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Un año después de poner en órbita su primer nanosatélite al espacio, Paraguay, junto con otros países, forma parte de una nueva misión espacial: el lanzamiento del satélite japonés KITSUNE, desarrollado por el Instituto Tecnológico de Kyushu (KYUTECH). Los profesionales paraguayos Anibal Mendoza y Adolfo Jara participaron de la puesta en marcha de este satélite.

KITSUNE, que significa zorro en japonés, también son las iniciales de los objetivos de la misión: “Kyutech standardized bus, Imaging Technology System, Utilization of Networking and Electron content measurements”. Este satélite busca observar la Tierra con imágenes a color, medir el contenido total de electrones en la ionosfera y almacenar y reenviar datos.

El satélite japonés KITSUNE despegó el sábado 19 de febrero desde la isla de Wallops (Virginia, Estados Unidos) y es seis veces más grande que el Guaranisat-1, primer nanosatélite de Paraguay.

Instituciones paraguayas involucradas

La Agencia Espacial del Paraguay (AEP) y la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) firmaron un convenio en 2021 para desarrollar conjuntamente la prueba tecnológica de una de las misiones espaciales del satélite. La misión busca recolectar datos de equipos de la ANDE desde una terminal con sensores terrestres en el Chaco paraguayo.

Kitsune Paraguay
Imagen del satélite KITSUNE (Foto: Kyutech).

Las facultades de Ingeniería y Politécnica de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) también participaron de este programa. Desde el departamento de Electrónica y Mecatrónica de la Politécnica se realizó el desarrollo de la interfaz de los sensores, el montaje y cableado de la Estación Terrena Remota (GST) y también se apoyó al equipo de desarrollo de la ANDE. Durante todo este proceso se realizaron pruebas y análisis de la potencia del satélite y la GST, así como el cálculo de las pérdidas del enlace entre ambos.

El lanzamiento fue transmitido en vivo por las redes sociales de la agencia y por el canal estatal Paraguay TV.

Para monitorear el satélite se tendrán en Paraguay tres estaciones con sensores terrestres: en el Chaco, en el Centro de Innovación Tecnológica de la Facultad de Ingeniería y en el campus de la UNA.

También habrá estaciones en los otros 10 países que forman parte de la misión: Bután, Filipinas, Malasia, Costa Rica, Sri Lanka, Nepal, Taiwán, Mongolia, Zimbabue y Uganda.

La AEP espera que el desarrollo de la tecnología espacial pueda ser utilizada próximamente para mejorar el monitoreo de los sistemas de transmisión y distribución de energía eléctrica y otras aplicaciones.

El costo de este proyecto fue cero, según el director general de ejecución y desarrollo aeroespacial de la AEP, Alejandro Román.

“No hay una inversión directa. Está dentro del programa académico de los compatriotas. Ellos terminaron un proyecto, arrancaron con otro y Paraguay se está beneficiando directamente de ese conocimiento y de la operación del satélite”, explicó.

A un año del primer satélite paraguayo

Los ingenieros Aníbal Mendoza y Adolfo Jara son los investigadores paraguayos creadores del GuaraniSat-1. (Foto: AEP)

El 20 de febrero de 2021 se lanzó el Guaranisat-1, el primer satélite del país. El 14 de marzo entró en órbita e inició su misión. El satélite forma parte del proyecto BIRDS-4 con otros dos satélites idénticos de Japón (Tsuru) y Filipinas (Maya-2).

Este pequeño satélite de tan solo 10 centímetros de lado y un poco más de 1 kilogramo de peso marcó un hito para el Paraguay al ser la primera experiencia espacial del país.

Para los directivos de la AEP, su principal objetivo sigue siendo el proceso de capacitación y experimentación para seguir el desarrollo espacial de Paraguay.

En conversación con Ciencia del Sur, el doctorando Adolfo Jara, quien participó del desarrollo de Guaranisat-1 y KITSUNE, comentó algunos de los resultados que se obtuvieron con el primer satélite.

Desde el momento de la puesta en órbita del GuaraniSat-1 se logró captar imágenes de los paneles solares de la Estación Espacial Internacional y la Tierra. También se realizó con éxito el enlace con el satélite. “Toda esta información nos sirve a nosotros para un desarrollo futuro”, mencionó el investigador.

Otro triunfo del satélite fue su utilización como retransmisor de información de paquetes de datos. “Lo que buscamos nosotros es retribuir a la comunidad de radioaficionados o prestar un servicio a ellos, porque nosotros estamos utilizando la frecuencia de radioaficionados para comunicarnos con nuestro satélite”, contó el ingeniero.

Cualquier radioaficionado alrededor del mundo que disponga de una radio puede utilizar al GuaraniSat-1 como un repetidor. Envía un mensaje al satélite y este lo retransmite a tierra de manera a que otros radioaficionados lo puedan recibir y eso expande el alcance de la comunicación, explicó Jara.

La misión de almacenar y transmitir información sigue en periodo de prueba. El ingeniero mencionó que esto se utilizará para recolectar información de los sensores que están instalados en Tiberia, una comunidad indígena en el Chaco.

Con el satélite buscan recibir los datos y descargarlos desde Paraguay o cualquier parte del mundo donde el satélite esté pasando por encima de la estación de control. “Bien sabemos que el Chaco es una zona hostil, la comunicación es difícil y con esto nosotros queremos eliminar esas dificultades de transmisión. Y a la vez, los datos que vamos a estar recogiendo tienen un valor muy importante para la epidemiología”.

La información que se recogerá con los satélites será aprovechada por científicos del Centro para el Desarrollo de la Investigación Científica (CEDIC), adelantó.

Los satélites del proyecto BIRDS-4 también pusieron a prueba nuevos materiales para la experimentación. Llevaron a bordo unas celdas solares orgánicas hechas del mineral perovskita. Las pruebas con estas celdas dieron como resultado que, en su etapa actual, aún no están preparadas para ser utilizadas en el espacio.

La degradación que sufrieron por efecto del ambiente hostil afectó su eficiencia de manera muy rápida. “No descartamos que en un futuro, mejorando el encapsulamiento de estas celdas, puedan ser utilizadas para otras misiones”, aclaró el ingeniero Jara.

Anibal Mendoza, máster en sistemas espaciales, puntualizó que las celdas solares son independientes a la vida útil del satélite. Guaranisat-1 funciona a través de la energía solar gracias a paneles, y también cuenta con baterías internas para cuando se encuentra bajo la sombra de la Tierra.

Investigar sobre las vinchucas

chagas genética
Una de las 150 especies de triatomas que pueden transmitir la enfermedad de Chagas. (Wikimedia)

El nanosatélite paraguayo también fue enviado con la tarea de recolectar información sobre los insectos que transmiten la enfermedad de Chagas, endémica en el Chaco. Sobre esta investigación, los ingenieros Jara y Mendoza comentaron que se encuentra bastante avanzada. Los sensores ya se encuentran instalados y ahora se está trabajando en el ajuste de la comunicación con el satélite.

Actualmente, se encuentran trabajando en ellos desde la estación de la UNA, pero esperan que muy pronto se pueda trabajar de manera integrada desde el Chaco.

El director Román explicó que la investigación relacionada con las vinchucas es la segunda fase de este proyecto y que se está iniciando ahora. “La primera fase era toda la parte del sistema, subsistema y el estado general de la constelación de satélites”. También subrayó que la principal misión es la creación de capacidades para que la siguiente misión tenga un plantel de ingenieros, técnicos y expertos que puedan colaborar tanto en el segmento espacial como en el segmento terrestre.

A partir del 14 de marzo, la AEP lanzará un informe con los resultados detallados de las misiones del Guaranisat-1 para que la ciudadanía conozca el trabajo que se estuvo realizando en estos meses.

Sobre el presupuesto del proyecto de Guaranisat-1, el director estimó que “el hardware del satélite costó alrededor de US$140 mil (Gs. 960 millones), y el proyecto total, incluyendo el costo de vida de los compatriotas que viajaron, unos US$400 mil (Gs. 2.750 millones)”.

Cooperación internacional

Román mencionó que se está trabajando en convenios con diferentes instituciones fuera y dentro del país. “Con la Agencia Espacial Mexicana empezamos una serie de reuniones técnicas de talleres con miras a posibles misiones espaciales”, contó.

Agregó que para las misiones se requieren una serie de componentes, principalmente recursos, y que la AEP ya está previendo una siguiente misión. Sin embargo, siguen buscando activamente aliados estratégicos para su desarrollo. “La idea es seguir avanzando y tratar de impactar lo menos posible en el presupuesto general de gastos de la nación”, declaró. Para ello, buscan la cooperación internacional.

El presidente de la AEP, Cnel. (R) Vielman, mencionó que hay un convenio con la Agencia Espacial de Taiwán por el cual se enviará a tres paraguayos. Están en trámite convenios con la Agencia Espacial de Rusia, de Corea, de Alemania y con el Centro Internacional de Física Teórica de Italia. Vielman también aseguró que cuentan con convenios vigentes con la Agencia Espacial de Brasil, Bolivia, Perú y México.

 

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Alejandra es reportera junior en Ciencia del Sur. Licenciada en periodismo por la Universidad Autónoma de Asunción, se desempeñó en distintas área de la comunicación para empresas y organizaciones internacionales. Fue una de las ganadoras del IX Premio Nacional de Periodismo Científico en 2019.

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