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Este 22 de mayo se celebra el Día Internacional de la Biodiversidad, la pluralidad de animales y plantas, de ecosistemas y paisajes, que forma parte del acervo natural de nuestras naciones.

Muchos países basan su crecimiento económico y desarrollo social en los recursos naturales (suelo, agua y biodiversidad), y dañarla o degradarla es como afectar nuestro propio futuro, socavando las bases de dicho progreso.

A pesar de que la biodiversidad nos da alimentos, energía, agua, suelo y modela el clima, aún seguimos afectándola. La mayoría de las naciones han ratificado el Convenio sobre la Diversidad Biológica y se han acordado en las metas de Aichi, un conjunto de 20 acciones que en el 2020 deberemos haber cumplido.

Un reciente balance muestra que no hay muchos avances, en gran parte debido al consumismo, el avance de la frontera agropecuaria y la necesidad de producir cada vez más alimentos para un mundo creciente con seres humanos que demandan más de lo que nos produce la biodiversidad y los ecosistemas.

La tendencia de transformación de los hábitats naturales seguirá por lo menos hasta el 2020 y esto tendrá evidentemente un impacto sobre la calidad de los recursos naturales que tienen nuestras naciones.

Solo hay que ver lo que está ocurriéndole al Gran Chaco, uno de los bosques secos más importantes del mundo y que comparten Argentina, Bolivia y Paraguay (con una pequeña porción en Brasil): un avance de la frontera agropecuaria que oscila entre las 500 y 1.500 hectáreas por día.

Pero este año se enlaza la biodiversidad con el turismo. Esta riqueza que tienen nuestros países fomenta el crecimiento económico. Un sector turístico bien gestionado contribuye de manera significativa a proteger la flora y la fauna, e incluso a aumentar las poblaciones de determinadas especies claves, además de concienciar acerca del valor de la biodiversidad y la naturaleza.

Las especies y los paisajes naturales atraen a los turistas, y mostrar el acervo natural de la nación tanto a extranjeros como connacionales es una forma de crear conciencia.

Conocer lo que tenemos permite valorar esos recursos, y al valorarlos los conservamos. El turismo genera actividades económicas importantes, permitiendo el ingreso de divisas y a la vez propiciando la conservación y el buen uso de los recursos que permiten dicha actividad.

La celebración del Día Internacional para la Diversidad Biológica nos brinda la oportunidad de resaltar los beneficios del turismo para el crecimiento económico, así como para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad. Este vínculo entre biodiversidad y turismo sostenible coincide con la declaración de 2017 como el Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo.

La región suramericana es una zona que atrae turismo internacional y promueve el doméstico. Urge establecer políticas que permitan defender ese patrimonio natural y que la producción y la industria, el desarrollo urbano y la infraestructura no atenten contra esa naturaleza, en muchos casos por desconocimiento.

Hoy seguimos descubriendo especies cuando tenemos la oportunidad de hacer visitas a sitios poco explorados o emprendemos el monitoreo. Nuestras naciones necesitan actualizar el patrimonio natural y forjar su inserción en el desarrollo del turismo, un turismo sostenible que no atente contra los recursos naturales y contribuya con el desarrollo local, valorando la biodiversidad.

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2 Comentarios

  1. Excelente artículo del Dr. Yanosky en el día de la biodiversidad, sobre todo, haciendo hincapié en la necesidad de generar una conciencia responsable que apunte a la preservación de la naturaleza y también en la posibilidad de darla a conocer a través del turismo ecológico.
    Felicitaciones – vy’apavê Dr. Yanosky

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