El quinto webinario de Ciencia del Sur fue protagonizado por los investigadores Julio Torales y Alexandra Vuyk. (Ciencia del Sur)
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Los trastornos mentales podrían convertirse en la próxima pandemia, tras la de COVID-19, según el Dr. Julio Torales, investigador de la Universidad Nacional de Asunción. Los aumentos de caso de estrés, depresión, ansiedad y miedo por la situación actual tendrían consecuencias en la salud pública.

El quinto webinario del ciclo “La ciencia paraguaya frente a la COVID-19” trató sobre salud mental e investigaciones en psiquiatría y psicología. Torales, psiquiatra e investigador PRONII-CONACYT mostró algunos trabajos que están llevando a cabo en la UNA.

“En una investigación sobre estrés autopercibido, aprendimos que la mayoría de los sujetos (63%) refiere que con el establecimiento de la cuarentena ha empeorado los síntomas de problemas de salud mental de base. Para pacientes con estas condiciones, los periodos de aislamiento pueden exacerbar ansiedad e ira», sostuvo durante su conferencia.

«Muchos pacientes con cuadros psiquiátricos pueden presentar exacerbaciones de sus síntomas preexistentes como consecuencias de desastres, como lo es una pandemia. Lo que vemos es que el estrés psicológico sostenido provoca un aumento de casos de personas con trastornos mentales, ya sea casos de nueva aparición o empeoramiento de síntomas de trastornos mentales ya existentes. Esto se convertirá en la próxima pandemia, a que la salud pública deberá enfrentarse. Se deben tomar medidas por parte de los proveedores de servicios de salud con el fin de disminuir la exposición a estresores», aseguró el también divulgador de Ciencia del Sur.

Para el especialista, el miedo influye en la salud mental de las personas. Por ello, es clave contar con una herramienta para medir el nivel al cual el miedo a la COVID-19 puede afectar a la población.

Por su parte, la Dra. Alexandra Vuyk, investigadora PRONII-CONACYT y catedrática de la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción, presentó algunas investigaciones que lidera junto a su grupo. Y destacó que es importante contar con rigurosidad científica en este momento.

«Con la pandemia de COVID-19 vimos que hay muchas publicaciones de artículos de revisión y pocos artículos científicos originales en psicología. Hay muchísimas investigaciones a través de cuestionarios. Hay facilidad de uso, por ejemplo, con GoogleForm, pero también con otras herramientas. Con la pandemia se democratizó el uso de formularios online para las investigaciones. Tenemos un boom de investigaciones por eso», aseguró Vuyk, quien lidera el equipo de Salud Mental del Comité Científico del CONACYT frente a la COVID-19.

El quinto webinario de Ciencia del Sur tuvo como eje central las investigaciones en psicología y psiquiatría. (Ciencia del Sur)

«Pero aquí hay posibles sesgos. Que podamos hacer encuestas online no significa que tengamos que hacerlo. Hay que seleccionar bien las preguntas y seguir un método. También vemos problemas en el proceso rápido de revisión de pares. Necesitamos tener rigurosidad científica para erradicar la opinología en esta pandemia. Ahora es el momento que más ciencia necesitamos, por lo que no podemos perder la rigurosidad», insistió.

Tanto Vuyk como Torales manifestaron que faltan más profesionales de salud mental en el Paraguay. “Faltan más profesionales de la salud mental, es categórico. Faltan profesionales que atiendan las demandas y faltan profesionales que lleguen para hacer notar a la gente que necesita atención en salud mental. Con las actuales cifras no se da abasto, falta concienciar y luchar contra los estigmas. Y eso es más difícil”, precisó

“Somos poco más de 100 psiquiatras para 7 millones de habitantes. En esta pandemia comenzamos a usar telepsiquiatría y tuvimos cientos de atenciones. Faltan profesionales en salud mental. Antes no era bien vista la especialidad de psiquiatría. Incluso hubo discriminación en la academia y en la práctica médica”, manifestó Torales.

Negar la COVID-19

Un fenómeno que apareció en algunos países, e incluso en Paraguay, -especialmente de los políticos- es el negacionismo. Algunos referentes, que no son del mundo científico, especularon que en realidad no existe el nuevo coronavirus ni la enfermedad que causa.

“Tiene mucho que ver con sesgos de pensamiento. Hay un efecto en psicología social que se llama efecto de mera exposición. Cuando más nos exponemos a un cierto estímulo, más se vuelve parte de la cotidianeidad. ¿Qué pasa allí? Por la forma en que funciona el miedo en nuestro cerebro, nos habituamos. La exposición a lo que nos da miedo. Primero nos da mucha ansiedad, luego baja. Es el ciclo del miedo y la ansiedad”, dijo Vuyk.

“Ese miedo a la COVID-19 va bajando por el simple hecho de estar más expuestos y con más noticias. Pero hay que buscar otra estrategia para solucionar esto. Al principio se contuvo muy bien la pandemia en Paraguay, pero luego entran las ideas conspiraticias. Una de las estrategias importantes es la de humanizar y trabajar en contra de la estigmatización sobre la COVID-19. Puede pasarnos a todos”, aseguró.

Torales indicó que hay investigadores que sostienen que las teorías conspiraticias son reconfortantes para la gente que cree en ellas, porque pueden explicar los hechos a partir de sus propias incertidumbres, por lo que les resulta más fácil mezclar antenas de 5G con COVID-19 o hablar en un supuesto nuevo orden mundial, en vez de pensar que realmente se trata de un virus o que las zoonosis existen. Agregó que los que siguen estas ideas se sienten así cómodos y seguros consigo mismos.

El webinario de Ciencia del Sur continúa hoy, con la conferencia del Dr. Pablo Sotelo y termina este viernes 17, con tres charlas sobre modelos matemáticos aplicados en la pandemia.

Todavía hay políticos que niegan la existencia del SARS-CoV-2 y de a enfermedad COVID-19. (State.gov)

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