la Asociación Civil Club de Observadores de la Naturaleza (CON) Paraguay.

 

¿Qué te pareció este artículo?

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (10 votos, promedio: 4,40 de 5)
Compartir artículo:

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here