¿Qué debe la ciencia a las científicas? Tres relatos de investigadoras

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Antonieta Rojas de Arias, presidenta de la Sociedad Científica del Paraguay y una de las investigadoras más prolíficas en la actualidad, en un Café Científico. (Nadia Sosa/Ciencia del Sur)
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A lo largo de la historia han contribuido enormemente al desarrollo científico y tecnológico de la humanidad. La pasión por la ciencia no las hizo esperar y se lanzaron a los laboratorios incluso antes de que la universidad las aceptara legal y sistemáticamente.

A comienzos de 1900, una de las descubridoras de la fisión nuclear trabajaba sin remuneración en el sótano de un antiguo carpintero porque en el laboratorio no aceptaban mujeres. Ella fue Lise Meitner, quien junto con su colega Otto Hahn descubrieron que un neutrón podía partir en dos el núcleo de un átomo.

Este hallazgo logró un Premio Nobel de Química, aunque no para Lise, a pesar de que su colaboración estuvo fuertemente respaldada. Lo más inentendible de este caso es que ambos fueron nominados en 1939 por el mismo descubrimiento. Pero en 1944 concedieron el prestigioso galardón solo a Otto.

Meitner dio a la ciencia una las historias más fascinante que ha ocurrido hace apenas un siglo atrás. No solo por su tenacidad ante los obstáculos por su género, sino por la ética que ha demostrado al ser una de las científicas en criticar el Proyecto Manhattan; no quiso relacionarse con la construcción de una bomba atómica, que finalmente se desarrolló.

Un siglo después, pareciera ser que la equidad de género ha sido alcanzada al verlas elegir las carreras por vocación o al destacarse liderando proyectos de investigación. ¿Pero es esto realmente así? ¿Hasta qué punto hemos alcanzado la equidad de género en las ciencias?

Zully Pedrozo Cibils es paraguaya, bioquímica, pero fue Chile quien la acogió para desarrollar su carrera científica hasta alcanzar un doctorado en Biomedical Science. Actualmente es profesora asistente del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICBM) de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, un cargo difícil de alcanzar por el alto nivel de exigencia del sistema educativo chileno, en comparación con sus pares de la región.

Como investigadora hace ciencia básica en el área de cardiología y encabeza varios proyectos de investigación en el que se destaca su estudio de la policistina. “Estudio específicamente con cardiomiocitos. Tratamos de entender cómo funciona normalmente la célula que produce la contracción del corazón”, explicó a Ciencia del Sur.

El equipo de investigación, que encabeza la Dra. Pedrozo Cibils como investigadora principal, ha logrado describir que la policistina 1 es vital para la contracción del corazón. Es decir, que sin la presencia de este mecanosensor, el corazón no se contrae adecuadamente y se genera una insuficiencia cardiaca.  

Actualmente, el equipo de la Dra. Pedrozo se concentra en entender qué patologías podrían ocurrir sin esa proteína.

Para Zully, quien egresó como bioquímica de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), lo que más le ha valido esfuerzo para alcanzar un prolífico currículo no fue el hecho de ser extranjera ni ser mujer, sino nivelarse en las competencias extracurriculares como el inglés, que a finales de los 90, los chilenos en el campo de las ciencias lo tenían automatizado.

“Cuando llegué recién a Chile nunca había leído un trabajo científico y sabía muy poco, por no decir nada de inglés, y allá todos los chicos leen papers en inglés. Me amanecía traduciendo los papers”, relató la investigadora.

Dificultades de ser científica

Con respecto a la situación de la mujer en la ciencia, Zully nos comentó que nunca ha sentido un obstáculo en su carrera profesional por su género. Entonces nos preguntamos, ¿dónde está la discriminación de las mujeres en las ciencias?

La ciencia a nivel mundial es un campo minado de varones. Según el Instituto de Estadísticas de la UNESCO, las mujeres constituyen solo un 28 % de los investigadores existentes en el mundo. Y uno de los desafíos más grande es que la mujer pueda conciliar familia y trabajo.

Al respecto, la científica destacó “que las niñas sientan que no van a tener que excluirse de tener familia por hacer ciencia. Que no se sientan en desventaja con respecto al varón o frente a las mujeres que no quieren tener hijos”.

En Chile se está tratando de impulsar que más mujeres entren en el campo de la ciencia. Esto implica que si en los concursos se toman en cuenta los papers de los últimos 5 años, las mujeres que han amamantado en ese periodo, tienen un bono de 2 años”, sostuvo. Esto significa que con el sistema de medición diferenciada, se les contaría los papers de los últimos 7 años.  

La Dra. Pedrozo agregó que la diferencia salarial es otra de las desigualdades que sigue afectando dentro de la ciencia.

“Aunque no te podría dar por firmado esto, la diferencia de los sueldos no se da cuando uno está empezando en la carrera, sino más bien cuando uno va subiendo», puntualizó la científica.

El Instituto de Ciencias Biomédicas (ICBM) de la Facultad de Medicina, de la Universidad de Chile, fue creado en 1997. La Dra. Zully Pedrozo es profesora asistente y dirige un grupo de investigación en esta institución. (ICBM)

Pero cuando se abre un cargo vacante, el sueldo se define antes de que se sepa el género de quien lo va a ocupar. Entonces, ¿cómo es posible que haya diferencia?

Para la científica  la diferencia no está en el sueldo base sino en los bonos, lo que para la administración pública paraguaya sería las bonificaciones. Además agregó que no hay muchas mujeres que incursionen en los mandos de ciencia, en las academias de ciencia o en los premios nacionales de ciencia.

Aunque con respecto a las políticas de paridad del 50/50 que se está impulsando a nivel mundial, Zully se encuentra en desacuerdo. “Los concursos deben ser por CV. Los papeles deberían hablar por sí solos independientemente del género que uno tenga”, sentenció.

A la hora de hacer investigación, el área de las ciencias de la salud es el preferido de las mujeres. Sin embargo en las carreras STEM se encuentra la gran brecha de género. ¿No nos estamos obsesionando con los números y las estadísticas de lograr un 50% en todas las áreas de las ciencias y al final terminamos presionando a las mujeres en sus decisiones?

“Creo que exponemos mucho la ciencia porque queremos mostrarle a la gente lo que es y que elijan libremente luego si es lo que quieren hacer o no. No podemos imponer al varón y a la mujer lo que deben ser. Pero tenemos que darles todas las posibilidades a chicos y chicas de que ellos sean lo que quieren ser», indicó la investigadora.

«Si optan por quedarse en la casa o si prefieren estudiar ciencias, profesorado o ingeniería, debe ser una elección de cada una de las mujeres, pero no porque sientan que no son capaces o que no son aceptadas en ese medio. Que la mujer y el varón elijan lo que más les gusta. Levantarte todas las mañanas y agradecer por tener un trabajo que te encanta es la mejor dicha de la vida, por lo menos lo es para mí”, concluyó la científica.

¿Cómo estamos en Paraguay?

En 2016 se produce un hecho histórico de liderazgo en el campo científico. Luego de 95 años de estar presidida por hombres, la Sociedad Científica del Paraguay (SCP) eligió como representante a una mujer. La Dra. Antonieta Rojas de Arias, una de las investigadoras más productivas en Paraguay, marcó la línea de quiebre de esta supremacía masculina.

En Paraguay se da un caso atípico. Según datos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt, 2015) de los 508 investigadores que fueron categorizados en el Programa Nacional de Incentivo al Investigador (PRONII), más de la mitad correspondía al sexo femenino.

Para la doctora Rojas, este fenómeno no significa que nuestro país ha alcanzado la equidad de género en las ciencias. “En los niveles bajos es muy paritario, pero a medida que uno va subiendo los escalones de la responsabilidad van desapareciendo las mujeres”, señaló la investigadora.

Lo que explica la bióloga se puede observar cuando se desglosan los datos del PRONII. La mayor cantidad de mujeres se concentra en el nivel de Candidato a Investigador, mientras que la menor cantidad de mujeres se concentra en el nivel más alto del PRONII.

Para la doctora Marta Ascurra, primera presidenta de la reciente conformada Comisión Nacional de Bioética del Paraguay (CNBPy), es difícil alcanzar la equidad de las mujeres en las ciencias mientras las brechas en los primeros eslabones sigan permaneciendo.

El gran desafío del campo científico es que las mujeres no solo entren a la ciencia, sino que permanezcan en ella. Que la elección de ser madres no las dificulte para desarrollar su carrera y que los cargos con mayores responsabilidades tengan más rostros femeninos, si así ellas lo desean.

El camino largo está en el cómo; el primer paso ya lo dieron ellas.

 

Referencias

-ABC Color: 2016. Por primera vez, una mujer dirigirá la Sociedad Científica. Asunción.

-Atomic Heritage Foundation. Lise Meitner, Physicist.

-Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología: 2016. Estadísticas e Indicadores de Ciencia y Tecnología en Paraguay 2014-2015. Asunción.

-Google Scholar: 2018. Zully Pedrozo. Artículos y citaciones.

-Palermo, Alicia I. El acceso de las mujeres a la educación universitaria. Rev. Argen. Sociol. v.4 n7. Buenos Aires: julio 2006.

 

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