El lenguaje inclusivo también es conocido como lenguaje inclusivo de género, lenguaje no sexista o lenguaje igualitario. (Ciencia del Sur)
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El fenómeno denominado lenguaje inclusivo ha invadido internet, no solo por el uso de parte de varios usuarios que se sienten identificados. Sino también por la crítica de muchos otros internautas, que anuncian la destrucción, maltrato, crimen e ideologización de la lengua por parte de grupos políticos, en lo que parece una conspiración.

Las reacciones negativas son notorias cuando se relaciona el lenguaje inclusivo con lo que parece ser otro movimiento de parte de luchas sociales contra la discriminación estructural que han sufrido diversas comunidades. Sea por la dignidad femenina, LGBTIAQ+ y otras comunidades históricamente discriminadas.

Es muy fácil reducir debates por cuestiones sociales a un simple meme, chiste, imitación, sarcasmo y hasta un mediocre, aunque pretendiendo erudición, análisis morfosintáctico, justificado hasta por declaraciones de la RAE. Algo que para muchos internautas es inexpugnable, aunque no explican glotopolítica ni semiológicamente el por qué.

Igualmente, un internauta puede buscar, en menos de un minuto, toda clase “expertos” rebuscados por internet haciendo toda clase de afirmaciones. Por ejemplo, un filólogo a partir obras clásicas negando sociolectos o un famoso escritor y Premio Nobel de Literatura ignorando unidades geolingüísticas, y sin importar conceptos, unidades o marco teóricos, fácilmente niegan o rechazan un lenguaje inclusivo.

Consideraciones

Debido a la fuerte polémica, cantidad de información y discursos extremistas que se encuentran ante este tema tan complejo en lo político, social, cultural y comunicativo, se tomarán algunas dudas, críticas o afirmaciones sobre el -lenguaje inclusivo-, y se procederá a plantear una reflexión sobre cada objeción.

Antes de iniciar, considérese, por cuestión de brevedad, que el término “lenguaje inclusivo” se tendrá como genérico y polisémico, sujeto a discusión permanente sobre tanto su denominación como su significado. Por lo que se entenderá como sinónimos: lenguaje inclusivo, lenguaje inclusivo de género, lenguaje no sexista o lenguaje igualitario. La discusión sobre precisiones frente a esto está abierta y es necesaria.

Para una breve consideración, establezcamos que el lenguaje inclusivo sea como una simbolización, mediante el uso específico de la lengua en discursos, que tiene una intención de resistencia y visibilización de lucha histórica y sociopolítica, de parte de una comunidad o grupo históricamente discriminado desde su percepción y realidad. Lo anterior no excluye ningún tipo de sector, comunidad, grupo, etnia, y ningún caso de demografía que busque su dignificación tras siglos de discriminación estructural.

A continuación se recogen algunos “contras” o argumentos (llamados así por cordialidad) frente al lenguaje inclusivo, y se les dará respuesta:

1) La inexistencia: para algunos es un argumento afirmar que no existe tal cosa como un lenguaje inclusivo, sin ahondar si esta discusión sobre “existencia” es filosófica, lingüística o de otra índole.

R: Lamentablemente ya se puede tener un “corpus virtual” de este, debido al uso que se le ha dado en internet de parte de gente del común, incluso en políticas, gestión y contextos académicos (Rivera Alfaro, 2019), hasta el punto en que, al parecer, se ha planteado en legislativos su prohibición, según algunos medios de comunicación. Lo más complicado de este argumento es la complejidad filosófica del término -existencia-, porque se pasa a una discusión extralingüística.

2) Lo ya dado: ciertas personas consideran que ya hay una “inclusión” en la cantidad de pronombres, tanto personales, indefinidos como el resto de manifestación de morfología y sintagmática nominales, poseen una simbolización de inclusión, como la etimología de -hombre- no exhibe necesariamente un machismo explícito, siendo universal e “inclusivo”, por lo que es innecesario.

R: Contrario a esto, lo que se debe considerar es el registro de una lucha, notoriedad y participación ante la exclusión de grupos históricamente discriminados, tanto en los discursos de sectores en el poder, como en el hacer política. Por eso se resalta en el énfasis de manifestar, por ejemplo, autorreconocimiento trans, no binario, género fluido, etc.

Nótese además que aquí entraría en contradicción con la afirmación de su inexistencia, pues se da por existente pero ya incluido en los fenómenos intralingüísticos.

3) Lo instrasistémico: encontramos objeciones que apelan tanto a que la etimología y tipología de la lengua castellana, por ejemplo, la afirmación de que no necesita de inclusividad porque ya lo tiene (véase caso anterior). Pero además de esto, algunos aseguran que no se puede tener un género “neutro” como lo tendría la lengua madre: el latín, por lo que un planteamiento de neutralización de género es “imposible”.

R: En este último hay un caso paradójico de apelación tanto a la historia (diacrónico) como al presente (sincrónico) del español y otras lenguas con aspiraciones de inclusión. Irónicamente esto ignora tales factores sociohistóricos, como los casos de un neutro románico, véase el abordaje Lüdtke (2003).

Además, hay que recordar que la innovación individual o de grupos pequeños, en el uso cotidiano de la lengua, puede dar con novedades no registradas o “aceptadas” en lo intrasistémico de la lengua, siendo la innovación individual la que da inicio a cambios lingüísticos, cuando se extiende progresivamente a nivel colectivo.

4) La no economía o ser innatural: la idea de lenguaje inclusivo que sea planeado, pactado y considerado por un movimiento o grupos sociales trae acusaciones de ideologización o politización de las lenguas. Ante ello se suele afirmar que esto es contrario a la naturaleza de la lengua por lo que algunos llaman “economía del lenguaje”.

Lo cual significa que el idioma tiende en su “naturaleza” a requerir menos energía de parte del hablante para su uso, cambiando para reducir sus recursos (menos palabras, menos sonidos, menor complejidad, etc.) y siempre hacia una simplificación.

Esto se relaciona con aquellos que llegan a decir que un lenguaje inclusivo no es cambio lingüístico en este sentido, ya que tal lenguaje es “voluntario” y/o “consciente”, ergo premeditado al incluir o alterar elementos de la lengua, oponiéndose su creencia de que el cambio lingüístico es simplificación, reducción e inconsciente.

R: Para este caso se presenta la asociación negativa de lo lingüístico con lo ideológico y político, pero de hecho hay estudios y campos de abordaje de la lengua y el lenguaje en contextos políticos así como valorativos o ideológicos, como son la glotopolítica, la dialectología perceptual y el análisis del discurso.

En el caso de la afirmación de una “economía del lenguaje” que negaría un lenguaje inclusivo no es una explicación absoluta para toda variación o fenómeno, menos es una ley científica (tendría que desde la epistemología y filosofía establecerse), que reduzca la explicación solamente a la disminución cuantitativa del resultado de innovaciones y cambios lingüísticos.

Pues tales variaciones no necesariamente implican reducción por reducción en sí. Por ejemplo: el aumento de tecnología es igual al aumento de tecnicismos, por polisemia o neologismo, y su configuración morfosintáctica para su uso en oraciones.

Así como el contacto entre lenguas-culturas o interdialectal puede aportar y aumentar cantidad de fenómenos sintácticos y de codificación pragmática, si uno de los sistemas no los tiene. Por lo que dependerá de la causa y condicionantes, que pueden ser extralingüísticos, y puede implicar un aumento de fenómenos lingüísticos o su reducción. Mas no se trata de que siempre el cambio se rige solo y únicamente por una malinterpretada “economía del lenguaje”, como una lectura obsoleta los prescriptivistas de que el cambio es inconsciente y direcciona a la simplificación (Coulmas, 1998, p. 59).

Asimismo, la lengua no es algo puramente “natural”, esto es muy discutible en una ontología de lo que son las lenguas y el lenguaje como sistemas conceptuales, concretos, artificiales, materiales o mixtos (discútase con Bunge, 2005 p. 199, y en Bunge, 2004, p. 85).

De hecho, contrario a un pseudonaturalismo, por ejemplo el cambio lingüístico tiene como causa esencial lo social de la lengua al reflejar transformaciones sociales (Montes, 1995, p. 37), así como puede que no solo no refleje el cambio social, sino que el cambio lingüístico sea parte de un cambio social (Coulmas, 1998, p. 254) y puede tener como fuerzas subyacentes a tal cambio lingüístico las actitudes y modas (Chambers y Trudgill, 2004, p. 158).

Por lo que pueden darse por razón multifactorial de las sociedades en procesos sociohistóricos, como una guerra, una prohibición, un aislamiento, una internacionalización o un acercamiento entre sociedades.

Igual que en la dinámica diaria de un barrio o zona popular en una aparente “estabilidad”. Habría que discutir lo “involuntario” en su definición, así como lo “natural”, pues siendo una de las muchas manifestaciones de comunicación humana, los idiomas están marcados por lo cultural e incluso por lo  tecnológico.

5) La destrucción o malformación: se pueden encontrar anuncios de malformación y destrucción de una lengua por culpa del uso de un lenguaje inclusivo, ya que se apela tanto a que contradice, malogra o reniega de los recursos ya dados y lo intrasistémico, tratándose de una transgresión dañina.

R: Una destrucción de una lengua no son modificaciones o cambios, o sea lo que haga el usuario de manera individual o comunitaria con su lengua, ya que la destrucción implica que tal sistema sea abandonado por sus hablantes, por lo que su destino será la ausencia de usuarios nativos. Por ejemplo el caso de lenguas indígenas extintas, destruidas por procesos de colonización, exterminio, desigualdad y discriminación estructural permanentes.

Mientras una malformación no parece una categoría, clasificación ni valoración seria, y sirva para describir una forma o utilización de la lengua por parte de un individuo o grupo. Tales presuposiciones, si buscan ser consideradas, deberían tener sustento en estudios multidisciplinares que demuestran un “daño” o consecuencia negativa tanto en la lengua como en sus hablantes.

Por el contrario, sí hay estudios, como el trabajo de Sczesny et al. (2016), en psicología sobre la percepción, que sugieren que el empleo de un lenguaje no discriminatorio es positivo, y discuten la refutación y no confirmación de afirmaciones sobre la dificultad de comprensión o desventajas, a partir de investigaciones empíricas.

6) La aceptación: dado lo anterior, y sorteando otros aspectos, ciertas afirmaciones se orientan hacia cuestiones que van asentándose en lo extralingüístico (aspectos biológicos, psicológicos o sociológicos), en este caso la idea de una “no aceptación” de un lenguaje inclusivo por parte de los hablantes del español, siendo inviable y fallido.

R: Pero lo anterior no es a profundidad un seguimiento al estudio del uso y extensión de formas, sean inclusivas o no, en grupos, comunidades, sectores, regiones ni nada en lo que respecta a la demografía de los usuarios.

Con esto, una negación a aceptar un lenguaje inclusivo es algo heterogéneo, debido a lo pluricultural que puede ser tanto un país como un territorio transfronterizo, haciendo el estudio de variedades algo complejo que va más allá de presuposiciones de ciertas personas. Pueden discutirse las consideraciones de la ONU y ONU Mujeres.

7) La institucionalización: relacionado con el punto anterior, muchas de las opiniones contrarias a lenguaje inclusivo buscan sostenerse sobre un supuesto “rechazo”, dado el poder de regulación de parte de academias de lenguas, como autoridades inexpugnables que deciden sobre el sistema semiótico.

En este caso, la reconocida Real Academia Española (RAE) ha sido noticia, y ha servido como argumento por no –aceptar- un lenguaje inclusivo. Ejemplos recientes se han visto en titulares y toda la internet, sea cuando tal institución “rechazó” una manifestación inclusiva de pronombres, aunque también ha sido noticia en casos fuera del estudio de fenómenos lingüísticos, como el caso de revisar y rechazar un lenguaje inclusivo para una constitución.

Siendo un texto compuesto por un lenguaje jurídico y consenso de disciplinas y actividades independientes de lo puramente lingüístico. Algo que debería tratar con cuidado, pues puede ser un caso de preocupante extralimitación y falta de ética de profesionales de la lengua.

R: La RAE es simplemente una academia de una lengua, de muchas que existen, que no puede recoger la totalidad, y mucho menos prescribir la variedad y complejidad del uso del español en el continente americano, en nuestro caso. Ya que en sus dominios no se encuentra una obligación ni honestidad por manejar fundamento sociolingüístico, geolingüístico, etnolingüístico ni de análisis del discurso.

Por lo que sus “regulaciones” y limitadas recomendaciones, no siguen un criterio de estudio a partir de gran cantidad de datos dialectológicos del español en Hispanoamérica, teniendo en cuenta su contacto con lenguas indígenas y otras indoeuropeas (inglés, portugués, neerlandés y francés en el Caribe y todo el continente), aspectos tipológicos e incluso psicolingüísticos.

Dado lo anterior, es imposible o demasiado especulativo que pueda prescribir situaciones de variación por cuestión socioeconómica, político-administrativa, ambiental o étnica, que desborda un manejo limitado lo morfosintáctico y léxico, en casos de comunidades plurilingües que incluyen hispanohablantes en situaciones de conflicto armado, desgobierno, desigualdad y hambruna.

Conviene reflexionar sobre el peligroso “prescriptivismo” que subyace en instituciones y poderes que, como creen muchos, tienen la facultad de rechazar, discriminar y prohibir el uso cotidiano del hablante en su libertad.

Ya que con esta idea de institucionalizar unas formas o negar otras de grupos sociales e identidades pluriculturales, pueden venir desde el pasado con el legado de discursos racistas, machistas y clasistas que buscaban prohibir variedades y dialectos, incluso idiomas, en la dinámica de relaciones de poder.

Conclusión

Ante una polémica tan fuerte, tenemos muchas afirmaciones y opiniones tan variadas, en contra o a favor del lenguaje inclusivo, que incluso se contradicen, aunque esto no sea sinónimo de mentira o de errar como tal. Pero puede fomentar las confusiones, falsa información o incluso un abuso de un supuesto discurso “académico” elitista, que puede resultar en tergiversación, mentiras y una gran cantidad de noticias falsas.

Por lo tanto se hace necesario tener presente lo siguiente para un abordaje serio y potencialmente académico:

a) Si entendemos el lenguaje y las lenguas como manifestación humana de sistemas de comunicación, así como el vehículo de relaciones interindividuales, o sea sistemas semióticos (arbitrarios-convencionales), debemos comprender que se trata de un fenómeno con causas y consecuencias tanto psicológicas como culturales. Negar esto es incluso negar el carácter social de la lengua que evidencia y participa en la dinámica social de los seres humanos.

b) Es necesario delimitar una gran cantidad de términos para saber de qué se está hablando, hasta dónde llega tal término y qué marcos valorativos se pueden utilizar. Por ejemplo el término “lenguaje” puede ir tanto desde campos de programación hasta filosofía, siendo indispensable la restricción del término para dar claridad qué se considera como lenguaje inclusivo.

c) Si estamos ante un asunto de lucha social y discusión política, por temas de dignidad e igualdad -y se debe tener presente que ciertas conceptualizaciones no pueden ser cerradas o unívocas, por más académicas que sean- se trata de algo sociopolítico. que no se reduce a meros estudios de filología o extrapolaciones de ciencias naturales. Si se va a realizar un abordaje académico, se requiere una consideración interdisciplinaria.

d) Posiblemente se tenga mejor fundamento desde ciertos estudios, orientaciones y disciplinas que otros. Por ejemplo, la sociolingüística, glotopolítica, análisis del discurso, pragmática, psicología, entre otros, pueden ser más útiles que apelar a la mera filología, semiótica general o ciertas ciencias naturales.

e) Deben evitarse ciertas idealizaciones y presuposiciones sobre el uso de una lengua, porque ciertas consideraciones de “errores”, “elementos mal dichos/escritos”, “transgresiones” y demás, pueden ser, además de mentiras, improductivas para un debate sobre el discurso y la lengua en relaciones de poder e intenciones políticas. Estarían fuera del tema de fondo del asunto, y se quedarían en lo meramente superficial.

 

Nota del autor: Lengua y lenguaje no serán restringidas para diferenciación, por lo que puede parecer indistinto su uso. Esto es porque, además por cuestión de brevedad y concisión en el presente texto, se acepta que ambos son términos que idealizan, para su estudio, las manifestaciones del ser humano como ser individual, cultural y comunicativo, en permanente interacción-transformación frente a su entorno.

Referencias

-Bunge, M. (2005). Diccionario de Filosofía. Editorial Gedisa, S.A. Barcelona.

-Bunge, M. (2004). Emergencia y Convergencia. Siglo XXI Editores. Buenos Aires.

-Chambers, J.  K. & Trugdill, P. (2004). Dialectology. Second Edition. Cambridge University Press.

-Coulmas, F. (Ed).(1998). The Handbook of Sociolinguistics. Blackwell Publishing. Wiley Online Publishing.

-Lüdtke, H. (2003). El neutro románico: su origen antiguo y sus avatares posteriores en asturiano, castellano norteño, romanche e italiano dialectal. Lletres Asturianes 82, pp. 7-14

-Montes, J. (1995). Dialectología General e Hispanoamericana. Santafé de Bogotá. Instituto Caro y Cuervo XCI.

-Rivera Alfaro (2019). La planificación lingüística en la Universidad de Costa Rica: Política lingüística de lenguaje inclusivo de género, su ejecución y relación con propuestas de universidades hispanohablantes. Revista de Filología y Lingüística de la Universidad de Costa Rica, 45(2), 269-294.

-Sczesny S, Formanowicz., M. & Moser F. (2016) Can Gender-Fair Language Reduce Gender Stereotyping and Discrimination? Front. Psychol. 7:25.

 

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3 Comentarios

  1. Debo ser un tonto de libro, no encontré una narración con sujeto , premisas, referencias válidas y un final
    basado en la lógica de predicados que me permitan sacar una conclusión, falencias que juro intentare enmendar

  2. Leí el artículo y me tomé el trabajo de tomar estas notas porque sé que a veces no vemos los errores propios tras escribir y corregir un texto

    -Porqué, por qué: «no explican glotopolítica ni semiológicamente el por qué.»> porqué
    -premio Nobel, Premio Nobel: «un famoso escritor y Premio Nobel»> un famoso escritor premio Nobel
    -guion: «afirmaciones sobre el -lenguaje inclusivo-«> sin guiones.
    -Los sujetos que consideramos neutros no suelen concordar en número con el verbo, pero en una estructura de predicativo como la sig. sí deberían hacerlo: «Por lo que se entenderá como sinónimos: lenguaje inclusivo, lenguaje inclusivo de género, lenguaje no sexista o lenguaje igualitario»: se entenderá>se entenderán, los dos puntos sobran, o>y
    -Objetividad, indicativo y subjuntivo: «establezcamos que el lenguaje inclusivo sea como una simbolización»> es una simbolización
    -Por lo general, si se trata de ser objetivo se trata de no permitir que nuestras opiniones presenten los hechos, sino de presentar los hechos por sí mismos. Decir que algunos argumentos son «llamados así por cordialidad», no es objetivo. Un argumento es un argumento, estemos de acuerdo o no, sea falso o verdadero.
    -«en la cantidad de pronombres, tanto personales, indefinidos como el resto de manifestación de morfología y sintagmática nominales» > tanto personales, indefinidos, como en el resto de la manifestación…
    -«ciertas personas consideran que ya hay ‘inclusión’ en la cantidad de pronombres». Luego el argumento no sigue la cuestión de «la cantidad», sino que pasa a una cuestión de significado de los morfemas. La réplica al no pone a prueba el argumento.
    -Asertividad: «aquí entraría en contradicción»> entra en contradicción, contradice
    -Concordancia: «no necesita de inclusividad porque ya lo tiene» > ya la tiene
    -«algunos aseguran que no se puede tener un género ‘neutro’ como lo tendría la lengua madre.» Tanto el latín como el español tienen género neutro, pero lo que se conoce como género neutro en estas lenguas no refiere a lo mismo que el género neutro del lenguaje inclusivo. Un artículo objetivo necesita ser claro, ya hay varios autores que han propuesto nombres diferentes a neutro para los morfemas del lenguaje inclusivo, no estaría de más incorporar referencias.
    -«apelación a la historia (diacrónico) como al presente (sincrónico)» >diacronía…sincronía, al estudio diacrónico como al sincrónico
    – Mala interpretación bibliográfica. El sentido que Lüdtke da a género neutro (p. 12 del art. en bibliografía) corresponde al sentido tradicional, expresado en las gramáticas de español y latín, y no al sentido que el lenguaje inclusivo le da a neutro.
    -«la idea de lenguaje inclusivo que sea planeado»> la idea de que el lenguaje inclusivo sea planeado
    – Es verdad que no todo cambio lingüístico tiende a la simplificación e incluso ha ocurrido que tras un cambio simplificador, la lengua volvió a cambiar retomando el rasgo simplificado. Se me ocurre como ejemplo la pérdida de la -e final tras grupos consonánticos (noche>noch>noche). Sin embargo, la argumentación hecha carece de un ejemplo análogo, como tampoco hay ejemplo de un cambio impuesto conscientemente mediante el planeamiento y pacto de uso por parte de un grupo. La falta es un error subsanable en la argumentación. Si se postula y se prueba que un cambio ocurrió por por razones semejantes, bien para la argumentación. Pero hay que probarlo.
    – «aumento de tecnología»>aumento de tecnologías.
    – «El aumento de tecnología es igual al aumento de tecnicismos, por polisemia o neologismo». Esta afirmación es polémica. Hay muchos ejemplos de términos abandonados por el mismo motivo. El cambio tecnológico lleva a una renovación de vocabulario, no necesariamente a un aumento sincrónico. Esto mismo, es dicho en el siguiente párrafo mediante una analogía: «puede implicar un aumento de fenómenos lingüísticos o su reducción». Sin pruebas, no se sale de la conjetura.
    -Las actitudes y modas como fuerzas a de cambio lingüístico son un aspecto poco explorado en el artículo, pero que pueden ser factores importantes para la argumentación.
    -Dentro de los hechos de destrucción de lenguas ocurre la censura. La gran difusión de manuales de lenguaje inclusivo entre dependencias estatales, donde los trabajadores quieran o no deben adecuarse a sus directivas, es un hecho de censura sobre su lengua. La censura de una lengua está muy lejos de su destrucción, pero la supresión de la lengua es su meta.
    – «Mientras una malformación no parece una categoría (…) y sirva para describir una forma»: Falta de correlación entre verbos: indicativo, subjetivo. Condicional trunca, falta apódosis: mientras esto, esto otro.
    >Mientras una malformación no parece… y sirve para describir…, tales presuposiciones, si buscan ser consideradas, deben tener sustento en estudios multidisciplinares que demuestren…
    -Sczesny. Lo que vale para una lengua y una sociedad, no necesariamente vale para otra lengua y otra sociedad, más teniendo en cuenta que estamos tratando con el concepto de género, donde lo que es considerado femenino y masculino en una sociedad puede llegar a ser completamente distinto en otra, dado que hombres y mujeres no actúan del mismo modo en todas las comunidades.
    Muchas pueblos donde la mujer es un valor de cambio o se encuentra en gran desigualdad frente a los derechos del hombre, utilizan el femenino como género no marcado, siendo por lo tanto el género más frecuente y productivo. Ejemplos: zayse (Etiopía), guajiro, añun, lokono, garifura, jarawara (Caribe). Estos hechos, generalmente ignorados, dan por tierra con la asociación entre género no marcado y dominación social de un género sobre otro.
    El artículo de Sczesny es claro en mostrar la relación entre ideología y uso del lenguaje inclusivo, donde los hablantes mas propensos a juzgar oprimida a la mujer son quienes más utilizan formas de lenguaje incluyente. Por otra parte, la presunción de que mediante la presión del aparato educativo del estado, las nuevas generaciones van a adoptar las formas de lenguaje inclusivo sobre las tradicionales, muestran desconocimiento de casos de fuerte intervención fallida, como el intento de imposición de uso de tú en la sociedad rioplatense, pero una vez más, esto debe ser analizado en relación a cada sociedad, las habrá más o menos permeables.
    -Asimismo, brillan por su ausencia los estudios de diferenciación lingüística entre hombres y mujeres, quienes mantienen distintas conductas. Debería ser prioritario al partir de la idea de género como constructo social, diferente de sexo. Estos estudios, al menos los hechos sobre lengua española, muestran que las mujeres son más propensas a mostrarse lingüísticamente más educadas y correctas, propensas al eufemismo, frente a los hombres, más propensos a la comunicación directa. La relación entre eufemismo y lenguaje inclusivo es un punto a desarrollar.
    -El cuidado de la lengua en el lenguaje jurídico: hay leyes y fallos en la justicia argentina escritos haciendo uso de formas de lenguaje inclusivo. Por lo general, no son coherentes con la norma adoptada, utilizan formas inclusivas y tradicionales en un mismo texto con claramente un mismo referente. Esto es grave pues si fallos y leyes deben ser interpretados literalmente, mal gobiernan si su redacción crea confusión o se contradice a sí misma. Un caso paradigmático en Argentina es, por ejemplo, el «Régimen de contrato de trabajo para el personal de casas particulares», donde la figura del empleado fue pasada por un filtro de lenguaje inclusivo (se incorporó reduplicación: el empleado o la empleada), mientras que la figura del empleador, no lo hizo; si nos atuviéramos a la letra de la ley, habría un vacío legal si el empleador fuera mujer. Resulta gracioso que sin la incorporación de reduplicaciones era claro que empleador y empleado podían referir tanto a hombres como mujeres, sin embargo quienes integraron la modificaciones al texto base, presuntamente personas afectadas por la exclusión de la mujer, no la contemplaron como figura dominante, como parte empleadora. Me pregunto que diría Sczesny, dada la relación entre ideología y uso de lenguaje inclusivo.
    -«por manejar fundamento sociolíngüístico, geolingüístico, entnolingüístico…»> fundamentos…
    -La RAE es simplemente una academia de lengua, pero es la academia de lengua que preside la ASALE, la Asociación de Academias de la Lengua Española. Cortésmente podemos decir que la presidencia es por ser la más antigua, pero también es por se la única que provee fondos a la asociación. Por otra parte, el renegar de las academias es una actitud inmadura, desconoce los avances culturales y económicos que las academias promueven. Es evidente que la RAE no tiene como misión principal el estudio del español en hispanoamérica, las directas responsables son las propias academias de cada país o zona si existieren.
    -El peligroso prescriptivismo se da en todas las guías de lenguaje inclusivo que circulan por las instituciones públicas y privadas.
    -«Si estamos ante un asunto de lucha social y discusión política… -y se debe tener presente que ciertas conceptualizaciones no pueden ser cerradas o unívocas, por más académicas que sean- se trata de algo sociopolítico.» Diferencia entre raya y guion. Lucha social, discusión política, sociopolítico ¿pleonasmo? ¿Hay diferencia?
    -«Posiblemente se tenga mejor fundamento desde ciertos estudios… que otros. Por ejemplo, la sociolingüística, glotopolítica, análisis del discurso, pragmática, psicología, entre otros, pueden ser más útiles que apelar a la mera filología, semiótica general o ciertas ciencias naturales.»
    Resulta tonto dejar la filología afuera cuando es justamente la encargada de estudiar la manifestación de valores culturales en una lengua y su literatura; la semiótica, que tan bien puede explicar los cambios lingüísticos y del valor de todo signo, y ni hablar de las ciencias naturales, centrales en la diferenciación entre género y sexo.

    • Gracias por comentar, aunque no tan gracias, veo que vino ofendido o con ganas de pelear, al punto en que ni si quiera se identifica con un nombre para saber con quién hablo, mientras yo tengo mis datos e información en este espacio, asumiendo lo que digo.

      1) Las pseudo-correcciones me parecen algo superfluo, y representan la mayoría de este comentario, lamentable esa mentalidad, y me pongo grosero pero Ciencia del Sur hace una revisión y tiene su propio filtro que acepto y estoy de acuerdo. Además de que es bastante mediocre, profesionalmente hablando, venir a refutar o discutir argumentos por pura «ortografía», por favor, ¿en qué tratado de sociolingüística, análisis del discurso o semiótica y comunicación encuentro que el «error» falsa per se lo que se dice?

      Lo siento, pero me suena a alguien ofendido rebuscando con afán y desespero lados por donde buscar el «quiebre», no alguien que quiere construir o aportar, y muy triste intento de hacerlo.

      2) Su medición de objetividad es igualmente pobre y superficial, el fin de mi texto es ofrecer un soporte a la discusión no zanjarla presumiendo en la totalidad de subjetividad, y curiosamente, la subjetividad es un asunto a abordar en estos temas, no ve que estamos hablando de una ontología de la lengua/sistemas semióticos en su uso real, en contextos donde el uso individual, las ideologías y modas priman, a menos que Chambers y Trugdill, que sé que no leyó y usted carece de conocimiento de esta obra, sean subjetivos y todos los calificativos que viene meterme.

      3) El enredo que se hace sobre la no simplificación en al totalidad de los cambios, es más bien un reconocimiento de su carácter heterogéneo, al contrario, querido desconocido, hay que desmotrar que TODO innovación o cambio sigue un patrón, ley, regularidad o naturaleza de simplificación, cuando esto no es demostrable porque cambio lingüístico no es sobre reducción, es sobre transformación multidimensional en el proceso de uso de una lengua, en cuanto a contextos reales. No se ofenda, no haga pataleta ni berrietas, es sencillo NO HAY fundamento para reducir el cambio lingüístico a un criterio cuantitativo (reducción), porque esto no es ni condición ni factor, y menos rasgo intrasistémico o universal tipológico.

      3.a) Le recomiendo ejercitar su comprensión lectora, en ningún momento dije que un caso de neutralización por ideal de lenguaje inclusivo es igual que el fenómeno de neutro románico y neutros de materia, por ejemplo en el estudio citado, lo que dije es que por contacto y estudios hay «neutros» a nivel intrasistémico, y esto no es malo ni imposible. De paso quienes apelan a la idea de nuetro nominal, como asociación con el neutro inclusivo, son los del error, pues son dos subsistemas que tendrán un comportamiento heterogéneo, como su origen, así como pasa con muchos fenómenos que no tiene por qué estar relacionados a categorías arbitrarias (el género gramatical) y puramente convencionales, que eso SÍ comparten en cuestión semántica y pragmática, la idea de neutralización para reconocer a la otredad.

      3) Permítame reírme, ¿me está pidiendo que sea yo el que demuestre que existe malformación? no señor, esta demostración queda en quien afirma tal cosa, y eso se hace con evidencia, no usuario desconocido, no me atribuya tareas que NO TENGO por qué hacer, yo no afirmo inferioridad o malformación en las lenguas, y no las hay, ningún estudio de bases de datos tiene tales juicios, a ver si ya se leyó a Velupillai (2012), y lea completa la obra de Coulmas que cité por favor, para que se informe de los métodos de cualificación de fenómenos, sea a nivel tipológico o sociolingüístico. Espero la evidenciad de que existe tal malformación en un fenómeno lingüístico heterogéneo, arbitrario y convencional.

      4) No me cuentes mentiras, señor desconocido, ¿dónde está la demostración científica de que » siendo por lo tanto el género más frecuente y productivo.»? ¿dónde están los datos de estudios locales, dialectológicos y psicosociales que demuestren que es «más productivo»? ¿Cuál es la definición de esa categoría de valoración, quién la establece, con cuáles criterios y bajo qué paradigmas, orientaciones y disciplinas? No me meta mentiras, por favor, ni me tire un montón de lenguas sin criterios tipológicos y genéticos, ni estudios de lingüística areal, porque eso es la manera de un profesional, y puedo notar que usted NO lo es.

      5) Sobre el estudio psicológico, haga llegar sus comentarios a los autores y exija una retractación de su publicación en Frontiers. Lo de ideología y lenguas, ¿acaba de descubrirlo? le cuento que desde el siglo pasado hay estudios de ideología y lingüística, a nivel de estudios sociocognitivos, hay bibliografía en Google Books, por favor, infórmese.

      No más hombres de paja, señor anónimo, es una falacia para caer muy bajo, yo no dije que ninguna percepción de género, morfología nominal o autorreconocimiento es igual entre sociedades, ¿en qué parte lo establezco así? no me ponga mentiras, y busque hacerme quedar mal, porque eso es entrar en el plano de la deshonestidad.

      De resto, ¿dónde está la falsación de los datos ofrecidos allí? veo unas quejas y unos comentarios subjetivos, no veo revisión, por ejemplo, del abordaje del asunto tipológico-estructural, no veo la revisión de los datos establecidos, ni el cuestionamiento de la bibliografía planteada en el estudio.

      6) Pues amigo, usted vive en otro mundo, en Colombia y otros países, los centros de estudio de lenguas han realizando trabajos lingüísticos-etnográficos, muy interesantes, además de hacer burdo prescriptivismo, que es la moda obsoleta, pero han levantado atlas sociolingüísticos. Lo invito a que deje un poco la pereza, investigue y exija que las academias, si son academias, produzcan conocimiento a partir de los estudios reales sobre la lengua en contexto, los criterios preestablecidos e idealizaciones banales fueron mandadas a recoger el siglo pasado, lea por favor a Comrie (1989).

      7) Sobre la circulación de cartillas, ¿y?
      Me está contando chismes y dándome quejas, pero ¿me pasa por favor evidencia científica de que la circulación de estas es negativo para la población? que sea estudios interdisciplinares, y ojalá publicados en revistas de revisión por pares.

      8) Entendiendo que esta cantaleta interminable es por su temor, desconocimiento y falta de formación en asuntos de glotopolítica, sociolingüística, análisis del discurso, tipología, y demás, cierro esta discusión diciéndole que no se ofenda, no es contra la filología mi texto, pero para eso hay dialectólogos, si vamos a buscar fósiles, necesitamos un paleontólogo, más que un filósofo de la biología.

      Según tengo entendido un filólogo no necesita obligatoriamente saber de unidades geolingüísticas para el estudio de diasistemas, y dialectos verticales, ni tampoco los obligo yo a establecer una ontología explícita de los sociolectos en centros urbanos, y haciendo seguimiento a asuntos de dialectología perceptual. Eso es lo que necesitamos estudiar, querido desconocido.

      Lo de los valores culturales, ¿solamente lo estudia la filología? que yo sepa hay antropología, sociología, filosofía, psicología, y un montón de ciencias que nos ayudarán, ajenos a creer que la pobre hiperespecialización lo soluciona.

      Bienvenidos los filólogos, pero necesitamos más científicos, no solo gente que sepa de lenguas clásicas sobrevaloradas o crean que cartillas de lenguaje inclusivo rondado, justifica la discriminación y mediocridad de academias que pretender monopolizar el español, sin nunca realizar un estudio científico de tal, que es un instituto aconsejando qué hacer con los átomos pero nunca realiza estudios de campo. Este es el caso de entidades dispensables y anacrónicas como la RAE, sus idealizaciones y especulaciones sobre fenómenos lingüísticos son eso, y nada que ver con el habla como hecho.

      Lo siento, pero las pretensiones pseudo-corrector anónimo no me fueron productivas, sus servicios no solo son innecesario, son pésimos, porque no busca mejorar nada, solo presumir de falacias, malinterpretar, no leer y tirar quejas insulsas, sin haber refutado NI UN SOLO postulado que hago, y forzar la superficialidad del estilo, para pretender que va a manchar mi objetivo del texto.

      Le reitero mis gracias, pero por nada, se pierde el tiempo con estos comentarios, no aportó NI UN SOLO DATO; no brindó nada de intertextualidad ni fundamentación enriquecedora; no leyó honestamente mis postulados, no refutó nada; no leyó todas las obras que me tomé la molestia de leer y citar. Y, más grave y deshonesto, no se informó de las disciplinas que son necesarias para este abordaje, haciéndome creer que con pura filología se resuelve todo, cuando los estudios interdisciplinares son fundamentales, incluyendo aquellos de aspectos y factores extralingüísticos.

      Le aconsejo leer a Bunge (1983) en Lingüística y Filosofía, para que pueda ilustrarse de cómo tomar este aspecto epistémico-metodológico. Además de Comrie y Velupillai que ya cité arriba.

      Un saludo, y a informarse de unidades geolingüísticas, axiología e ideología en lenguas, necesita hacer un repaso por unidades usadas en dialectología, y requiere bastan de lectura en conceptos básicos del estudio lenguas.

      Cualquier cosa, mi Facebook está linkeado, lo invito a escribirme y refutar con fundamento tipológico y sociolingüístico, además de psicológico (en el estudio de Frontiers), lo que digo, sin lecturas selectivas, malinterpretaciones y problemas graves de comprensión, que siento que debería mejorar.

      Saludos.

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