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A inicios de febrero se viralizó una lista de apenas 19 ingresantes a la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FACEN) de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), la principal de Paraguay y una de las pocas en el país que ofrece carreras de ciencias naturales y exactas.

Si bien el decano de la FACEN, Constantino Guefos, declaró a diferentes medios que era una lista incompleta y que finalmente ingresaron 254 estudiantes, la situación suscitó comentarios sobre el presunto desinterés de los jóvenes de seguir estas carreras por desconocimiento o falta de oportunidades.

Al observarse las estadísticas históricas de la UNA, efectivamente en los últimos años hay una tendencia a la baja de postulantes e ingresantes en la FACEN y la Facultad de Ciencias Químicas (FCQ). Estas facultades son las que ofrecen carreras de grado como licenciaturas en física, matemática o biología; y en bioquímica, farmacia o nutrición.

Por otra parte, llama la atención la alta cantidad de postulantes a la Facultad Politécnica (FP), que ofrece licenciaturas en informática, ciencias atmosféricas y hospitalidad, así como las tradicionales ingenierías en electricidad o electrónica, entre otras.

Fuente: Procesamiento propio a partir del Boletín Estadístico N° 27 de la UNA, información recibida de la FACEN y sitio web de las facultades.

Faltan estudios que determinen las causas de este fenómeno, pero un punto de inflexión para la educación—en todo el mundo—ha sido la pandemia. La autoenseñanza se ha convertido en la norma tanto en los colegios como en las universidades. Dos años después, con la tímida vuelta a la presencialidad, los efectos en la educación de quienes culminan la secundaria son notorios. En el examen de la convocatoria 2021 de las becas universitarias Itaipú-BECAL, por ejemplo, hubo un aplazo histórico de postulantes.

Myrian Resquín, estudiante de la FACEN, dijo a Ciencia del Sur que los cursillos actualmente no permiten a los estudiantes zanjar la brecha y alcanzar el nivel necesario para el ingreso.

Cambiar la enseñanza, dar condiciones e incentivos

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La promoción de carreras científicas debe empezar en la educación primaria y secundaria. (Pixabay)

Para conseguir más estudiantes de ciencias exactas y naturales, las instituciones públicas y toda la sociedad pueden adoptar diversas estrategias.

Según Daniel Trinidad, director de proyectos de la Organización Multidisciplinaria de Apoyo a Profesores y Alumnos (OMAPA), hace falta cambiar el enfoque en la educación secundaria.

Mostrar las ciencias exactas desde otro punto de vista y que no sea solo una materia más, sino enfocarnos en su utilidad y finalidad en la vida cotidiana”, explicó.

La promoción de estas carreras debe apuntar a que los adolescentes y jóvenes tengan claras cuáles son las posibilidades de trabajo y enfoque que ofrecen: mostrar quiénes son los que trabajan en esto, cuáles son las profesiones que utilizan estas ciencias y su alcance en el día a día.

“Muchas veces no lo vemos como una profesión pero hay cuestiones prácticas o situaciones diarias en las que se implementan y que solamente una persona que haya estudiado una carrera de ciencias exactas puede realizarlas”, comentó Trinidad.

No menos importantes son las condiciones para garantizar que los adolescentes logren culminar sus estudios secundarios. Para Trinidad esto sigue siendo un desafío para la educación pública paraguaya.

La viceministra de educación, Alcira Sosa, mencionó en una entrevista que, solo en el 2021, 64.154 estudiantes habían abandonado las escuelas y colegios. Actualmente, muchos de ellos deben optar entre trabajar, para cubrir sus necesidades y las de sus familias, o estudiar.

Claudia Rodríguez, bióloga y coordinadora del Benjamin Franklin Science Corner, insiste con la divulgación. Planteó que científicos vayan a las escuelas y colegios a través de programas y clases extracurriculares llenas de experimentación.

Benjamin Franklin Science Corner
El Benjamin Franklin Science Corner organiza diversas actividades divertidas para acercar a niños y adolescentes a las ciencias. (BFSC)

Opinó que se deben fortalecer los programas de extensión fuera de las universidades, colaborando administrativamente para eliminar las trabas y la burocracia. “La extensión universitaria debería ser una inmersión del estudiante y futuro profesional a la comunidad científica”, expresó.

Para Verónica Serafini, doctora en economía e investigadora, es fundamental ofrecer incentivos a través de la gratuidad como, por ejemplo, las becas.

Agrega a la discusión una mirada necesaria, la perspectiva de género. Si bien entre 2016 y 2020 ingresaron más mujeres a facultades como FACEN y FCQ, Serafini afirmó que durante la formación en la carrera y en la profesión las mujeres se encuentran con situaciones de violencia. Erradicar las barreras de género en las ciencias también es fundamental para su desarrollo.

Sin oportunidades no hay futuro

Resquín argumentó que, antes de promocionar las carreras universitarias, como lo hacen las facultades tradicionalmente, debería haber más oportunidades para que los científicos y las científicas exploten todo su potencial; plantea como necesarias las especializaciones, posgrados y diversificar los puestos de trabajo. Así, los nuevos profesionales podrán aportar al desarrollo de las ciencias en Paraguay sin verse obligados a viajar al exterior, manifestó Resquín.

Diego Ramírez, estudiante de la FACEN y miembro de la Coordinadora Estudiantil Universitaria de la UNA (CEUNA), relató que aún es necesario mejorar la infraestructura de los colegios y equiparlos con laboratorios donde puedan desarrollar prácticas científicas. “De esta forma lo aprendido tendrá realmente un significado más allá de los textos teóricos, de los cuales se nos llena en la secundaria”.

Reconoció que hay una inmensa grieta entre estudiantes que egresan de un colegio técnico, quienes están más preparados para la carga horaria y materias, con respecto a los que vienen de un bachillerato humanístico.

En cuanto al rubro laboral, Diego es optimista. “Los estudiantes están ganando notoriedad en sus lugares de trabajo. Los egresados de FACEN están posicionados en lugares más altos en la industria farmacéutica, en la producción, en la medicina, radiología y la física médica. Es un proceso que va en escalada”, aseguró.

La divulgación despierta e impulsa el interés

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Las ferias de ciencias elevan el interés en carreras universitarias científicas. (Techauka)

Un estudio realizado en la Universidad Católica de Chile en 2014 encontró, en consonancia con estudios anteriores, que las ferias de ciencias elevan el interés y la motivación de los adolescentes por estas disciplinas, así como disminuyen la percepción de su complejidad.

Otro estudio exploratorio en Costa Rica, publicado en 2016, analizó la influencia de las ferias de ciencias y tecnologías en la elección de carreras científicas y tecnológicas. Los resultados sugieren que el desarrollo de competencias científicas, el acercamiento a  las ciencias y el proceso de enseñanza y aprendizaje contribuyen a que los jóvenes prefieran carreras universitarias relacionadas a estas áreas.

Esta investigación se enfocó en la formación y capacitación de los docentes, quienes  lograron motivar a los estudiantes. El estudio también sugiere adaptar el currículo escolar para que incluya procesos de indagación e investigación y así promover el pensamiento científico en los adolescentes.

En el Paraguay existen organizaciones que reconocen la necesidad de acercarse a adolescentes y jóvenes. Tal es el caso de OMAPA, una organización sin fines de lucro conocida por realizar olimpiadas de matemáticas.

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Las olimpiadas de matemáticas desarrollan el razonamiento lógico y científico en niños y adolescentes. (OMAPA)

Daniel Trinidad mencionó que desarrollar la habilidad de resolución de problemas ayuda no solo en los problemas matemáticos sino también en las situaciones cotidianas. “Para nosotros no es el fin exacto participar de las olimpiadas, sino que se puedan resolver problemas dentro del aula y así evitar esa matemática mecanizada”.

Además de buscar despertar el ingenio, el razonamiento y la lógica, OMAPA conecta a muchos estudiantes secundarios con la universidad. “Tenemos historias de chicos que estaban por dejar el colegio pero al participar de las olimpiadas y llegar a la semifinal conocieron la universidad y les motivó. Hay gente que nunca fue a la UNA, pero gracias a las olimpiadas conocen qué facultades y carreras hay ahí, entonces tratamos de acercarlos y que participen”.

Trinidad considera que los docentes son actores claves. “Los estudiantes dependen mucho de que los docentes estén entusiasmados para que los chicos también lo estén”.

Otro espacio pensado para que los niños y adolescentes tengan un acercamiento a las ciencias es el Benjamin Franklin Science Corner, iniciativa de la embajada de Estados Unidos y la Sociedad Científica del Paraguay. Allí proponen actividades y programas enfocados en ciencias, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas, desde una metodología de la educación no formal.

Claudia Rodríguez, coordinadora del espacio, comentó que uno de sus últimos proyectos consiste en un modelo de suscripción para llevar al hogar contenidos y experimentos caseros vinculando ciencia, tecnología, ingeniería, artes, matemáticas e inglés.

Para desarrollar una sociedad científica fortalecida e innovadora en Paraguay es fundamental que los diferentes actores trabajen de manera articulada. Lejos de culpar al desinterés por el estudio, deben buscarse estrategias que amplíen las oportunidades y el apoyo para niños, adolescentes y jóvenes en la comunidad científica.

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Alejandra es reportera junior en Ciencia del Sur. Licenciada en periodismo por la Universidad Autónoma de Asunción, se desempeñó en distintas área de la comunicación para empresas y organizaciones internacionales. Fue una de las ganadoras del IX Premio Nacional de Periodismo Científico en 2019.

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2 COMENTARIOS

  1. Otro aspecto fundamental está en el modelo de desarrollo que queremos como país, queremos seguir produciendo comodities básicamente con paquetes tecnológicos importados?, queremos ser un país prestador de servicios? Los planes y programas nacionales, raramente contemplan el crear conocimiento como elemento clave del desarrollo, y son estas carreras base para la creación del mismo. No son carreras para prestar servicios, son para generar conocimiento que luego puede y/o debe ser plasmado en servicios, pero lejos estamos.
    Por otra parte, existe una vorágine de carreras nuevas de diversas facultades que canibalizan a las carreras de ciencias exactas en virtud de supuestas competencias que ellos generan en los alumnos, frente a los que se están o se han formado en las ciencias básicas.

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