Parte del equipo de investigadores del IIBP procesando ejemplares colectados durante una campaña en el Chaco. (Gentileza)
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Desde el Instituto de Investigación Biológica del Paraguay (IIBP), un grupo de biólogas y biólogos trabaja para consolidar los estudios de zoología en el país. Investigaciones con diversas especies de animales empujan el avance de aquella ciencia.

Campañas de colectas, observaciones de campo y secuenciaciones de ADN, sin olvidar la genética, bioacústica o la morfometría. Varios son los trabajos que ejecutan hoy diferentes profesionales que intentan mejorar su área en medio de precariedades, malos pagos y hasta ninguneo.

Ciencia del Sur entrevistó al Dr. Francisco Brusquetti, actual presidente del IIBP, para hablar de los desafíos que tiene su comunidad, ciertas críticas al Programa Nacional de Incentivo a los Investigadores (PRONII) del CONACYT y algunas ideas para mejorar la investigación en un área con varios profesionales especializados.

Brusquetti es biólogo por la Universidad Nacional de Asunción, tiene una maestría en ciencias biológicas por la Universidade Estadual Paulista Júlio de Mesquita Filho, Brasil y un doctorado en la misma rama, por esta universidad brasileña. Está categorizado en el PRONII-CONACYT y entre sus líneas de trabajo figuran, entre otras, la zoología y la herpetología.

-¿Qué es el IIBP y cómo surgió?

El IIBP es una asociación civil sin fines de lucro dedicada exclusivamente a la investigación científica, hasta el momento estamos enfocados principalmente en trabajar dentro del área de la zoología.

Nuestra sede está en la ciudad de Asunción donde mantenemos una colección científica de anfibios, reptiles y mamíferos reconocida por el MADES. Además de ejemplares preservados tenemos una colección de muestras de tejido (principalmente tejido muscular) para uso en investigaciones que incluyen técnicas moleculares, principalmente secuencias de ADN.

La idea de crear el IIBP surge por iniciativa de un grupo de biólogos, todos recibidos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FACEN) de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), interesados en hacer investigación científica en el área de zoología y con la necesidad de tener un respaldo institucional.

Eso fue en el 2007, tiempo en que en Paraguay no existía ningún curso de posgrado en biología con enfoque en zoología ni posibilidades de conseguir fondos nacionales para proyectos de investigación. Esto hizo que nos uniéramos, sin embargo, también nos forzó a muchos a salir del país para hacer cursos de maestría y doctorado por lo que el IIBP, desde su fundación, ha pasado por algunos períodos de poca actividad.

-¿Cómo está formado el instituto? ¿Qué profesionales lo integran?

Actualmente estamos vinculados al IIBP 12 personas, todos trabajando como investigadores. Los fundadores del IIBP somos Pier Cacciali, Mónica Rumbo, Flavia Netto, Humberto Sánchez y Francisco Brusquetti. Más tarde se incorporaron Juan José Resquin, Hugo Cabral, Diego Bueno, Andrea Caballero y Marcela Ferreira, y recientemente Julio Torres y Carlos Molinas.

Todos somos licenciados en biología, algunos con doctorado, otros con maestría y otros cursando actualmente maestría o doctorado.

Si bien a grandes rasgos tenemos intereses en común, cada uno tiene sus líneas de investigación definidas, abarcando de esa forma diversos temas como diversidad, diversificación, taxonomía, sistemática, conservación, ecología, biogeografía e historia natural, y también restauración de ecosistemas, todos estos temas aplicados a varios grupos animales como anfibios, reptiles y mamíferos.

Parte de la colección de ejemplares y de muestras de tejido del IIBP. (Gentileza)

-¿En este tiempo ya organizaron algunos eventos o trabajos de campo?

Hemos participado en la organización de algunos cursos de corta duración, algunos sobre temas generales como redacción científica y otros más puntuales sobre sistemática y taxonomía de grupos animales específicos.

En cuanto a eventos científicos, hemos participado, en conjunto con la Asociación Paraguaya de Herpetología (APAH), la Asociación Paraguaya de Mastozoología (APM) e investigadores independientes, en la organización del Primer Congreso Paraguayo de Zoología (ICPZ).

Todos los que participamos de la organización del ICPZ quedamos muy satisfechos ya que participaron muchos estudiantes y profesionales del país y la región. Además del alto nivel de participación, tuvimos la posibilidad de ofrecer diversos minicursos, simposios, mesas redondas y charlas, todos estos dictados por reconocidos profesionales de diversos países de la región.

También coincidimos en que se marcó el inicio a un evento científico de calidad que esperamos reúna periódicamente en nuestro país a lo mejor de la zoología de la región.

En cuanto a trabajos de campo, hemos realizado varias campañas de colecta en todos estos años. Dependiendo del objetivo, las campañas fueron llevadas a cabo en sitios puntuales o bien incluyeron grandes recorridos de modo a abarcar regiones completas, como es el caso de las colectas en el Gran Chaco Americano, con campañas en Paraguay y Argentina.

Los temas con los que trabajamos incluyen diversas fuentes de datos; desde coordenadas de distribución geográfica a secuencias de ADN, caracteres morfológicos externos e internos, vocalizaciones en el caso de las ranas y observaciones realizadas directamente en campo.

Es por ello que parte importante del trabajo que realizamos está relacionado a colectas científicas en el campo y también al trabajo de organización y preservación de las colecciones biológicas.

-¿Cuáles son los proyectos que están ejecutando actualmente?

Aunque tengamos algunos intereses en común cada uno se encuentra trabajando en diferentes temas y además, aplicados a diferentes grupos animales. Trataré de resumir los principales proyectos que los miembros del IIBP están llevando adelante, ordenados por grupo animal.

Anfibios: tenemos como línea base la taxonomía y distribución geográfica de los anfibios del Paraguay. En ella nos propusimos responder dos preguntas básicas para poder empezar a pensar en cualquier otro proyecto, qué especies tenemos en Paraguay y dónde se encuentra cada una.

Para esto, realizamos colectas científicas en todo el país, con prioridad en sitios históricamente poco muestreados, juntando datos de distribución geográfica, ejemplares en diferentes estadios de desarrollo (renacuajos, juveniles, adultos), grabaciones de cantos y muestras de tejido para obtención de secuencias de ADN.

Todo este material es analizado usando diferentes herramientas (morfología, morfometría, bioacústica, genética, entre otros) para conocer mejor la diversidad de especies presentes en el país y sus rangos de distribución geográfica. Todo el material resultante de las campañas de colecta se encuentra depositado en la colección científica del IIBP y está disponible para consulta a todos los investigadores que lo requieran.

Otro de los proyectos trata de la diversificación y conservación de los anuros del Gran Chaco Americano (Argentina, Bolivia y Paraguay). En este proyecto estamos usando algunas especies de ranas endémicas como modelo para testar y proponer hipótesis sobre eventos históricos y procesos que pudieron haber sido los promotores de la diversidad que conocemos hoy.

También estudiamos los efectos que pudieron haber tenido los grandes eventos históricos que ocurrieron en la región sobre ranas ampliamente distribuidas en el Chaco. Usamos secuencias de fragmentos de ADN en diferentes análisis para estimar tiempos de divergencia entre especies o linajes genéticos, estudiamos la demografía histórica en diferentes poblaciones, la diversidad genética, el flujo genético, entre otros aspectos, en busca de evidencias que nos permitan reconstruir la historia evolutiva de estos animales.

Los datos genéticos y de distribución geográfica de las especies en cuestión y de otras especies chaqueñas, están siendo usados en el componente de conservación.

Estamos estudiando la distribución en el paisaje de los diferentes componentes de la diversidad: la diversidad taxonómica (riqueza de especies), la diversidad filogenética (qué tan diferentes son las especies, considerando ancestralidad y tiempos de divergencia), la diversidad funcional (riqueza de roles o funciones) y la diversidad genética, y a qué factores estaría relacionada esa distribución.

Considerando que si pretendemos conservar la diversidad biológica no podemos olvidarnos de los procesos que sustentan esa diversidad, de modo que es preciso incorporar en las estrategias de conservación los aspectos históricos y adaptativos inherentes a la misma.

Otros proyectos son más puntuales y algunos corresponden a tesis de maestría y doctorado. Parte de los integrantes del IIBP participan en un proyecto de ecología de anfibios en humedales que tiene como fin analizar el uso de hábitats de algunas especies asociadas a estos ambientes, es decir, cómo estas especies utilizan espacial y temporalmente el humedal y sus ambientes asociados.

Otro de los objetivos del proyecto es el de evaluar el efecto de algunos parámetros fisicoquímicos y biológicos de calidad de agua en la abundancia para cada especie.

En otro de los proyectos, Andrea Caballero, que se encuentra cursando un doctorado en Argentina, tiene como tema de tesis el estudio de la taxonomía y los procesos de diversificación de una especie de rana ampliamente distribuida en Sudamérica, que podría tratarse de un complejo de más de una especie.

Sus objetivos son delimitar las poblaciones de esta rana a lo largo de su distribución geográfica utilizando múltiples fuentes de caracteres (moleculares, acústicos, morfológicos y morfométricos) y estudiar posibles eventos históricos que pudieron haber moldeado su distribución actual y su relación con los procesos propuestos como promotores de diversificación en el Neotrópico.

Otra de las integrantes, Marcela Ferreira, estudia el posible efecto del cambio en las condiciones del ambiente sobre la distribución geográfica de especies de ranas del Bosque Atlántico, usando como herramienta el Modelado de Nicho Ecológico (ENM).

Este método combina los datos de presencia y/o ausencia de un organismo y los correlaciona con variables ambientales (temperatura, precipitación, tipo de suelo) para generar modelos correlativos de idoneidad de hábitat ante diferentes escenarios climáticos.

Estos modelos proveen información que permite mitigar el impacto de estos cambios sobre las especies estudiadas. Diego Bueno, además de liderar el componente de conservación del proyecto de los anuros del Gran Chaco Americano, investiga la diversificación e historia evolutiva de un grupo de ranas en que cada especie que la integra habita una ecorregión sudamericana diferente, que sería su tema de tesis de doctorado.

Tiene como objetivos estimar los tiempos de divergencia entre estas especies de modo a asociarlos a eventos históricos que podrían haber promovido la diversificación en el grupo. También, a nivel especifico, estudiar la estructura y diversidad genética, y la demografía histórica con el objetivo de testar hipótesis de diversificación propuestas para otras especies que habitan las ecorregiones donde estas se distribuyen.

El Primer Congreso Paraguayo de Zoología se realizó en Asunción y reunió a importantes investigadores. (Gentileza)

Reptiles: en cuanto a reptiles también contamos con varios proyectos, liderados por Pier Cacciali, como el estudio de la taxonomía de reptiles de Paraguay empleando herramientas para análisis morfológico y genético. También, la evaluación de la eficacia de marcadores mitocondriales para su uso como Barcoding en lagartos y serpientes del Paraguay, mediante la estimación de incongruencias taxonómicas como indicador para potenciales análisis más profundos sobre la taxonomía de dichos grupos.

Otros proyectos son más puntuales, como la evaluación del impacto de la única lagartija introducida y establecida en Paraguay, donde se evalúa el efecto de esta sobre especies nativas que potencialmente representen competencia y su posible impacto.

Así como también la revisión de un género de lagartijas ampliamente distribuidas en Sudamérica, este es un proyecto que pretende resolver varias interrogantes abordando análisis ecológicos, corológicos, taxonómicos y evolutivos.

Por otro lado, Hugo Cabral, que se encuentra cursando el doctorado en Brasil, está investigando sobre la biogeografía y diversificación de algunas especies de serpientes del Chaco Sudamericano como tema de tesis. Su investigación se centra en realizar análisis filogeográficos para entender mejor cuáles eventos influenciaron la distribución de las especies del Chaco, su diversidad genética y estructura genética de las poblaciones.

Así también, entender las relaciones filogenéticas de especies del Chaco y su estatus taxonómico, con especial énfasis en especies endémicas de esta ecorregión.

Mamíferos: Humberto Sánchez y Julio Torres desarrollan actividades de investigación en sistemática y taxonomía de pequeños mamíferos (marsupiales, murciélagos y roedores). Parte de las actividades en esta línea son las colectas científicas en el campo y la identificación en colecciones biológicas, utilizando para ello diversas herramientas, principalmente la morfología y morfometría.

Actualmente, ambos son colaboradores en un proyecto liderado por investigadores de la Universidad de la República, de Uruguay, que estudia las respuestas transcriptómicas renales a las fluctuaciones del ambiente en roedores del Pantanal.

Restauración de ecosistemas: uno de los nuevos miembros del IIBP, Carlos Molinas, tiene como línea de investigación la restauración de ecosistemas incendiados, con especial interés en el efecto del fuego sobre las comunidades biológicas. Se encuentra actualmente trabajando en el monitoreo de áreas naturales afectadas por incendios durante el 2019, en la región norte del Chaco (Alto Paraguay).

-¿A qué apuntan?

Apuntamos a seguir promoviendo la investigación científica en Paraguay, creciendo en número de investigadores, proyectos, alianzas e infraestructura. Hasta ahora no solo hemos conseguido que Paraguay sea parte de trabajos de investigación a nivel regional sino que también hemos conseguido llevar adelante proyectos de investigación a ese nivel, a dejar de ser solamente fuente de datos, de materia prima.

Con el tiempo queremos consolidarnos como parte del sistema académico del país que como está organizado ahora no tiene cabida para profesionales que quieran seguir la investigación científica como profesión.

Para un biólogo con formación en zoología no hay muchos lugares donde se pueda trabajar como investigador científico, solo una universidad tiene carrera de biología en todo el país, por lo que ser parte de la academia paraguaya es cada vez mas difícil.

-¿Está bien desarrollada la zoología en el Paraguay?

Sin dudas la ciencia en Paraguay ha crecido muchísimo en los últimos años pero hablando específicamente de investigación científica enfocada a zoología creo que estamos todavía en fases iniciales. Principalmente en cuanto a complejidad de los proyectos y a la calidad de las publicaciones resultantes de los mismos.

Debe haber mil cosas que se puedan hacer para ir avanzando pero creo que deberíamos partir de la base de que somos pocos y estamos mal pagados. Para empezar, en todo el Paraguay solo en una universidad (FACEN, UNA) tenemos carrera de biología, a nivel de posgrado tenemos solo una maestría, y esa única facultad con zoólogos en formación tiene poquísimos cargos de docente investigador (seis en toda FACEN, actualmente solo uno en el Departamento de Biología), que serían los únicos cargos direccionados a investigación.

Tenemos que tener en cuenta que en los tres niveles citados, de esa única facultad con carrera de biología, obviamente no todos están interesados en zoología. Creo que sin la posibilidad de incrementar el número de investigadores de tiempo completo, o con prioridad en investigación, y sin ampliar el número de cursos de grado y posgrado en biología a nivel país es difícil que la zoología en Paraguay se desarrolle mucho más.

Además de la FACEN, muy pocas instituciones tienen profesionales con sueldos para dedicarse a investigación científica enfocada a zoología (Museo de Historia Natural e Itaipú), esto hace que el mercado laboral para investigadores científicos sea muy limitado.

Sacando la poquita gente contratada para hacer investigación (a nivel país) el resto no puede dedicarse exclusivamente a realizar actividades relacionadas a investigación científica. No hay becas o son pocas para que los estudiantes de grado y posgrado puedan dedicarse exclusivamente a sus proyectos de tesis.

Los ya profesionales que pretenden seguir una carrera de investigador solo tienen al Programa Nacional de Incentivo a Investigadores (PRONII-CONACYT) que lastimosamente es muy inconstante e impredecible en el tiempo por lo que no brinda la estabilidad necesaria como para poder dedicarse a la investigación como profesión.

El PRONII ha mostrado muy buenos resultados como se ve en el incremento de la producción científica (número de artículos científicos publicados), pero no se ha notado, por lo menos en zoología, un salto en la calidad de las publicaciones.

Además de las carencias ya citadas, a las que les sumaría que el sistema actual solo permite proyectos de corta duración (no hay doctorado que permitiría proyectos de tesis mas complejos y los proyectos apoyados por el programa PROCIENCIA son cómo máximo de solo dos años), los criterios del PRONII (me refiero al área de ciencias naturales) hasta ahora no exigen mucho en cuanto a calidad.

Pienso que por intermedio de los criterios de evaluación, el PRONII podría ir aumentando el nivel de exigencia en cuanto a calidad de publicaciones, actualmente solo se exige que los artículos estén publicados en revistas arbitradas e indexadas, sin ninguna otra especificación.

Si bien el PRONII es lo más cercano a una carrera de investigador que tenemos en el país, los criterios y exigencias del PRONII permiten que se pueda entrar al programa sin tener como meta dedicarse a la investigación científica como profesión.

Entiendo que esto no estaría fuera de lo que el programa pretende ser, un incentivo a la producción científica sin importar a que se dedica profesionalmente la persona y sin dar mucho peso mucho a su formación (maestría, doctorado).

Pero lo cierto y concreto es que hasta ahora ha resultado en que gran parte de los categorizados del PRONII dedican la mayor parte de su tiempo a otras actividades que no están relacionadas directamente a la investigación.

El PRONII cumple con el objetivo de impulsar la carrera científica y en estos casi 10 años nos dio muchísimas esperanzas de poder dedicarnos a la carrera científica en el país pero, por lo menos para zoólogos, el mercado de trabajo es muy limitado por lo que sin nuevas opciones de empleo todo este esfuerzo podría perderse.

A mi modo de ver, para cambiar esta situación, el CONACYT debería pensar en tener, además de los incentivos del PRONII, la carrera de investigador, aumentando de esa forma el número de investigadores científicos de dedicación exclusiva vinculados a universidades.

Universidades con mayor número de investigadores científicos, con total libertad en cuanto a temas de investigación y con apoyo institucional, indefectiblemente aumentará la diversidad de líneas de investigación y la creación de más laboratorios, incrementando de esa forma la oferta a estudiantes que quieran involucrarse directamente en la investigación científica.

El laboratorio es un excelente ambiente de aprendizaje y de desarrollo de habilidades y la convivencia con otros investigadores promueve la discusión lo que ayuda a desarrollar conocimiento y pensamiento crítico.

La creación de la carrera del investigador además de aumentar el número de investigadores a nivel país ayudará a mejorar la calidad de la ciencia paraguaya y finalmente comenzaremos a hablar seriamente de la profesionalización de la investigación científica en Paraguay, con su propia ley, sus derechos y obligaciones.

La Asociación Paraguaya de Herpetología, la Asociación Paraguaya de Mastozoología y el Instituto de Investigación Biológica del Paraguay organizaron el Primer Congreso Paraguayo de Zoología. El evento fue cofinanciado por el CONACYT. (ICPZ)

-¿Cuáles beneficios tendría el país si se invierte más en investigaciones de esta rama de la ciencia?

Primeramente, la gente debe dimensionar la influencia de la ciencia y la tecnología, así como la importancia de la investigación básica, en su vida diaria (alimentación, transporte, telecomunicación, salud e inclusive el ocio).

Si bien, lo que vemos a diario, lo más tangible, es más el resultado de la ciencia aplicada (aplicación de conocimiento a un fin preestablecido), cabe resaltar que la investigación básica, es el paso previo para poder realizar una ciencia aplicada, es decir sin ciencia básica no hay ciencia aplicada.

La zoología, al ser la ciencia que estudia a los animales, es tan amplia y es aplicada a tantos niveles que es difícil dimensionar su gran importancia para la sociedad. Investigaciones realizadas sobre qué comen los animales, dónde están, cómo se desplazan, cómo están adaptados a la forma en como viven, cómo se comportan en ciertas situaciones crean conocimiento y a su vez generan nuevas cuestiones son importantes.

Estas nuevas cuestiones nos llevan a desarrollar otras investigaciones cada vez más específicas, como por ejemplo estudios sobre ciertas propiedades de la piel, como funcionan ciertas estructuras del cuerpo, glándulas, secreciones, moléculas.

De ese tipo de investigaciones han surgido diversos medicamentos, materiales de alta resistencia y elasticidad, tecnologías aplicadas de las más diversas maneras, entre muchas otras cosas.

Para un país como el nuestro, es muy importante generar conocimiento de aspectos reproductivos, fisiológicos, comportamentales, taxonómicos entre otros, de especies que debido al avance de la frontera agrícola cada vez interactúan más con el ser humano, sus cultivos y su ganado.

Este conocimiento es fundamental para poder mitigar las consecuencias que las interacciones provocan para ambos lados, ya sean relacionadas a salud humana o animal, incidencias sobre cultivos, accidentes ofídicos o con otros animales y por supuesto sobre la conservación de la diversidad biológica.

Por otro lado, conocer la diversidad de especies, relaciones de parentesco entre estas, historia natural y distribución geográfica nos permite explorar con mayor eficiencia las características de interés.

Un ejemplo de esto es un proyecto en el que participamos hace un tiempo, el objetivo principal era la búsqueda de actividad antiparasitaria en secreciones de especies de un grupo de sapos con ocurrencia en Paraguay.

Sin saber qué especies de ese grupo están presentes en el país, cómo están relacionadas entre sí, cómo reconocerlas, cuándo y dónde buscarlas y cómo manejarlas en cautiverio, la exploración a nivel de especies pudo haber sido incompleta o pudo haber generado datos erróneos dados por confusiones a nivel taxonómico.

El conocimiento previo sobre el grupo permitió asociar los diferentes niveles de actividad antiparasitaria a cada especie, y en el caso de haber tenido que elegir prioridades (por presupuesto insuficiente por ejemplo), el muestreo hubiera podido ser planeado considerando las relaciones de parentesco entre las especies.

Con toda esta información también es posible profundizar mucho más en la evolución de estas características, pudiendo estudiar su distribución entre las especies de un grupo determinado, a que podrían estar asociadas o correlacionadas, los modelos evolutivos que siguen y también poder reconstruir sus estados ancestrales.

Cabe resaltar que conocimiento de este tipo (taxonomía, sistemática, historial natural, etc.) es el resultado de años de trabajo de muchísimos investigadores que se encuentra plasmado en diversos artículos científicos donde se usaron varias fuentes de información y cuyos datos fueron analizados con las más diversas herramientas.

Ejemplos como este, donde la zoología es parte fundamental en proyectos con fines aplicados, hay muchísimos, y en todos los grupos animales.

Para finalizar, además de todos los beneficios que el estudio de los animales trae a la salud, producción agrícola, industrias en general, a investigaciones aplicadas, etc., una mayor inversión en el área de la investigación en zoología traería también beneficios en recursos humanos e infraestructura.

Para estudios con animales son usadas muchas fuentes de información y herramientas de análisis. Esto hace que una mayor inversión en todos los niveles (grado, posgrado, profesional) resultará en el incremento en cantidad y calidad de investigadores altamente capacitados en el uso de diferentes herramientas que no solo son útiles en zoología, como la estadística, la informática, la biología molecular, etc.

Así también, mayor inversión en el área traerá consigo el aumento y mejoramiento de laboratorios equipados con la instrumentación necesaria para desarrollar eficientemente las diferentes líneas de investigación (laboratorios de informática, biología molecular, colecciones científicas, etc.) y así como los recursos humanos no solo útiles en zoología.

-¿Afectó de alguna manera su trabajo científico durante la pandemia?

Si bien hasta ahora no afectó mucho la parte de colecta de campo ya que es en durante el verano cuando más vamos al campo, es casi seguro que tengamos problemas para próximos viajes al campo, también para visitas a otros laboratorios y colecciones científicas del extranjero.

Actualmente estamos con muchos atrasos en todo lo que implica trabajo de laboratorio ya que hasta el momento no se pudo retomar la actividad normal, lo que afecta directamente en la producción de datos moleculares.

La distancia puede ser subsanada con el uso de videollamadas pero creo que el día a día en un laboratorio es muy enriquecedor y está haciendo mucha falta.

 

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1 Comentario

  1. Excelente equipo humano y científico que con gran esfuerzo han construido un centro de investigación puntal de los estudios de base zoológica más importantes del país. Éxitos!!!

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