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En esta serie de tres reportajes, Ciencia del Sur examina uno de los pilares del sistema nacional de ciencia en Paraguay, el Programa Nacional de Incentivo a los Investigadores (PRONII). La primera entrega describió su estructura e historia; esta segunda evalúa el alcance de sus objetivos y expone críticas desde la óptica de sus propios beneficiarios; y la tercera analiza el proyecto de Ley del Investigador Científico como el siguiente paso para el desarrollo y consolidación de la carrera científica en Paraguay.

El PRONII, administrado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), lleva una década buscando impulsar la carrera científica en Paraguay, estimulando la producción y formación de los y las investigadores.

Con sus luces y sombras, ha sido la primera propuesta nacional que logró un reconocimiento a la labor de investigación. Sin embargo, la cantidad de investigadores categorizados no se sostiene en el tiempo y Paraguay sigue atrasado en el desarrollo de las ciencias.

Efectividad mixta

Investigacion sobre los desafíos del pronii
El estudio cuantitativo y cualitativo fue impulsado por Instituto Desarrollo (Foto: CONACYT).

Una investigación financiada por el CONACYT para medir el impacto del PRONII y socializada en abril de 2022 encontró que el programa “es efectivo en inducir publicaciones en los niveles iniciales (candidatos y nivel I), pero no en los niveles II y III”.

Esta medición se limitó solo a la cantidad de publicaciones, ya que la información disponible del PRONII no permite “analizar criterios como calidad e impacto de las publicaciones” según los autores José Molinas, Alex Armand, Wildo González, Jorge Chamorro, Camila Nuñez y Oscar Barboza.

En los niveles II y III, no se encontró evidencia de aumento de la productividad bibliográfica sino más bien de la cantidad de tesis dirigidas.

De 43 investigadores de todas las disciplinas entrevistados, el 91% refirió que el programa cumplió sus expectativas iniciales, pero el 49% considera que los criterios de evaluación son inadecuados.

“En cuanto al análisis cualitativo, se observa que el PRONII incidió positivamente en las decisiones de los investigadores considerando horas dedicadas a la investigación, de calidad y cantidad de producción científica, formación académica propia y dirección de tesis”, concluyeron.

Los escollos del PRONII

En conversación con Ciencia del Sur, investigadores de los diferentes niveles manifestaron sus inquietudes y dieron sus opiniones sobre el programa.

Además de la burocracia y desprolijidades administrativas, la baja periodicidad de convocatorias para el ingreso y reingreso al programa es una de las mayores dificultades.

Anterior a diciembre de 2021, la última vez que se abrió la convocatoria para el ingreso de nuevos investigadores y el reingreso fue en 2017. Y si bien se realizaron las evaluaciones de permanencia en cada nivel, fueron con retrasos.

Quienes no ingresaron en 2017 quedaron fuera del incentivo y de la categorización por casi cinco años. Carlos Méndez, coordinador docente en el laboratorio de Aplicaciones Industriales de la Facultad de Ciencias Químicas, fue uno de ellos. Mencionó que es necesario aclarar cómo será la dinámica de la categorización: si el PRONII realizará o no llamados periódicos independientemente de contar con fondos para los incentivos.

Ing. Carlos Mendez
Carlos Méndez (Foto: LinkedIn).

“Hay muchísimos científicos que no están registrados ni categorizados y, sin embargo, están haciendo investigaciones”, expresó Méndez.

Para la bióloga Fátima Mereles, el ingreso al programa debería ser una convocatoria que esté permanentemente abierta o mínimamente que se realice cada año. “También puede entrar sin cobrar. Si no hay dinero, puede comenzar a forjar una carrera de investigador por lo menos, y cuando se le pueda dar, se le da, pero mantener abierto”, argumentó.

Con respecto a la falta de periodicidad del llamado para el ingreso y reingreso, la coordinadora del programa en el CONACYT, Verónica Meza, explicó que en el 2018 se alcanzó la meta trazada para el programa, ya que fueron categorizados 732 investigadores. Y que con la aprobación de Prociencia II se habilitó una nueva convocatoria con el objetivo de alcanzar 851 investigadores categorizados. En el último llamado de diciembre, se recibieron 915 postulaciones. Los resultados de la evaluación se darán a conocer a fines de 2022.

Ordenado, esquematizado y predecible

Los investigadores categorizados también se han encontrado con trabas en el proceso de evaluación y desembolso. El objetivo del PRONII es brindar un incentivo regular para que los investigadores puedan dedicarle tiempo a producir ciencia. Sin embargo, los pagos se dan de manera semestral o anual, complicando la planificación laboral.

alcides chaux iccr
Alcides Chaux, director de Investigación y Divulgación de la UniNorte (Foto: Ciencia del Sur)

José Vázquez, investigador nivel II y doctor en ciencias de la computación, explicó que no existe una calendarización que establezca cuándo se recibirá el desembolso en el año, por lo que se encuentran pendientes a que el CONACYT les notifique las fechas. Sobre esto, propuso que sería bueno contar con una agenda para todo el proceso y que las evaluaciones inicien unos meses antes de que finalice el contrato, de manera a evitar retrasos.

Para Alcides Chaux, investigador del mismo nivel en el área de ciencias médicas y de la salud, la manera en que se administran los incentivos también se debería revisar. Opinó que se debería entregar los montos de manera mensual y sin mucha burocracia. “La forma en que se distribuye el incentivo no es suficiente para que el investigador pueda dedicarle tiempo a hacer investigación”, declaró.

La falta de previsibilidad tiene un impacto en la producción científica, ya que esta requiere dedicación de recursos, tiempo y planificación. Muchas veces, los resultados de las investigaciones se obtienen luego de varios años.

Encontrar el equilibrio en los criterios para la evaluación

La última revisión del reglamento del programa fue en 2020. Según Mereles, también miembro de la Comisión Científica Honoraria (CCH) del PRONII, comentó que se buscó balancear los criterios de las áreas científicas, ya que esta era una crítica de los investigadores. En su opinión, lograr esto es muy difícil, ya que cada área tiene su impronta.

El Dr. Luca Cernuzzi, miembro de la CCH, dijo en un encuentro virtual organizado por el CONACYT que se buscó establecer “criterios que puedan ser relativamente armónicos dentro de un área y entre las áreas”.

Dra. Fátima Mereles, investigadora y expresidenta del CONACYT (Foto: CONACYT).

Explicó que si bien los nuevos criterios apuntan a una mayor objetividad, existe siempre un grado de subjetividad en la mirada de los pares para evaluar la trayectoria global, la producción científica y la relevancia del investigador para poder decidir si efectivamente cumple los criterios para ingresar a uno de los niveles, a pesar de que no cumpla estrictamente con todos ellos.

Algunos investigadores tienen dudas sobre estos cambios en el reglamento. Vázquez, quien también es docente en la Facultad Politécnica de la Universidad Nacional de Asunción, opinó que si bien el nivel de exigencia de los criterios sigue siendo bajo en comparación con otros países cercanos, se debe tener en cuenta que en Paraguay no se cuenta con la estructura, cultura y recursos que existen en la región.

No podemos aumentar la exigencia pero no ofrecer los recursos necesarios. Debe ir acompañado. Tampoco podemos bajar las exigencias porque no hay estos recursos y de esta manera aumentar los números de investigadores”. Es fundamental un equilibrio entre las exigencias que se establezcan para la producción intelectual de los investigadores y los recursos que se ofertan, sostuvo.

Por otro lado, Christian Schaerer, investigador nivel III del área de ingeniería y tecnología, afirmó que el reglamento anterior era más simple y estaba funcionando. Para él, los investigadores están atravesando un momento crítico en los últimos años donde no ha habido muchos proyectos o programas de posgrado y esto se verá reflejado en las evaluaciones.

“Ahora estuvimos discutiendo mucho en complejizar el modelo del PRONII y eso en mi punto de vista es perjudicial. Nosotros lo que queremos es estimular para tener más investigadores y queremos estabilizarlos. Entonces, si nosotros complejizamos, corremos el riesgo de precarizar el sistema, y eso es peligroso”, explicó.

El futuro: ¿Un nuevo modelo?

Los investigadores consultados por Ciencia del Sur coincidieron en que un programa de incentivos es insuficiente; Paraguay debe ofrecer otras herramientas para que las personas puedan dedicarse a la investigación. Se necesitan recursos económicos, humanos y materiales que trabajen de manera conjunta para estabilizar la carrera científica y madurar el sistema nacional de investigadores.

Para Pastor Pérez, bioinformático y nivel I, falta un apoyo más estructurado a los niveles iniciales del PRONII, jóvenes investigadores y recién graduados. “De repente una persona que está nivel II o III ya está insertado en una institución y normalmente ya realiza un rol y profesionalmente está más estabilizado. Sin embargo, si uno ha decidido hacer una carrera estrictamente académica de grado, maestría, y doctorado, capáz no estuvo optimizando eso de afianzarse en una institución. Entonces veo muy difícil que podamos llegar a esos 5.000 investigadores” que Paraguay necesita para alcanzar la media regional.

Además, para la bioquímica Inocencia Peralta, exdirectora de la Dirección General de Investigación Científica y Tecnológica de la UNA, es necesario que el PRONII se difunda más. Puso como ejemplo a BECAL, del cual la ciudadanía tiene más información. Afirmó que muchos ven al programa como algo lejano y complicado, lo cual también podría repercutir en la cantidad de investigadores que buscan ser categorizados.

Dr. Christian Schaerer, investigador del PRONII-CONACYT y miembro del FEEI. (Universidad Comunera)

Camilo Caballero, doctorando en ciencias sociales y candidato a investigador del PRONII, propone como una estrategia el fortalecer y publicar en revistas locales para desarrollar científicamente a Paraguay y disminuir su situación de “ciencia periférica”.

El PRONII es una iniciativa que acompañó el proceso de crecimiento de la comunidad científica en Paraguay. Sin embargo, hoy los recursos que ofrece ya no son suficientes y es urgente la planificación de nuevas estrategias hacia el reconocimiento a la tarea del investigador y la consolidación de la carrera científica, para Schaerer.

“Tenemos que crecer y para eso tenemos que hacer que todas las estrategias estén en la misma dirección, hacia el crecimiento de la comunidad. Si no tenemos proyectos y si no se articula esto con los demás instrumentos en realidad lo que hacés es cerrar la comunidad”, reflexionó. “Prociencia II está con los días contados definitivamente. Depende del tratado de Itaipú y si se consigue alimentar con nuevos recursos el Fondo de Excelencia. Si no, hay que pensar cómo financiar o eso va a morir. Así de simple. Pero tal vez deba morir luego, tal vez tengamos que pensar en otro modelo”.

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Alejandra es reportera junior en Ciencia del Sur. Licenciada en periodismo por la Universidad Autónoma de Asunción, se desempeñó en distintas área de la comunicación para empresas y organizaciones internacionales. Fue una de las ganadoras del IX Premio Nacional de Periodismo Científico en 2019.

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