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Bartomeu Melià Lliteres nació en Porreras, España, el 7 de diciembre de 1932 y falleció en Asunción, Paraguay, el 6 de diciembre de 2019. Fue un antropólogo, lingüista y sacerdote jesuita de sólida y vasta formación intelectual, de personalidad decidida y atrapante, solidario, comprometido y riguroso.

Llegó a Paraguay en 1954 y aprendió guaraní de la mano del extraordinario estudioso de esta lengua, el sacerdote Antonio Guasch. Más adelante conoció y acompañó la valiosa labor del no menos legendario León Cadogan, de quien fue discípulo y tras cuyo fallecimiento pasó a continuar su reivindicación de los derechos de los pueblos indígenas y de sus manifestaciones culturales.

Estudió y convivió con diferentes naciones indígenas de Paraguay, Bolivia, Brasil, Argentina y otros países. Fue docente de la Universidad Católica de Paraguay, que también lo distinguió merecidamente con el título de doctor honoris causa. Igualmente, fue profesor de universidades extranjeras. Dictó innumerables conferencias y participó de cientos de congresos, foros, seminarios, etc.

Fue fundador, miembro y presidente del Centro de Estudios Antropológicos de la Universidad Católica y director del Suplemento Antropológico del mismo, al igual que de la revista Enfoques Paraguayos. También fundó y participó de muchas otras entidades (Centro de Estudios Antonio Guasch, Centro Paraguayo de Investigación Lingüística, Academia de la Lengua Española–Paraguay, etc).

Autor de numerosos libros relacionados a los pueblos indígenas y también a la lengua guaraní que trascendieron Paraguay y se convirtieron en materiales de referencia en prestigiosas universidades del mundo y de reconocidos investigadores. Recibió numerosas distinciones y reconocimientos en Paraguay, América y el mundo.

Por denunciar los atropellos a la dignidad de los pueblos indígenas fue expulsado de Paraguay en 1977 por orden del dictador Stroessner y recién pudo retornar en 1989.

Conviene destacar que paralelamente a su tenaz labor lingüística y antropológica, Melià siempre fue consecuente con su formación sacerdotal. Cumplió con sus obligaciones religiosas oficiando misas, participando en la formación de futuros sacerdotes y de otras tradiciones católicas, como cualquier otro sacerdote.

Con el pa’i Melià nos encontramos y compartimos numerosos encuentros (conferencias, seminarios, congresos) vinculados a la lengua y a la cultura guaraní, y con el tiempo acentuamos algunas diferencias a partir de nuestras posturas dispares en relación a cuestiones lingüísticas o culturales. Pese a nuestras diferencias conceptuales, supimos sobrellevarlas y convivir en el marco del respeto.

Nobleza obliga a reconocer la gran labor desplegada por el pa’i Melià a favor de las naciones indígenas y de la lengua guaraní.

Estudios más sobresalientes

Melià fue el mentor y autor de los primeros estudios formales acerca del jopara (mezcla del castellano y el guaraní en el hablar cotidiano de la población paraguaya), al punto de considerar al jopara como la tercera lengua del país. Desarrolló una teoría muy interesante sobre la diglosia en el Paraguay. Por otra parte, sus investigaciones antropológicas son también valiosos aportes al conocimiento de las culturas indígenas.

En su variada producción podemos encontrar títulos sobresalientes como El guaraní a su alcance (1969), su tesis doctoral La creación de un lenguaje cristiano en las misiones de los guaraníes en el Paraguay (1969), también El guaraní dominante y dominado (1973), Diglosia en el Paraguay (1973), La agonía de los ache-guajaki: historia y cantos (1973), Hacia una “tercera lengua” en el Paraguay (1974), La lengua guaraní del Paraguay (1992), La lengua guaraní del Paraguay: historia, sociedad y literatura (1992), Elogio de la lengua guaraní (1995), La lengua guaraní en el Paraguay colonial (2003).

Las obras mencionadas son apenas una muestra dentro de su gran producción bibliográfica.

Antropología y lingüística

Así como Moisés Bertoni, Branislava Susnik, León Cadogán o José Antonio Perasso, debemos reconocer el permanente trabajo de Bartomeu Melià a favor del respeto de los derechos, la dignidad y las culturas indígenas. En cuanto a su aporte lingüístico caben destacar sus estudios sociolingüísticos, ya que dedicó gran parte de su vida a analizar y caracterizar el fenómeno generado por las lenguas en contacto (castellano-guaraní).

Melià también creó un método de alfabetización y educación intercultural bilingüe, a distancia, a través de programas radiales.

Leer e investigar sobre su obra es importante para conocer más y mejor la impresión que él tuvo de las naciones indígenas, ya que rescató las características culturales, espirituales, morales y éticas de los nativos del Paraguay, en particular, de los guaraní; y obviamente para conocer, entre otros, las razones que lo motivaron a sugerir la presencia de una tercera lengua en nuestro país.

No se estudia mucho al profesor Melià en las universidades paraguayas, salvo en las instituciones dedicadas a la lengua guaraní o a la antropología. En general poco o nada existe sobre Melià en las instituciones educativas (primarias y secundarias), el mismo mal que afecta a la mayoría de los intelectuales paraguayos, a quienes tampoco se los estudia en profundidad.

Sus obras pueden servir de marco referencial a investigaciones vinculadas a la lengua Guaraní y a la antropología en Paraguay. Asimismo, su destacada personalidad puede servir de ejemplo a seguir entre los jóvenes de nuestro país, su don de gente, su honradez, solidaridad, afabilidad y tenacidad, valores que merecen ser rescatados y promovidos.

 

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